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Sindicatos acogen con cautela el RD de reservorios de tuberculosis

El Sindicato Unión de Uniones considera un paso el nuevo Real Decreto de actuaciones sanitarias en especies cinegéticas en relación con la tuberculosis, aunque sigue lamentando que los ganaderos tengan que asumir los costes

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La interacción entre ganado extensivo y fauna silvestre puede expandir la tuberculosis.

Sindicatos acogen con cautela el RD de reservorios de tuberculosis

El Sindicato Unión de Uniones considera un paso el nuevo Real Decreto de actuaciones sanitarias en especies cinegéticas en relación con la tuberculosis, aunque sigue lamentando que los ganaderos tengan que asumir los costes

Redacción - 27-02-2020 - 13:09 H

Este mes se publicó en el BOE el Real Decreto 138/2020 por el que se establece la normativa básica en materia de actuaciones sanitarias en especies cinegéticas que actúan como reservorio de la tuberculosis, que dispone medidas para luchar contra la expansión de esta enfermedad, no sólo sobre el ganado doméstico, sino también en fauna salvaje, que son propagadoras o mantenedoras de la infección.

El sindicato Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha querido dar su opinión sobre la norma "más allá de la efectividad", algo que considera "que está aún por ver", y ha admitido que supone "un cambio de paradigma" en el tratamiento de la enfermedad por parte de la Administración.

"Ante el aumento, en estos últimos años, de la prevalencia y la incidencia de la enfermedad en nuestro ganado, desde el Ministerio hasta hace poco se argumentaba, que el papel de la fauna salvaje como elemento de infección no era significativo y que había que intensificar las actuaciones del programa de lucha y erradicación en las granjas", asegura el sindicato.

Ello ha sido así, explican, a pesar de que el Plan Nacional de Vigilancia de la Fauna Silvestre, implantado en 2011, ha venido reflejando en sus informes anuales que especies como el jabalí y los cérvidos representan "un riesgo real" de expansión de la enfermedad.

A su vez, el sindicato recuerda que "debido al extraordinario aumento de la población de algunas especies", en 2017 se puso en marcha, pactado con las Comunidades Autónomas, el Plan de Actuación sobre Tuberculosis en Especies Silvestres (PATUBES) para revisar la información existente sobre el papel de la fauna salvaje en el mantenimiento y transmisión de la tuberculosis.

Además, señalan que se actualizó el Plan de Vigilancia y se propuesieron una serie de intervenciones sobre las especies silvestres para frenar el ritmo de crecimiento de la enfermedad. Estas últimas son las que han dado lugar al Real Decreto 138/2020.

RELACIÓN ENTRE PREVALENCIA Y FAUNA

Asimismo, el sindicato lamenta que el Real Decreto incluya obligaciones para las ganaderías cuando, insisten, hay una relación entre las comunidades autónomas con mayor prevalencia de tuberculosis y la presencia de fauna silvestre.

"La Administración no hace públicos los datos más recientes de evolución de la enfermedad, pero con los últimos de los que se disponían (que son los de 2018, del Plan de Erradicación del 2020) sigue habiendo prevalencias muy altas, precisamente, en aquellas comunidades autónomas donde la interacción entre el ganado y la fauna silvestre es más alta, como Andalucía (9,83 %), Castilla-La Mancha (20,67%) y Extremadura (8,45%)", apuntan.

Asimismo, señala que tampoco se incluyen ya, como sí que se hacía hasta hace un par de años, la tabla de animales sacrificados cada año por tuberculosis, lo que Unión de Uniones considera un lamentable “apagón informativo".

De hecho, el sindicato asegura que es muy posible que las vacas que se han matado por el Plan de Erradicación de la Tuberculosis bovina ronden las 350.000, o incluso más en los últimos 15 años.

Además, este sindicato asegura haber manifestado "en múltiples ocasiones" a las autoridades responsables de la sanidad animal que hay que tener en cuenta a la fauna silvestre. “Podemos matar todas las vacas de una comarca y arruinar a todos sus ganaderos y si no le ponemos coto a la enfermedad en la fauna salvaje no habremos adelantado nada”, defienden.

"La norma, cuya eficacia todavía está por medir, puede ser un primer paso para corregir esa situación", afirman, aunque aseguran no compartir que “tenga también que ser el ganadero el que asuma y costee parte de las medidas que se pongan en marcha. Vamos a pedir más transparencia y ver que resulta”, concluyen.

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