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PROFESIONALES

“Con el aumento de temperatura crecerá el riesgo de parasitosis zoonósicas”

El experto veterinario Agustín Estrada analiza el incremento del riesgo por parasitosis zoonósicas en España propiciado por el aumento de las temperaturas y recomienda proteger a las mascotas durante todo el año

Agustín Estrada, catedrático de Sanidad Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza.
Agustín Estrada, catedrático de Sanidad Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza.

“Con el aumento de temperatura crecerá el riesgo de parasitosis zoonósicas”

El experto veterinario Agustín Estrada analiza el incremento del riesgo por parasitosis zoonósicas en España propiciado por el aumento de las temperaturas y recomienda proteger a las mascotas durante todo el año

Jorge Jiménez - 13-10-2020 - 13:55 H

El aumento de las temperaturas es un problema que preocupa a las principales potencias del mundo y que tiene consecuencias en todos los ámbitos. Una de ellas es que está llevando enfermedades zoonósicas transmitidas por vectores a países y regiones donde previamente no existían.

Lo que ha conseguido este incremento térmico es que mosquitos y garrapatas —los vectores más comunes— puedan desarrollar su ciclo vital en regiones donde anteriormente temperaturas más frías se lo impedían.

Este hecho preocupa en el ámbito de la salud animal, y la comunidad científica trata de dar la voz de alarma para concienciar a la sociedad, con la intención de que se prepare ante este nuevo escenario en el que enfermedades consideradas exóticas llegarán a occidente.

Por ello, recientemente MSD Animal Health celebró una mesa redonda online en la que consiguió reunir a 21 de los expertos en salud animal más importantes del mundo para debatir acerca de este asunto bajo la iniciativa #ProtectOurFutureToo. Uno de ellos era el español Agustín Estrada, catedrático de Sanidad Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, que reflexiona sobre este problema en declaraciones para Animal’s Health.

Entre las preocupaciones de Estrada está el hecho de que posiblemente haya menos animales desparasitados frente a parásitos internos y externos en Europa de lo que se piensa. En este sentido, asegura que muchos de estos parásitos son zoonosis, algo que considera que “debe preocupar” por las implicaciones que tiene para la salud humana.

“A mí me costaba convencer a los responsables de parques y jardines de Zaragoza de que las zonas de los parques donde pueden correr los perros libremente —pipican— no deben tener hierba, ni ser regados ni tener sombra, porque con esto lo que conseguimos es un cultivo de parásitos”, recuerda el experto. “Ya sé que no quedaría igual de estético, pero estos recintos deberían ser de arena, sin sombra, para que el sol mate los parásitos que puedan salir de las heces de los perros”, apunta Estrada.

El peligro de esto, según explica el catedrático, es que “los niños que entran en esos recintos y juegan con la tierra se exponen a los parásitos, y los que pasean por el parque se pueden llevar las pulgas y las garrapatas a sus casas”.

“Debemos de dejar de ver todo esto solo como un problema de salud de las mascotas, porque en realidad es un problema de salud integrada humanos-mascotas”, advierte Estrada.

FONDOS REGIONALES CONTRA ENFERMEDADES PARASITARIAS

Otra de las cosas en las que hace especial hincapié el experto es en la concienciación con el peligro de las enfermedades parasitarias que tienen en los países del norte de Europa. “Yo trabajo bastante con escandinavos en materia de garrapatas y patógenos transmitidos, y están muy seriamente preocupados porque ya han visto lo que se les viene. Han diseñado fondos regionales para tomar medidas de adaptación y mitigación, porque se han dado cuenta que pueden llegar a tener un serio problema de salud pública”, asegura.

“A nosotros ese tren ya se nos ha ido”, lamenta Estrada, haciendo referencia a cómo ha afectado actualmente el aumento de temperaturas a países de la cuenca mediterránea como España, desde donde se podrían exportar casos de leishmaniosis canina, entre otras enfermedades, a países de más al norte.

En este sentido, el catedrático apunta que, en España, donde cada vez hay estaciones más largas y la primavera llega antes, a principios de este otoño se han registrado temperaturas que son “ideales” para que las garrapatas puedan estar activas.

Ante esta situación, Estrada recomienda no dejar de desparasitar a los animales de compañía cuando se acaba el mes de agosto, “eso ya se ha terminado”, afirma tajantemente el catedrático.

“Los veterinarios son los que tienen que establecer realmente las pautas de desparasitación porque son los que conocen los ritmos del clima de cada lugar, pero debemos de cambiar nuestra mentalidad y proteger de una manera más amplia a las mascotas tanto frente a parásitos internos como externos”, señala.

No obstante, el catedrático afirma que “no se trata solo de desparasitar, sino de entender qué está pasando y la tendencia, para saber qué medidas tomar desde el punto de vista de salud pública, animal y de la economía”.

“LA DUDA QUE TENEMOS ES POR QUÉ NO HAY MÁS CASOS DE ZOONOSIS”

Por otro lado, respecto a los casos que recientemente se están detectando de fiebre del Nilo en humanos, así como de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, Estrada se muestra realmente preocupado. “La duda que tenemos es por qué no hay más casos de zoonosis, porque lo que estamos observando mediante PCR realizadas a garrapatas y mosquitos es que los porcentajes de infección son altos”, indica.

Asimismo, advierte que toda la región mediterránea europea es zona de riesgo, pero puntualiza que, con el aumento de temperatura, “ahora es zona de más riesgo, aún”. “De momento parece que España se ha concienciado acerca del riesgo del calor, como tal, directamente sobre la salud humana; ahora falta que nos concienciemos de que con el aumento de temperatura crecerá el riesgo de parasitosis zoonósicas en España”, lamenta el experto.

Por último, Estrada asegura que el aumento de las desparasitaciones de las mascotas no está ligado necesariamente a un aumento de las resistencias antiparasitarias. “Una resistencia se provoca siempre porque hemos hecho mal el tratamiento. Si el tratamiento se hace bien y se adecua al paciente en concreto, no hay problema”, concluye.

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