LUNES, 4 de marzo 2024

LUN, 4/3/2024

ANIMALADAS

La increíble historia del veterinario de 90 años que se niega a jubilarse

La Asociación Americana de Hospitales de Animales cuenta la historia de Anthony Thomas, un veterinario de 90 años de Oklahoma con 60 años de carrera que no se plantea jubilarse

El veterinario Anthony Thomas sigue trabajando 10 horas al día en su clínica de Oklahoma.
El veterinario Anthony Thomas sigue trabajando 10 horas al día en su clínica de Oklahoma.

La increíble historia del veterinario de 90 años que se niega a jubilarse

La Asociación Americana de Hospitales de Animales cuenta la historia de Anthony Thomas, un veterinario de 90 años de Oklahoma con 60 años de carrera que no se plantea jubilarse

Redacción - 03-02-2023 - 14:11 H - min.

La Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA) ha compartido la increíble historia de uno de sus miembros. Se trata de Anthony Thomas, un veterinario de 90 años que sigue trabajando en su clínica de Oklahoma.

Desde la AAHA recuerdan que cuando hablaron con Thomas, justo después de Año Nuevo, el veterinario todavía se estaba recuperando de un ataque de neumonía que lo aquejó durante las vacaciones de Navidad.

“Había estado trabajando 10 horas al día, como siempre, hasta el mes pasado”, apunta. En ese momento, sus compañeros estaban tratando de ayudarlo para que volviera poco a poco a su horario regular, pero Thomas estaba impaciente.

“Siempre se recupera”, afirmaba un compañero de Midwest Veterinary Hospitals, el centro en el que trabaja. "Tendrá un problema cardíaco, pero regresará en una o dos semanas y dirás: 'Oh, dios mío, este tipo nunca se detiene'”, bromeaba.

Y es que el veterano veterinario se mantiene muy activo a su edad. “Por lo general, me levanto alrededor de las 5:00 y hago un entrenamiento de una hora”, asegura. La única razón por la que se levanta tan temprano, agrega, es porque solía correr maratones.

Su rutina habitual incluye una combinación de pesas y ejercicios aeróbicos en un gimnasio en casa junto a su habitación. Por todo esto, según la AAHA, vago “sería la última palabra que alguien usaría para describir a Thomas”.

VETERINARIO POR CASUALIDAD

Thomas admite que nunca tuvo la intención de convertirse en veterinario. “Simplemente fue así”, remarca. Y es que en su juventud era un granjero de Oklahoma nacido y criado en la misma granja que todavía llama hogar, y fue el primero en su familia en ir a la universidad.

Sus padres no tenían el dinero para enviarlo, por lo que se unió al Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva del Ejército para pagar la carrera en la Universidad Estatal de Oklahoma. Después de servir en el ejército, regresó a la universidad para obtener su especialidad en nutrición animal con la intención de hacerse cargo de la granja familiar.

Pero el decano de la Facultad de Veterinaria tenía otros planes y lo invitó a ejercer. Thomas se sintió halagado, pero tenía sus dudas. “Ya había estado en la facultad mucho tiempo. Era hora de volver a trabajar a la granja”, rememora

A pesar de las dudas de Thomas, el decano lo convenció y comenzó a trabajar en un centro veterinario cuando aún era estudiante y en 1961 pasó a trabajar a tiempo completo. Por aquel entonces, su carga de trabajo se dividía entre grandes animales y animales de compañía, pues al crecer en una granja tenía mucha experiencia con animales grandes, en su mayoría caballos y ganado, pero siempre había tenido debilidad por los cerdos.

Durante su larga trayectoria, el voluntariado ha sido una forma de vida para Thomas y ha participado en la junta de admisiones de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Oklahoma; como presidente de su junta escolar local; o como director de la cámara de comercio local. Su trabajo también le ha servido para ser elegido Veterinario del Año de Oklahoma en 1981 y Profesional del Año de la AAHA en 1999.

A pesar de su afición por los cerdos, Thomas prefiere trabajar con animales de compañía, y eso ha sido principalmente lo que ha hecho durante los últimos 50 años. El veterinario destaca que nunca se ha aburrido un día en la clínica. “Vemos de todo”, señala.

LA LLEGADA DE LOS FONDOS DE INVERSIÓN A LA VETERINARIA

Thomas también ha visto algunos cambios importantes en sus seis décadas de trabajo. El más grande está en quién es ahora el propietario de las clínicas. “Cuando salimos de la facultad de veterinaria, comenzamos a trabajar con la idea de comprar una clínica algún día y ser propietarios”, recuerda, pero admite que hoy ya no es así, porque las opciones son más limitadas.

Explica que mucho de eso tiene que ver con el surgimiento de los fondos de inversión y la corporatización, otro gran cambio. Si bien no tiene nada en contra de esta propiedad corporativa, considera que a él personalmente le molestarían las restricciones en comparación con la práctica privada que era común hasta hace poco.

“Es posible que no tenga la libertad de trabajar exactamente como me gustaría”, comenta en relación a estos fondos de inversión. “Midwest es un centro veterinario familiar y les permitimos a nuestros veterinarios un poco de libertad”, subraya.

Aunque Thomas todavía trabaja 10 horas al día en la clínica, ha reducido su voluntariado, así como algunos de sus pasatiempos, como jugar al golf y cazar codornices. Eso sí, no ha recortado sus entrenamientos matutinos.

“Esa es una rutina que establecí hace mucho tiempo”, afirma. Y es que Thomas conoce la importancia de las costumbres y reconoce que es más difícil cambiarlas a medida que se envejece. “Si cambio la rutina, se arruina todo”, concluye.

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