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POLÍTICA

Movilización en Europa ante la votación para restringir antibióticos de uso humano en animales

El Parlamento Europeo vota en septiembre una moción para restringir antibióticos de uso humano en animales y numerosas entidades del sector veterinario han mostrado su oposición a la iniciativa por poner en riesgo la salud animal

Imagen de un pleno del Parlamento de la Unión europea
Imagen de un pleno del Parlamento de la Unión europea

Movilización en Europa ante la votación para restringir antibióticos de uso humano en animales

El Parlamento Europeo vota en septiembre una moción para restringir antibióticos de uso humano en animales y numerosas entidades del sector veterinario han mostrado su oposición a la iniciativa por poner en riesgo la salud animal

Francisco Ramón López - 30-08-2021 - 17:50 H

El pasado 13 de julio, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (ENVI) del Parlamento de la Unión Europea adoptó una moción para oponerse al acto delegado de la Comisión de la Unión Europea 2021/2718  sobre los criterios para la designación de antibióticos reservados para el tratamiento de determinadas infecciones en humanos, es decir los antibióticos que deberían estar prohibidos para su uso en animales. La semana que comienza el 13 de septiembre la moción se votará en la cámara.

Esta decisión ya despertó en su momento la airada oposición de la Plataforma para el Uso Responsable de Medicamentos en Animales (Epruma), que lamentó esta decisión alejada del consenso científico.

Y es que, desde la Unión de Médicos Veterinarios Europeos (UEVP) aseguran que el acto delegado 2021/2718  (que se pretende modificar) es el que detalla actualmente los criterios para la designación de antimicrobianos que se reservarán para los seres humanos en base al asesoramiento científico de la EMA, EFSA, OIE y OMS, y está basado en criterios científicos respaldados por todas las organizaciones.

Desafortunadamente, los eurodiputados del ENVI apoyaron la moción para modificar el acto delegado y pidieron que se incluya a todos los antimicrobianos críticos de máxima prioridad de la Organización Mundial de la Salud (colistina, macrólidos, fluoroquinolonas  de tercera y cuarta generación, así como cefalosporinas) en una lista reservada exclusivamente para humanos.

Ante esto, numerosas instituciones veterinarias europeas se han opuesto, e incluso en algunos países, como Francia, Alemania o Italia se han realizado recogidas de firmas, llegando en el caso de los alemanes a más de 300.000.

También se han opuesto compañías del sector de la salud animal, como la farmacéutica veterinaria Dechra, que este mes de agosto se ha sumado a las voces del sector y ha hecho público en un comunicado su apoyo a las instituciones veterinarias que están luchando para frenar la moción.

Nos oponemos a la moción presentada por los miembros de la comisión ENVI, ya que creemos que este cambio tendrá un impacto negativo en el bienestar de los animales y no tendrá un impacto positivo adicional en la resistencia a los antimicrobianos y la salud pública”, afirman.

UNA CARTA ABIERTA PARA LOS EUROPARLAMENTARIOS

Por otro lado, desde la Federación Europea de Veterinarios (FVE) y Epruma han hecho pública una carta abierta en la que piden a los miembros del Parlamento Europeo que voten en contra de la moción.

En ella, aseguran que el nuevo Reglamento sobre medicamentos veterinarios 2019/6, que entrará en vigor en 2022, ya cuenta con numerosas medidas y restricciones para contener las resistencias antimicrobianas en animales.

De hecho, argumentan que la aprobación de la moción significaría imponer “una prohibición excesiva de los antibióticos” y haría “un daño irreparable” a la salud animal, tanto en las granjas como en los hogares, pues también afectaría a animales de compañía y a équidos.

“Forzar el uso del pequeño espectro de antimicrobianos que quedan para tratar a los animales aumentaría la presión sobre esos antimicrobianos, favoreciendo el desarrollo más rápido de resistencia para este grupo”, añaden en la carta abierta.

El objetivo de la iniciativa es conseguir que la carta sea firmada por tantas organizaciones nacionales y de la Unión Europea como sea posible: ya sean asociaciones de veterinarios, asociaciones de agrarias, o de alimentación o bienestar animal, entre otras.

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