Zoonosis: una amenaza compartida y latente que nos afecta a todos
Marta Jiménez -
06-07-2026 - 00:00 H -
min.
Swine Technical Manager en el equipo de Porcino en MSD Animal Health España
Hoy, 6 de julio, se celebra el Día Mundial de la Zoonosis, una fecha que quizá pase desapercibida para muchos, pero que debería importar a cualquiera que piense en salud pública. Porque una zoonosis es, en esencia, una enfermedad que puede transmitirse entre animales y personas, lo cual significa que hablamos de un asunto que afecta directamente a la sociedad en su conjunto.
La importancia de las enfermedades zoonóticas no es menor. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos tienen origen animal y que aproximadamente el 75% de las emergentes también provienen de animales. Son cifras que explican por sí solas por qué la vigilancia sobre estas enfermedades no puede quedarse en los márgenes del debate sanitario. Lo que ocurre en animales, en muchos casos, acaba teniendo consecuencias en las personas y en el medioambiente.
Conviene decirlo con claridad: las zoonosis no son una rareza ni una amenaza hipotética. Forman parte de la realidad cotidiana de la salud global. La rabia sigue siendo el ejemplo más conocido y también uno de los más dramáticos, causando en torno a 59.000 muertes al año en el mundo y, es letal en el 99% de los casos humanos. Su transmisión está vinculada mayoritariamente a perros, y es un claro ejemplo de enfermedad que puede controlarse prácticamente en su totalidad con un buen programa preventivo basado en vacunación. Es decir, una enfermedad prevenible, que sigue cobrando vidas allí donde la vacunación y el control no llegan con la suficiente fuerza.
El problema no se limita a la rabia, existen muchos más ejemplos. La influenza, que puede afectar a humanos, aves y cerdos, la leptospirosis, determinadas infecciones transmitidas por vectores e incluso el hantavirus muestran hasta qué punto la frontera entre salud humana y salud animal es más frágil de lo que a menudo imaginamos. La leptospirosis, por ejemplo, se transmite por contacto con agua o suelo contaminados por orina de animales infectados y se estima que provoca alrededor de 1 millón de casos y cerca de 60.000 muertes al año en el mundo. No es una noticia menor: es un recordatorio de que hay riesgos sanitarios que siguen presentes, aunque no siempre ocupen titulares.
También hay que mirar el contexto en el que estas enfermedades aparecen y se expanden. La movilidad internacional, la convivencia cada vez más estrecha entre personas, animales domésticos, fauna silvestre y entornos productivos, o la presencia de nuevos vectores en zonas donde antes no eran habituales están cambiando el mapa de riesgos. A ello se suma una presión creciente sobre los ecosistemas, que hace más fácil que patógenos antes contenidos encuentren nuevas oportunidades para circular. Y cuando eso ocurre, la prevención deja de ser una opción para convertirse en una obligación.
En este escenario, el enfoque One Health —Una Sola Salud— deja de ser un concepto académico para convertirse en una necesidad práctica. La idea es sencilla: la salud humana, la salud animal y la salud ambiental no pueden entenderse por separado. Si una falla, las otras se resienten. Y si se trabaja de forma coordinada, las respuestas son más eficaces. No es casualidad que las grandes organizaciones internacionales lleven años insistiendo en esta visión.
La lección de fondo es que prevenir funciona. Pero la prevención exige tiempo, concienciación, coordinación y voluntad. Requiere coordinación y comunicación entre veterinarios, médicos, autoridades sanitarias, investigadores, administraciones y también una ciudadanía informada. Exige vigilancia epidemiológica, campañas de vacunación, control sanitario, bioseguridad y educación. Exige, en definitiva, entender que las enfermedades infecciosas no respetan fronteras entre disciplinas o especies.
En un mundo acostumbrado a mirar lo urgente, las zoonosis nos obligan a mirar lo importante. Nos recuerdan que la salud pública no empieza en el hospital, sino mucho antes: en la granja, en la clínica veterinaria, en la vigilancia de los animales, en la protección de los ecosistemas y en la capacidad de anticiparse a lo que puede venir. Esa es la verdadera utilidad del enfoque One Health, no como eslogan, sino como herramienta real y genuina para evitar crisis sanitarias y proteger a las personas, animales y medioambiente.
Este Día Mundial de las Zoonosis no es solo una fecha en el calendario, es una llamada de atención y una oportunidad para reflexionar sobre la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental. Ignorar esta conexión supone perder una visión completa de la realidad y, en consecuencia, subestimar riesgos que pueden tener graves repercusiones para la salud pública.
Fuentes utilizadas:
https://www.woah.org/es/que-hacemos/iniciativas-mundiales/una-sola-salud/