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PROFESIONALES

El impacto del cambio climático en la transmisión de dirofilariosis en Canarias

Un modelo diseñado por veterinarios estima que el riesgo de infección es alto en casi todas las islas, aunque predice que las modificaciones de la expansión de los mosquitos transmisores por el cambio climático será bajo

En las Islas Canarias la prevalencia media en perros domésticos es alta, heterogénea y no uniforme.
En las Islas Canarias la prevalencia media en perros domésticos es alta, heterogénea y no uniforme.

El impacto del cambio climático en la transmisión de dirofilariosis en Canarias

Un modelo diseñado por veterinarios estima que el riesgo de infección es alto en casi todas las islas, aunque predice que las modificaciones de la expansión de los mosquitos transmisores por el cambio climático será bajo

Francisco Ramón López - 19-10-2023 - 11:05 H - min.

La dirofilariosis es una enfermedad zoonósica transmitida por vectores causada por Dirofilaria immitis. Las Islas Canarias, cerca de la costa del Sahara Occidental, son un archipiélago considerado hiperendémico donde la prevalencia media en perros domésticos es alta, heterogénea y no uniforme. Culex theileri es vector de la enfermedad en dos de las islas más pobladas.

Las Islas Canarias, a pesar de tener un clima subtropical seco, tienen una alta humedad relativa debido a los vientos alisios marinos. Esto, junto con el sistema típico de recolección y almacenamiento de agua en depósitos abiertos y el gran número de generaciones esperadas del parásito, dan como resultado hábitats locales ideales para la reproducción de poblaciones de mosquitos. Debido a estas características, las condiciones para la transmisión de D. immitis son favorables en muchas zonas de Canarias.

De hecho, estudios epidemiológicos recientes han revelado una prevalencia de D. immitis en la población canina del 16,03% en la isla de Gran Canaria, y del 17,32% en Tenerife.

Teniendo todo esto en cuenta, un grupo de investigadores de la Universidad de Salamanca, de Las Palmas de Gran Canaria y de La Laguna han llevado a cabo un estudio, que ha contado con la colaboración de Ceva Salud Animal, con el objetivo de desarrollar un modelo de riesgo de transmisión de dirofilariosis más preciso para las Islas Canarias.

Para ello utilizaron diferentes variables relacionadas con la transmisión de parásitos y la distribución potencial de hábitats adecuados para Culex spp. Este modelo se calculó utilizando el modelo de nicho ecológico (ENM) y el número potencial de generaciones de D. immitis.

El modelo resultante fue validado con la geolocalización de perros infectados con D. immitis de todas las islas. Además, se estimó el impacto de posibles condiciones climáticas futuras.  “Existe un riesgo de transmisión en todas las islas, siendo alto en las zonas costeras, moderado en las zonas del centro y mínimo en las zonas de mayor altitud. La mayoría de los perros infectados con D. immitis fueron geolocalizados en zonas con alto riesgo de transmisión”, advierten.

EL IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA DIROFILARIOSIS EN CANARIAS

Los autores explican que el resultado de sus proyecciones futuras bajo escenarios de cambio climático indica modificaciones mínimas en el área de distribución actual de Culex spp. Así, el porcentaje de ganancia de territorio para estas especies en 2040 es del 5,23%, del 1,22% para 2060 y del 5,02% para 2080.

“En nuestro estudio, en la proyección a 2040, parece observarse una pequeña tendencia a desplazarse hacia el centro de las islas con mayores latitudes. Sin embargo, para 2060 los cambios son muy pequeños y para 2080 se pierde el mismo porcentaje de territorio que se gana”, señalan.

Esto puede explicarse, apuntan, basándose en un estudio previo en las Azores, que afirmó que el cambio climático puede tener un fuerte impacto en las especies que habitan en las islas y que pueden perder todo su espacio climático adecuado.

Otra explicación puede ser la fuerte asociación del mosquito vector con la urbanización, ya que las áreas urbanas proporcionan la temperatura y humedad constantes necesarias para su supervivencia y, por lo tanto, a pesar del cambio climático, las poblaciones de mosquitos podrían mantenerse cómodamente en áreas con una gran huella humana, con sólo modificaciones menores en su dinámica.

Por último, cabe destacar la importancia de elementos climatológicos adicionales, especialmente las precipitaciones. “Los fenómenos del cambio climático no implican sólo cambios de temperatura, sino también de precipitaciones, que son esenciales para establecer criaderos de mosquitos y hábitats de larvas”, señalan.

EL RIESGO DE INFECCIÓN POR DIROFILARIA ES ALTO EN CASI TODAS LAS ISLAS CANARIAS

“Debido a la continua expansión de las enfermedades zoonósicas, favorecidas en gran medida por el cambio climático antropogénico, y su relevancia sanitaria para la salud pública, es necesario realizar estudios detallados para determinar las circunstancias ambientales que las promueven”, defienden.

Gracias a la metodología utilizada se pueden establecer correlaciones entre la presencia de estas enfermedades y variables bióticas, que también pueden extrapolarse a otros territorios donde no existen datos y a otros escenarios temporales, para predecir su evolución en el futuro y establecer medidas preventivas para afrontarlos antes de que se produzcan.

Según su modelo de riesgo, en Canarias el riesgo de infección es alto en casi todas las islas, a excepción de las zonas de mayor altitud. “Las variables bioclimáticas, la huella humana, los cuerpos de agua artificiales, la densidad de los arbustos y la temperatura son factores delimitantes a tener en cuenta, junto con las generaciones de D. immitis”, añaden.

“Las proyecciones futuras bajo escenarios de cambio climático nos han permitido visualizar modificaciones mínimas en el rango actual de Culex spp. debido a la pérdida de su espacio climático adecuado a la urbanización que les proporcione la temperatura y humedad constantes necesarias para su supervivencia”, explican.

Los autores consideran que este modelo ayudará a los profesionales veterinarios y de salud pública a realizar una prevención y control más eficiente y localizado de la dirofilariosis, teniendo en cuenta la situación específica de cada población.

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