JUEVES, 20 de junio 2024

JUE, 20/6/2024

PROFESIONALES

Los veterinarios de Madrid profundizan en el conocimiento de los insectos comestibles

Cerca de 50 profesionales participaron en una formación del Colegio de Veterinarios de Madrid sobre el campo de los insectos comestibles, una proteína de alto valor nutricional

Imagen de la jornada sobre insectos celebrada en la sede del Colegio de Veterinarios de Madrid.
Imagen de la jornada sobre insectos celebrada en la sede del Colegio de Veterinarios de Madrid.

Los veterinarios de Madrid profundizan en el conocimiento de los insectos comestibles

Cerca de 50 profesionales participaron en una formación del Colegio de Veterinarios de Madrid sobre el campo de los insectos comestibles, una proteína de alto valor nutricional

Redacción - 14-06-2023 - 14:02 H - min.

La pasada semana, alrededor de medio centenar de profesional se reunieron en el Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema) para profundizar en el conocimiento del campo de los insectos comestibles, una proteína de muy alto valor nutricional.

“El consumo de insectos tiene beneficios ambientales, ya que el cultivo de insectos requiere hasta diez veces menos de tierra necesaria para producir un kilo de proteína, en comparación con la cría de animales tradicionales”, según explican desde Colvema.

Los insectos, son animales invertebrados artrópodos con más de 1.000.000 de especies descritas en el Planeta, de las que se consumen 1.900 especies que están presentes en la dieta de 2 millones de personas. Los insectos son fuente de proteína de muy alto valor nutricional y se estima que cada persona consume entre 480 y 900 gramos de insectos al año, de una manera involuntaria (zumos de frutas, brócoli, espinacas, etc).

Los insectos de mayor consumo a nivel mundial son: escarabajos, orugas, abejas, avispas, y hormigas; en menor cantidad también se consumen: saltamontes, grillos, cigarras y termitas; todos ellos, a través de diversas técnicas culinarias

Sin embargo, surgen varios interrogantes: ¿Cuál es la situación actual del consumo de insectos?, ¿Cuáles son los insectos que se pueden comercializar en España y Europa? ¿Son o no son aceptados por los consumidores?, ¿Conlleva algún tipo de riesgo su consumo?

Para responder a estas preguntas, la Comisión de Formación del Colegio de Veterinarios de Madrid organizó una Jornada para abordar estos y otros muchos aspectos del mundo de los insectos comestibles.

La inauguración de la jornada corrió a cargo del presidente de Colvema, Felipe Vilas, que hizo hincapié en la necesidad de formación continuada de los profesionales y especialmente del conocimiento de campos como el que ocupaba el tema central de la charla, que es aún poco conocido y en el que los veterinarios, como garantes de la seguridad alimentaria, tienen un papel clave.

LA INSECTICULTURA EN ESPAÑA, UNA REVOLUCIÓN ALIMENTARIA

El primero en intervenir fue Jose Sánchez Grech, presidente de la Asociación Profesional de Promoción, Innovación y Desarrollo de la Insecticultura en España (APROINSECTA), que expuso la ponencia ‘La insecticultura en España, una revolución alimentaria con una fuente de proteínas alternativa’.

El presidente de APROINSECTA expuso la situación del mercado mundial y español y explicó tanto cómo se diseña como el funcionamiento una granja de insectos. También expresó razones, a su juicio, para consumir insectos y sus beneficios, entre los cuales destacó los beneficios ambientales, ya que el cultivo de insectos requiere hasta diez veces menos de tierra necesaria para producir un kilo de proteína, en comparación con la cría de animales tradicionales.

Asimismo, apuntó que la producción de gases de efecto invernadero (GEI), es inferior con respecto a la cría de ganado convencional. Además, recordó que el consumo de insectos tiene otras ventajas, como la de ser fuentes sostenibles de proteínas ya que son susceptibles de criarse durante todo el año, la mayor parte del cuerpo es comestible, tienen una alta tasa de fecundidad y pueden nutrirse con restos de alimentos siempre que lo permita la legislación.

También destacó que los insectos son una buena fuente de micronutrientes, como el hierro el zinc y la vitamina B y es una alimentación alternativa para personas que pudieran tener alergia, por ejemplo, a la soja a la leche o al huevo.

A nivel de mercado mundial, manifestó que, a su juicio, existen barreras a la demanda como, por ejemplo, la falta de un marco regulatorio o la existencia de barreras éticas o psicológicas. En este sentido admitió que los veterinarios “llevamos mucho tiempo luchando contra los insectos, exterminándolos como lucha contra plagas y nuestro subconsciente nos pone en contra ‘a priori’ de estos animales”. Por último, admitió que hay un problema que es la posible existencia de alergias, puesto que se trata de artrópodos.

A nivel mundial, apuntó que en 2020 el mercado total fue de unos 890 millones de dólares y se prevé que para el futuro aumente el uso de grillos, de la mosca soldado y un incremento de producto como fuente de alimentación para mascotas y en alimentación de deportistas.

Sánchez Grech finalizó exponiendo cómo es y cómo funciona una granja de insectos y, a modo de resumen, recomendó a los veterinarios trabajar en estudios de mejora genética de los insectos, como un interesante campo futuro de investigación.

NORMATIVA ACTUAL REFERENTE A LOS INSECTOS

A continuación, Laura Herrero Montarelo, de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), expuso cuál es la normativa actual sobre el consumo de insectos que se encuentran incluidos dentro del concepto ’Novel Foods’ (nuevos alimentos).

Durante su intervención habló de los de las distintas categorías que contempla la legislación sobre la comercialización de insectos enteros o sus partes y expuso el procedimiento a seguir para su autorización mediante el procedimiento general o el tradicional de terceros países.

Herrero Montarelo comentó que el reglamento de aplicación es el Reglamento (UE) 2015/2283 por el que se autorizan bien sea secados, en polvo o congelados, las siguientes especies de insectos: Tenebrio molitor (Gusano de la harina); Acheta domesticus (Grillo doméstico); Alphitobius diaperinus (Escarabajo del estiércol) y Locusta migratoria (Langosta).

Finalizó su exposición afirmando que, "en breve, estarán autorizados también la mosca soldado negra, la pupa de la abeja y algún otro insecto". Con respecto al etiquetado, comentó que debe ser claro y no dejar lugar a confusión alguna para el consumidor.

EVALUACIÓN DE RIESGOS DEL CONSUMO DE INSECTOS

El último en intervenir fue Alberto Cereceda Chacón, especialista en Seguridad Alimentaria y Salud Pública del Centro Militar de Veterinaria de la Defensa (Ministerio de Defensa), que habló sobre la ‘Evaluación de riesgos asociados al consumo de insectos’.

El veterinario militar expuso cómo se hace la evaluación de riesgos que lleva asociado el consumo de insectos, explicando que la misma le corresponde a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Así, comenzó afirmando de manera rotunda, que tanto la ONU como la FAO, consideran la entomofagia como algo positivo para la salud y el medioambiente. Eso sí, también expuso los factores anti nutrientes que contienen este tipo de alimentos, como son la quitina, los taninos, citatos, etc.

También habló de los insectos fanerotóxicos (aguijones, pinzas, etc.) y de los criptotóxicos (que contienen hormonas esteroideas, como por ejemplo algunos escarabajos o los huevos de las cantaridas).

Además, describió también los riesgos de que existan en los insectos, ciertos parásitos y reacciones cruzadas de alergia con otros crustáceos, que es lo más preocupante (caso de los chapulines y el marisco).  La contaminación cruzada es otro problema a tener en cuenta.

En este ámbito, destacó también la posibilidad de la contaminación química, principalmente Cadmio, Plomo, Arsénico, Cobre, Cromo y Zinc, Dioxinas, PCBs, Micotoxinas y los residuos de antibióticos. Comentó que, en enero de 2023, se ha publicado un reglamento de ejecución que habla por primera vez de límites de estos contaminantes.

Para finalizar, explicó la diferencia entre insectos silvestres e insecticultura y reclamó una mayor producción científica en este campo, por parte de los veterinarios.

CONCLUSIONES DE LA JORNADA

Como conclusiones, desde Colvema resumen la jornada señalando que el consumo de insectos por parte del hombre es una oportunidad fundamentalmente para emprendedores, puesto que hay grandes empresas que ofertan ayudas para que puedan desarrollar algunos productos que le puedan ser de interés para la venta.

El problema de esto es que, admiten, existe poca demanda, lo que lleva a que haya una producción muy pobre y que esta pobre producción en pocas cantidades resulte muy cara. Por tanto, es como “una pescadilla que se muerde la cola”.

En este sentido, recuerdan que el consumo en España hoy en día es anecdótico, porque solamente se suele vender o hay demanda de estos productos en fechas muy señaladas como es la Navidad, Halloween o fiestas de cumpleaños que, a modo de anécdota o como curiosidad, compran estos productos para darle un punto de diferencia en este tipo de eventos.

El consumidor sigue sintiendo, por tanto, rechazo, aunque menos los jóvenes y consideran que deberán pasar generaciones hasta que se acepte este nuevo alimento tanto entero como en derivados, a pesar de que existen otros sitios donde sí que se aceptan, como por ejemplo en América (México donde se consumen los saltamontes o chapulines).

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