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MASCOTAS

El gemido de un perro evoca tanta tristeza como el llanto de un bebé

Un estudio desvela que el gemido del perro resulta tan triste como el llanto de un bebé tanto para los dueños de perros como de gatos. Sin embargo, el maullido de los gatos solo sensibiliza a los propietarios de este tipo de animal

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El gemido de los perros resulta más triste para quien lo escucha que el maullido lastimero de los gatos.

El gemido de un perro evoca tanta tristeza como el llanto de un bebé

Un estudio desvela que el gemido del perro resulta tan triste como el llanto de un bebé tanto para los dueños de perros como de gatos. Sin embargo, el maullido de los gatos solo sensibiliza a los propietarios de este tipo de animal

Alfonso Neira de Urbina - 23-08-2019 - 14:16 H

Los animales de compañía tienen diversos métodos efectivos para comunicarse con los humanos, siendo una de los más notables las vocalizaciones de angustia, es decir, el maullido lastimero de los gatos y el quejido o gemido de los perros. Estos sonidos, emitidos para llamar la atención, son particularmente evocativos para los propietarios, quienes están vinculados a una mayor sensibilidad emocional hacia ellos.

Tanto los sonidos emitidos por los gatos, como el expresado por los perros, provocan empatía en los humanos, pero el de los perros es especialmente triste, tanto para los dueños de félidos como de cánidos. De hecho, califican el gemido de un perro como algo tan triste como un bebe llorando.

Este es uno de los resultados más llamativos de un estudio recientemente publicado en la revista científica Royal Society Open Science, que sugiere que la propiedad de animales de compañía está asociada a una mayor sensibilidad a las emociones negativas expresadas en las vocalizaciones de angustia de perros y gatos.

“La propiedad de mascotas se asocia con una mayor sensibilidad a los sonidos de angustia de los animales de compañía, y puede ser parte de la razón por la que estamos dispuestos a gastar grandes cantidades de tiempo y recursos en ellos”, afirma la autora principal del estudio Christine Parsons, profesora del Interacting Mind Center del Departamento de Medicina Clínica de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).

Además, esta dinámica “podría explicar por qué la interacción con los animales de compañía es tan gratificante”, y el motivo por el que una persona se puede ver “afectada emocionalmente por señales de comunicación positiva, como el ronroneo, y negativas, como maullidos o gemidos”, explica la investigadora.

La investigación se ha efectuado como parte de la construcción de una base de datos de sonidos emocionales, desarrollada originalmente para probar las respuestas instintivas de los padres sobre sus hijos, y en el estudio han participado, además de la citada universidad danesa, investigadores de la Universidad de Oxford, de la Universidad de California, de los Ángeles y del King’s College de Londres.

El GEMIDO DE LOS PERROS RESULTA MÁS TRISTE QUE EL MAULLIDO DE LOS GATOS

Los investigadores evaluaron las respuestas de más de 500 adultos y descubrieron que los gemidos de los perros les resultaban ‘más negativos’ a los dueños de perros y gatos, que a los no propietarios. En el caso de los maullidos de los gatos, notaban la diferencia en la expresión de la tristeza solo en los dueños de félidos.

En este sentido, otro de los hallazgos desvela que, con independencia de si se es propietario o no, el gemido del perro resulta más triste que el maullido del gato.

A este respecto, según ha explicado Katherine Young, profesora en el King’s College de Londres y también autora principal del estudio, los dueños de perros, por regla general, pasan más tiempo brindando atención básica a sus animales de compañía que los propietarios de gatos.

Esto se debe a que los dueños de perros deben pasear a sus mascotas y estas necesitan una atención más dedicada que los gatos, los cuales generan menos obligaciones a sus dueños debido a que conservan su independencia.

“Esta dependencia de los animales puede explicar por qué todos los adultos, incluidos los dueños de gatos, califican los quejidos de los perros como más negativos que los maullidos de los gatos. Los perros pueden simplemente tener señales de socorro más efectivas que los gatos”, apunta Young.

¿EL FIN DEL ESTERIOTIPO DE ‘LA LOCA DE LOS GATOS’?

Según ha explicado Parsons, el estudio no ha encontrado ninguna evidencia que apoye el estereotipo de “la loca de los gatos”. Los dueños de gatos han sido, durante muchos años retratados como neuróticos, solitarios, faltos de sexo y excéntricos, mientras que la propiedad de perros está mejor vista, ya que está asociada a beneficios como el ‘efecto Lassie’.

Sin embargo, esta generalidad no parece ser cierta. "En general, pensamos en los dueños de perros en términos más positivos que en los de gatos. En nuestro estudio, pudimos evaluar cómo los dueños de gatos, los dueños de perros y las personas sin mascotas respondieron a una serie de medidas psicológicas sólidas. Nosotros no encontramos diferencias ", explica Christine Parsons.

"Para los síntomas de ansiedad, depresión y experiencias en relaciones cercanas, no encontramos diferencias entre adultos con y sin mascotas. Sugerimos que la propiedad de perros o gatos no está necesariamente asociada con diferencias individuales en la salud psicológica, al menos como se prueba en el estudio”, concluye la investigadora.

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