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ENTREVISTA

Laura Aresté

Product manager de B. Braun Vetcare

"La oncología veterinaria es una terapia cada vez más presente en las clínicas"

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Laura Aresté

Product manager de B. Braun Vetcare

"La oncología veterinaria es una terapia cada vez más presente en las clínicas"

Redacción - 12-09-2019 - 15:18 H

La longevidad de los animales de compañía aumenta año a año gracias a los avances en la medicina veterinaria, que han ido reduciendo la incidencia de las enfermedades infecciosas mediante tratamientos preventivos como la vacunación.

Es por esto, por lo que enfermedades crónicas como la osteoartritis y el cáncer han aumentado ampliamente su prevalencia en animales de compañía. El National Cancer Institute de Estados Unidos estima que cada año en el país se diagnostica cáncer a 6 millones de perros. Los tipos de cancer más comunes en estos pacientes son el linfoma, los tumores de mastocitos, el osteosarcoma, el melanoma, los carcinomas mamarios y el hemangiosarcoma.

Este hecho, unido a que los propietarios, especialmente los de la generación millennial, están dispuestos a gastar más dinero en sus animales de compañía, al considerarlos un miembro más de la familia, está generando que tratamientos comunes en humanos, como la quimioterapia, cada vez lo sean más en mascotas.

Ante esta tendencia, Animal’s Health ha querido hablar de estos temas, y otros, como la seguridad a la hora de aplicar tratamientos quimioterápicos por parte de los veterinarios, con Laura Aresté, veterinaria y product manager de la multinacional de material clínico veterinario B. Braun Vetcare.

P. ¿Por qué la oncología es una especialidad cada vez más vigente en las clínicas veterinarias?

R. La evolución y mejora de la práctica veterinaria en pequeños animales en cuanto a desparasitación, vacunación, nutrición y prevención de ciertas enfermedades ha permitido que la población de animales denominada ‘senior’, tanto de perros como de gatos, haya aumentado considerablemente.

De hecho, según un estudio demográfico realizado por la ‘Veterinary Medical Database’ en más de 74.000 perros de Estados Unidos durante 20 años,  la enfermedad neoplásica es la patología terminal más común en 73 de las 82 razas caninas evaluadas y es la causa de muerte más común en perros de más de un año de edad.

Debido a esto, los casos oncológicos son cada vez más comunes en la clínica veterinaria y el propietario del animal espera del veterinario experiencia y conocimiento en el diagnóstico y tratamiento de esta patología. Actualmente, se considera la oncología veterinaria como una práctica de atención primaria, ya no es una terapia experimental.

P. La tendencia actual de los propietarios es la de tratar a los animales de compañía como a uno más de la familia e invertir más dinero en su salud, ¿crees que esto influye también en el auge de la oncología veterinaria?

R. Yo creo que sí. Y es que, además, hay que tener en cuenta que, desgraciadamente, la mayoría de personas en la actualidad ha debido de sufrir algún encuentro con el cáncer y su tratamiento de alguna manera. Antes, esto solo se daba entre humanos, pero ahora que el diagnóstico en animales de compañía es más exhaustivo y los casos de cáncer se detectan antes, comienzan a producirse situaciones en las que existe la opción de tratar a un paciente no humano con terapias oncológicas, y yo creo que cuando surgen estos casos se tratan como los de uno más de la familia.

Son tratamientos largos y algunos pueden durar años. Se trata de alargar la vida del animal mejorando su calidad de vida. Además es un esfuerzo económico considerable, por lo que los familiares tienen que estar comprometidos.

También hay que recordar, como se comentaba, que debido a que los veterinarios están haciendo muy bien su trabajo preventivo en enfermedades infecciosas, cada vez hay más pacientes geriátricos. Este mayor número de perros ancianos ha generado que el cáncer se haya convertido en la primera causa de muerte no accidental en animales adultos. Todo ello, unido a que, cada vez más, se consideran como parte de la familia, influye en que el propietario esté más dispuesto a tratar al animal.

Por otro lado, el veterinario cada vez está más formando en oncología y es capaz de tratar el problema y encontrar una solución para el paciente, y, además, explicárselo al cliente para convencerlo de que alargar la vida un año a un animal puede tener un sentido positivo para todos.

P. ¿Cómo se tratan los perros y gatos con cáncer en una clínica veterinaria?

R. El objetivo común de la terapia oncológica es alcanzar la curación cuando ello sea posible y, en su defecto, incrementar la calidad y expectativa de vida del animal.

Pocas enfermedades dependen tanto de una terapia multimodal como el cáncer. Es esencial comprender cómo diversas modalidades terapéuticas se complementan entre ellas para proponer un plan de tratamiento integrado que sea exitoso. Por ejemplo, conocer el inicio y la secuencia de diferentes tratamientos es importante para obtener una terapia eficaz que garantice la seguridad del paciente y el éxito del tratamiento.

La quimioterapia es actualmente la modalidad terapéutica más común en el tratamiento del cáncer en veterinaria. La quimioterapia convencional, la quimioterapia metronómica y la quimioterapia usando Inhibidores de la Tirosin Kinasa están disponibles para el veterinario clínico de pequeños animales pero difieren en sus indicaciones y objetivos.

P. ¿Qué es la quimioterapia convencional?

R. Se conoce como quimioterapia convencional a la dosis máxima tolerada de un quimioterápico. Se refiere a la administración de agentes quimioterápicos a dosis máxima recomendada, seguida de un periodo de recuperación para las células sensibles a estos medicamentos, como son las células de la médula ósea y del tracto gastrointestinal. Esta terapia puede administrarse sola o con terapias adyuvantes, como cirugía o radioterapia, dependiendo del tipo de tumor y de su estadio antes del tratamiento.

P. ¿Qué necesita una clínica para comenzar a tratar con quimioterapia a sus pacientes? ¿Se necesita mucha inversión? ¿Es complicado?

R. Sobre todo, lo que necesitan es conocimiento, es decir, formación. Luego, con un mínimo aparataje puedes funcionar. Además, hay laboratorios con patólogos experimentados que se encargan de examinar las citologías y las biopsias, y de diagnosticar el tipo de células, el tipo de tumor y el estadío que tiene. Con esta información, el veterinario clínico puede tratar al paciente perfectamente.

Necesita saber con qué tipo de fármacos se aborda, con qué periodicidad. Hay que conocer el protocolo del tratamiento oncológico, y esa es quizás la mayor inversión, la formación, no el aparataje en sí.

En cuanto a equipamiento, para un tratamiento quimioterápico intravenoso, el tratamiento más común, lo único necesario son unos guantes, una mascarilla, gorro, bata impermeable, un sistema cerrado de transferencia, el fármaco, líneas de infusión y suero. La radioterapia, por ejemplo, necesita más inversión y equipamiento.

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    "Los veterinarios trabajan en una profesión de riesgo por muchos motivos"

P. ¿Quién realiza este tratamiento en la clínica? ¿Corren algún peligro?

R. Estos pacientes suelen tratarse por veterinarios y auxiliares veterinarios experimentados y acostumbrados a la manipulación de medicamentos citotóxicos.

Hay que tener en cuenta que los medicamentos citotóxicos son potencialmente peligrosos. El veterinario está expuesto a distintos niveles y, por tanto, a un contacto indeseado con los citotóxicos. 

Existen diversos puntos de riesgo de exposición a medicamentos peligrosos. Éstos pueden entrar en el organismo mediante inhalación, inyección accidental, ingesta por contaminación de alimentos, contacto mano-boca y absorción a través de la piel.

Para evitar estos peligros se deben seguir los protocolos apropiados para minimizar este riesgo. Estos protocolos están estandarizados y se recogen en la ‘AAHA oncology guidelines for dogs and cats’.

P. ¿Son los veterinarios y auxiliares conscientes hoy en día de los peligros que corren al manejar medicamentos citotóxicos?

R. Creo que están adquiriendo consciencia. En veterinaria, hasta ahora, no había una ley clara al respecto, aunque se está avanzando en un proyecto europeo, y parece que la legislación acabará teniendo en cuenta al veterinario en esta materia como un profesional sanitario más.

El proyecto incluye la redacción de guías de tratamiento donde va a ser obligatorio, tanto en medicina humana como veterinaria, tener los conocimientos suficientes para manejar estos fármacos y que las empresas den formación a sus empleados y les provean de equipos de protección.

P. Y las empresas dedicadas a la salud animal, ¿crees que invierten lo suficiente en proteger de este tipo de riesgos laborales a los veterinarios? ¿Están concienciadas?

R. La industria quiere transmitir a sus clientes, los veterinarios, la necesidad que tiene el veterinario de informarse para protegerse y trabajar con seguridad.

Lo que los veterinarios tienen que entender es que, al igual que otras profesiones sanitarias, trabajan en una profesión de riesgo por muchos motivos, y uno de ellos es el hecho de tener que utilizar como herramienta de tratamiento la quimioterapia, y para eso hay que conocer qué recursos existen para protegerse a él mismo y a sus empleados y qué le puede suceder si maneja inadecuadamente este tipo de productos. Tiene que saber que hay herramientas para reducir este riesgo a cero.

P. Recientemente el grupo de trabajo que está impulsando una ley estatal para proteger a los profesionales sanitarios de medicamentos peligrosos anunció que están abiertos a incluir a los veterinarios. ¿Ves necesario que se tenga en cuenta al colectivo veterinario en este grupo de trabajo y en la futura normativa?

R. Sí, obviamente. Me parece muy bien que se trabaje conjuntamente con el resto de profesiones sanitarias, la profesión veterinaria lo es.

Los objetivos de tratamiento y los fármacos que se utilizan son los mismos. En general, los profesionales veterinarios tienen menos medios.

Los quimioterápicos intravenosos para veterinaria se adquieren en la farmacia, y son los mismos con los que se trata a un humano. La aplicación también es la misma, por lo que aplicar lo que ya se tenga redactado de normativa a veterinarios sería muy sencillo.

Respecto a la fase de preparación y administración, tampoco existe diferencia.

P. Cómo se debe abordar esa fase de preparación y administración, ¿qué es lo que dice, más detalladamente, la guía de la Asociación Americana de Hospitales de Animales?

R. La guía remarca desde el principio que el personal de la clínica que manipula, prepara y administra estos medicamentos debe usar equipos de protección personal durante estos procedimientos.

Por tanto, el personal de la clínica en riesgo de contaminación son los veterinarios y auxiliares veterinarios, pero también tienen riesgo los propietarios de los pacientes. El equipo de protección personal incluye guantes, gorro, gafas protectoras, bata y mascarilla con filtro de aerosoles.

Los guantes utilizados en estos casos deben de ser de nitrilo o látex sin polvo y deben colocarse dos pares. Los guantes de vinilo no protegen en la manipulación de estos medicamentos. Idealmente, los guantes que deberían utilizarse son guantes específicos para el uso de quimioterapia.

La protección de los ojos, cara y tracto respiratorio es también esencial cuando se trabaja con citostáticos, aunque sea en una habitación limpia e incluso bajo una campana de flujo laminar.

Después de la manipulación de estos medicamentos, el equipo de protección personal debe quitarse siguiendo un orden establecido. Primero la bata, tocando únicamente el exterior y enrollándola dejando el interior expuesto. Después las gafas y protectores de la cara o la mascarilla; en este paso solo debemos tocar el exterior y evitar el contacto directo con la cara. Por último, tocan los guantes, eso sí, de abajo a arriba, dejando la parte exterior en el interior.

Además de los equipos de protección, la clínica debe disponer de procedimientos estandarizados para la manipulación de los medicamentos peligrosos y un programa de formación para el personal que trabaje en esta especialidad. Debe existir una zona de poco tránsito y tranquila donde se realice el manejo de citostáticos para minimizar el riesgo de contaminación y errores por distracción. La clínica también ha de protocolarizar los procedimientos de descontaminación y de eliminación de residuos así como la comunicación de los riesgos para el propietario del animal.

Los sistemas cerrados de transferencia, o CSTD, también forman parte del equipo de protección personal cuando se manipulan cistostáticos.

P. Acabas de mencionarlo, ¿qué son los sistemas cerrados de transferencia?

R. Estos sistemas reducen drásticamente el riesgo de exposición al personal de la clínica, previenen la contaminación externa y la exposición de aerosoles creados durante la manipulación de medicamentos peligrosos.

Un sistema cerrado de transferencia ha de cumplir con los siguientes requisitos: no dejar escapar partículas de medicamentos peligrosos o vapor, no transferir contaminantes al ambiente y bloquear la entrada de componentes microbianos.

La empresa B. Braun VetCare dispone de un sistema cerrado de transferencia, Tevadaptor® que permite al veterinario trabajar con seguridad mientras trata a sus pacientes oncológicos. Tevadaptor® es un sistema fácil de usar y cómodo.

Es el primer sistema cerrado diseñado para el tratamiento de pacientes oncológicos veterinarios y está compuesto por tres componentes que permiten la preparación y administración del citostático con toda seguridad en forma de bolo.

Estos son el adaptador de vial, que conecta el vial del fármaco permitiendo una transferencia segura; el adaptador de jeringa, que se adapta a todos los tamaños de jeringas Luer-Lock; y el adaptador Luer-Lock, que convierte las conexiones de este tipo en una conexión de sistema cerrado, que permite hasta en 10 ocasiones una administración segura.

Además, para facilitar el acceso a esta tecnología a todas las clínicas veterinarias, independientemente de su tamaño y del volumen de casos tratados, B. Braun VetCare cuenta con un kit unitario, con una unidad de cada componente para realizar un tratamiento por paciente.

P. Para terminar, ¿hay algo más a tener en cuenta?

R. Sí. Es muy importante la consideración de la seguridad en el manejo de medicamentos peligrosos como son los quimioterápicos y, por lo tanto, se deben tomar las medidas necesarias de precaución. El veterinario propietario de una clínica está legalmente y éticamente obligado a formar a su equipo de profesionales en la manipulación de citostáticos y a proveer los elementos necesarios para su protección eficaz.

Esto es importante, porque la omisión de esta obligación puede conllevar inhabilitación, multas e incluso penas de cárcel. Los profesionales veterinarios deben tener acceso a todo el material de seguridad y estar informados sobre la toxicidad del agente citostático que están manipulando.

“Consulta el vídeo de youtube de B. Braun VetCare junto a Pachi Clemente sobre el manejo de los medicamentos peligrosos”

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