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POLÍTICA

La marcha de Illa: El ministro de Sanidad que no escuchó a los veterinarios

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, deja su cargo para centrarse en su candidatura para presidir Cataluña, tras haber sido el máximo responsable político sanitario del país durante la crisis del Covid-19, en la que no escuchó a los veterinarios

Salvador Illa, ministro de Sanidad, durante su discurso de despedida.
Salvador Illa, ministro de Sanidad, durante su discurso de despedida.

La marcha de Illa: El ministro de Sanidad que no escuchó a los veterinarios

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, deja su cargo para centrarse en su candidatura para presidir Cataluña, tras haber sido el máximo responsable político sanitario del país durante la crisis del Covid-19, en la que no escuchó a los veterinarios

Redacción - 26-01-2021 - 15:08 H

Este martes 26 de enero el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha dejado su cargo para centrar sus esfuerzos en su carrera por la presidencia de Cataluña como candidato del Partido Socialista en unas polémicas elecciones que se celebrarán el próximo 14 de febrero, durante la tercera ola de coronavirus.

Durante su discurso de despedida en su última intervención al término del Consejo de Ministros, Illa ha manifestado que deja su cargo con “mucha pena”, remarcando el “honor” que ha supuesto servir a los españoles, y recordando algunas de las duras decisiones que ha tenido que tomar.

En la misma línea, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha querido destacar,  la "inestimable contribución al servicio de España" de Illa en uno de los "años más complicados y dolorosos de la historia".

Un año en el que el ministro Illa ha tenido que enfrentarse como principal representante político de la sanidad en España a una de las mayores crisis sanitarias que se recuerdan: la pandemia del coronavirus Covid-19.

En este contexto ha ocurrido, además, algo poco común, pues el ministro de Sanidad contó durante el primer estado de alarma con las competencias totales en sanidad en todo el país, que en circunstancias normales están transferidas a las comunidades autónomas.

A pesar de haber sido un momento en el que Illa contaba con un amplio poder de decisión, tras su salida queda un amargo sabor de boca en el sector veterinario, ya que no escuchó en ningún momento los consejos y ofrecimientos de colaboración de la profesión durante lo peor de la pandemia, a pesar de las insistentes reivindicaciones trasladadas por la Organización Colegial Veterinaria (OCV).

Y es que durante la pandemia, desde la veterinaria se ha tratado de trasladar al Gobierno la importancia de contar con la amplia experiencia de los veterinarios en la gestión de epidemias y en medicina de poblaciones. También en tareas de prevención y de salud pública, pues no hay que olvidar que el coronavirus parece tener origen animal y ya ha causado estragos en animales, como es el caso de las granjas de visones en Dinamarca, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar las crisis sanitarias desde el enfoque 'One Health'.

Lo anterior se suma al hecho de que en la comisión de reconstrucción, uno de los actos políticos más relevantes tras superar la primera ola del coronavirus, no se contó con ningún veterinario, ni tampoco se añadió ninguna referencia a estos en las conclusiones. Todo esto teniendo en cuenta que el partido de Illa tenía el control de esta comisión.

SE MARCHA SIN CREAR EL CENTRO ESTATAL DE SALUD PÚBLICA

Además, el ministro se marcha sin cumplir uno de sus compromisos: crear un Centro Estatal de Salud Pública y reformar la legislación en este asunto para adaptarla a futuras pandemias, algo que aseguró que se haría, al menos en el caso del centro estatal, antes de finalizar el año 2020.

Estos desplantes se suman a su vez al nulo avance  —aunque en este caso más comprensible debido a la situación excepcional que ha vivido España— en las reivindicaciones del sector veterinario en el ámbito de la salud, como el acceso de los veterinarios a la formación especializada del Sistema Nacional de Salud.

Este corto mandato de Illa es desgraciadamente algo habitual en el Ministerio de Sanidad en España, donde es común que los ministros cambien prácticamente cada año, lo que termina dificultando que se lleven a cabo reformas profundas de la sanidad en España, algo que se ha prometido por activa y por pasiva tras enfrentarse a la pandemia.

Queda, por tanto, esperar que el sucesor de Illa —que todo parece indicar que será la actual ministra de Política territorial Carolina Darias— tenga mayor deferencia hacia la profesión veterinaria, y se consiga por fin la principal reclamación del sector: que los veterinarios se consideren sanitarios de pleno derecho en todos los ámbitos.

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