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La Sociedad Española de Epidemiología advierte de la relación entre cambio climático, vectores y zoonosis

En un posicionamiento explican que el cambio climático está relacionado con el aumento de insectos que pueden ser transmisores de zoonosis como la enfermedad de Lyme

Óscar Zurriaga, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología.
Óscar Zurriaga, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología.

La Sociedad Española de Epidemiología advierte de la relación entre cambio climático, vectores y zoonosis

En un posicionamiento explican que el cambio climático está relacionado con el aumento de insectos que pueden ser transmisores de zoonosis como la enfermedad de Lyme

Redacción - 27-07-2023 - 10:18 H - min.

El grupo de trabajo Vigilancia de la Sociedad Española de Epidemiología ha publicado un posicionamiento que aborda la relación entre cambio climático y salud, un aspecto de gran importancia por su implicación en el incremento de vectores y en el aumento de la propagación de enfermedades zoonósicas.

“La relación entre el cambio climático y la salud se manifiesta en diversos aspectos preocupantes, como las olas de calor, el aumento de insectos vectores como garrapatas y mosquitos y la propagación de zoonosis. Estos factores representan un riesgo significativo para la población y requieren una concienciación y medidas preventivas adecuadas. El Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente recoge varias acciones e indicadores para avanzar en este sentido”, señalan desde el grupo de trabajo.

Las olas de calor, explican, son uno de los efectos más notorios del cambio climático. El aumento de las temperaturas extremas y la frecuencia de estos eventos pueden tener consecuencias graves para la salud de las personas. El calor puede producir efectos directos, como los golpes de calor, la deshidratación, los calambres o sincopes, estando más expuestas las personas que realizan trabajos exteriores o ejercicio físico extenuante.

Asimismo, el calor puede producir efectos indirectos, agravando los problemas crónicos latentes, como patologías respiratorias o cardiacas. Las personas en edades extremas de la vida y las que tienen enfermedades crónicas son más vulnerables a este tipo de efectos. "Es fundamental que la población esté informada sobre los riesgos asociados a las olas de calor y tome medidas preventivas, como mantenerse bien hidratado, buscar lugares frescos, cuidar la alimentación y evitar actividades físicas intensas durante los periodos de calor extremo", remarcan.

El cambio climático también está relacionado con el aumento de insectos. Resultan especialmente preocupantes aquellos insectos que tienen capacidad de transmitir enfermedades, lo que se conoce como vectores, donde se incluyen algunos tipos de garrapatas, y varios tipos de mosquitos como el mosquito tigre. Estos insectos pueden transmitir enfermedades infecciosas, como la enfermedad de Lyme transmitida por garrapatas, y el Dengue o el Zika transmitidas por mosquitos tigre.

Algunas de estas infecciones (como el Dengue o el Zika) no están habitualmente presentes en España, pero todos los años se detectan casos importados que pueden iniciar un ciclo de transmisión. La presencia de estos vectores puede aumentar debido a cambios en los patrones de temperatura y humedad, lo que representa un riesgo para la salud pública.

Con el fin de prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por vectores, es esencial concienciar a la población sobre la importancia de tomar medidas preventivas. "El uso de repelentes de insectos, calzado cerrado y ropa larga al salir al aire libre, especialmente en áreas con mayor presencia de garrapatas y mosquitos, puede reducir el riesgo de picaduras y transmisión de enfermedades", recomiendan .

Además, apuntan, la vigilancia de estas enfermedades es fundamental para detectar y responder rápidamente a brotes o casos inusuales. Los sistemas de vigilancia deben estar bien establecidos y coordinados para rastrear y monitorear la presencia de vectores y las infecciones que puedan propagar.

La detección temprana permite una respuesta oportuna y efectiva, que puede ser crucial para contener su propagación. El Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores tiene la finalidad de disminuir el riesgo y reducir al mínimo el impacto global de estas enfermedades emergentes desde la perspectiva de “Una Sola Salud” y recoge los elementos que permiten establecer este tipo de respuesta.

El cambio climático provoca la alteración de numerosos factores en el medio ambiente, los cuales, a su vez, tienen una gran incidencia en la salud humana. Por ello, la lucha contra el cambio climático resulta un aspecto estratégico para la protección de la salud pública y debe ser una prioridad a todos los niveles.

“Algunos de los efectos más manifiestos y con mayor repercusión en la salud son las olas de calor, el aumento de insectos vectores y la propagación de zoonosis. Es esencial que la población esté informada y tome medidas preventivas para proteger su salud frente a estos riesgos. La concienciación y la vigilancia activa son herramientas clave para abordar este desafío de manera efectiva y proteger la salud publica en el contexto del cambio climático”, concluyen.

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