JUEVES, 18 de abril 2024

JUE, 18/4/2024

ENTREVISTA

Lorena Millán y Amparo Osca

Autoras del mayor estudio sobre salud mental en veterinaria de España

“Tenemos una imagen idílica de los veterinarios, pero la situación de estrés y abandono que experimentan es muy fuerte”

Las autoras del mayor estudio sobre salud mental en veterinaria de España abordan en una entrevista para Animal’s Health este problema que afecta a la profesión a nivel global
Las autoras del mayor estudio sobre salud mental en veterinaria de España abordan en una entrevista para Animal’s Health este problema que afecta a la profesión a nivel global

Lorena Millán y Amparo Osca

Autoras del mayor estudio sobre salud mental en veterinaria de España

“Tenemos una imagen idílica de los veterinarios, pero la situación de estrés y abandono que experimentan es muy fuerte”

Jorge Jiménez - 01-04-2024 - 10:17 H - min.

El pasado viernes 22 de marzo se celebró la jornada ‘El lado humano de la Veterinaria’, organizada por Boehringer Ingelheim Animal Health, en la que se presentó el mayor estudio sobre salud mental en veterinaria de España: ‘La Salud Mental en la Profesión Veterinaria’, un trabajo que ha ahondado en este asunto, que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la profesión a nivel global.

Este estudio ha sido desarrollado por un equipo de investigación de la Facultad de Psicología de la UNED dirigido por la profesora Amparo Osca, con el apoyo de Boehringer Ingelheim. La investigación tiene, además, como autora a Lorena Millán, psicóloga y veterinaria responsable del Departamento de Diagnóstico por Imagen del Hospital Clínico de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León.

Osca y Millán han este estudio en una entrevista con Animal’s Health, en la que han desgranado los problemas de salud mental de los veterinarios españoles y el camino a seguir en el futuro para mejorar en este aspecto.

P. Eres veterinaria, pero también has estudiado psicología, ¿por qué te decantaste por esta segunda carrera?

R. (Lorena Millán) Bueno, ya fue mi segunda opción cuando terminé el bachillerato, porque siempre me gustó mucho la Psicología y la conducta humana.

Más adelante, en un momento de mi vida en que tenía algo más de tiempo libre decidí empezar a estudiarla por la UNED, que tiene un formato flexible y me iba a permitir hacerla poco a poco.

Me entusiasmó, me parece una experiencia que ayuda mucho a la hora de gestionar mis emociones y mi trato con los clientes.

P. Como psicóloga, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención sobre la salud mental de los veterinarios?

R. (Amparo Osca) Pues por una parte el desconocimiento: la sociedad no conoce este problema.

Tenemos todos la imagen idílica del veterinario, sin embargo, por el estudio y por la información que me había transmitido Lorena, la situación de estrés, malestar y abandono que experimentan, es muy fuerte. Esto es lo que más me ha llamado la atención.

No me esperaba en absoluto lo que he visto en la profesión veterinaria. De hecho, cuando lo he comentado con mis compañeros, todos se quedan muy sorprendidos con el asunto, porque en general tenemos en mente que la veterinaria es una profesión muy dulce.

P. ¿Por qué se idealiza tanto la profesión veterinaria, como para que se piense que no tienen problemas de índole psicológica?

R. (Lorena Millán) Creo que es en parte por la imagen que se da en los medios, que dejan reflejado al veterinario que disfruta, al James Herriot de toda la vida, el que atiende un montón de animalitos y después, el propietario, le lleva un pastel y todos felices, cuando la realidad es que es muy duro el día a día en esta profesión.

R. (Amparo Osca) Aquí lo que sucede también es que ha habido un cambio social, es decir, las mascotas han pasado a ser un miembro más de las familias. Eso genera un estrés y una frustración cuando están enfermos los animales que se proyecta al veterinario y se vuelve dificilísimo de gestionar.

P. ¿Cómo surgió la idea de hacer un estudio sobre la salud mental entre los veterinarios españoles?

R. (Lorena Millán) Yo estaba acabando la carrera de Psicología e iba a hacer el trabajo fin de Grado. En esos momentos ya podía identificar en mis compañeros veterinarios, incluso en mí, situaciones de burnout y de estrés.

Además, todo esto coincidió con el suicidio de una compañera de León. Entonces le planteé a Amparo, que fue mi directora de TFG, empezar a realizar un estudio sobre salud mental en veterinaria.

Y eso fue el germen, porque, en principio, fue un trabajo fin de Grado, quedó ahí un poco aparcado, pero después, con el paso de los años, vi que el problema empeoraba e intenté buscar la forma de hacer un estudio serio que cuantificara realmente los factores que nos estresan.

P. Respecto al suicidio de la compañera, ¿cómo se vivió entre el resto de los veterinarios de la zona?

R. (Lorena Millán) Era una compañera de la Ciudad de León, pero como yo les hacía ecografías a las clínicas, había coincidido con ella.

Cada vez que pasa eso en un compañero y, además, por desgracia, todos los veterinarios tenemos un compañero cercano que se ha suicidado o lo ha intentado, es un shock para todos nosotros.

P. ¿En qué ha consistido el estudio? ¿Cómo ha sido su metodología? ¿Cuántos veterinarios han participado?

R. (Amparo Osca) Es un estudio bastante ambicioso, muy ambicioso diría yo, si lo comparamos con estudios que hay en el contexto internacional.

Lorena pudo entrevistar a 30 veterinarios; además hicimos entrevistas en profundidad y les preguntamos por incidentes críticos, es decir, los incidentes que les provocaban más estrés, más malestar, en su trabajo.

Les pedimos que nos contaran tres incidentes a cada uno, con lo cual tuvimos una cantidad de información inmensa para analizarlo en profundidad.

En la primera fase hemos identificado, de esos incidentes, los estresores más importantes, y con ellos hemos elaborado una encuesta que se ha pasado en abierto online y en la que han participado 1.215 veterinarios. Con lo cual tenemos mucha información, tanto en cantidad como en calidad.

P. ¿Cuáles han sido los resultados de la investigación que más os han sorprendido?

R. (Lorena Millán) Bueno, a mí no me han sorprendido muchas cosas, porque hago clínica diariamente y estoy en contacto con mis compañeros veterinarios, pero sí que me llamó especialmente la atención que los jóvenes sean los más afectados.

Y después, dos datos que también fueron bastante llamativos: el primero, que, como dice Amparo, la sociedad desconoce nuestra situación y nosotros percibimos —que no quiere decir que sea verdad— que la sociedad no aprecia nuestro trabajo, nuestra formación y nuestra dedicación.

De hecho, si dices que el veterinario es una profesión sanitaria, no todo el mundo lo sabe, lo entiende o lo admite.

Y después, en segundo lugar, el nivel de autoexigencia que tienen los veterinarios. El grado de afán por formarse continuamente, de que sus clínicas tengan todo lo necesario para que la atención sea buena, no permitirnos errores, creo que es un estresor interno muy potente en nuestra profesión.

R. (Amparo Osca) Te voy a dar datos sobre lo que decía Lorena: el 85,9% de la muestra de 1.215 veterinarios dice que la sociedad no conoce ni valora su trabajo y el 87% dice que las instituciones no les apoyan.

Eso es un dato demoledor, efectivamente, porque los psicólogos del trabajo decimos que es muy importante que la tarea que hagas, aparte de lo interesante que sea en sí misma, sea reconocida, que te apoyen, a nivel familiar, compañeros, sociedad, etc. Y eso es lo que les falta a los veterinarios.

P. ¿Cuál es el perfil del veterinario más afectado por problemas de salud mental?

R. (Amparo Osca) Responden a un perfil de una persona con alta implicación, bajo apoyo y presentan cierta dificultad para realizar actividades que permitan desconectar.

Cuando estás muy implicado no desconectas y esto implica que te acabas agotando porque no ves la salida.

La elevada implicación con el trabajo, con sus pacientes, con los dueños, con los animales, les impide descansar y desconectar. Y eso, unido a todas las dificultades que estamos comentando, pues hacen que la carga emocional sea tal que les hunde.

P. ¿Habéis visto alguna diferencia entre veterinarios de pequeños y grandes animales?

R. (Lorena Millán) Los veterinarios de grandes animales que se dedican a intensivo en grandes empresas parecen a estar algo mejor, que los de extensivo y pequeños animales.

Pero si comparamos a los veterinarios que trabajan en ganadería extensiva con los de las clínicas de pequeños animales, aunque cambian un poquito los factores, el grado de estrés es bastante parecido

P. ¿Por qué creéis que los veterinarios tienen tantos problemas de salud mental? ¿Qué conclusiones habéis sacado?

R. (Lorena Millán) Fundamentalmente, según la sensación que nos da tras haber realizado el estudio, es que los veterinarios estamos muy implicados, trabajamos mucho, invertimos mucho, pero no se nos reconoce; somos el espejo en el que se reflejan las emociones del tutor de la mascota cuando vienen a la consulta, a veces en situaciones muy críticas.

Todo esto se une a que un alto porcentaje de los veterinarios trabajan relativamente solos, son autónomos, y además los sueldos son entre medios y bajos.

Entonces, nos falta, por una parte, todo el reconocimiento y la gratificación de cuando se hace un trabajo, y por otro, recibimos un alto nivel de estrés tanto por la autoexigencia, como por parte del tutor de la mascota cuando su animal está enfermo.

P. ¿Cuáles son las consecuencias para el día a día de un veterinario que sufre problemas de salud mental? ¿Puede afectar a su trabajo?

R. (Lorena Millán) Hemos visto en el estudio que hay consecuencias físicas, mucho cansancio, dolores de cabeza, dificultades para dormir, dolores musculares. Vivir en una situación de estrés constante tiene consecuencias físicas.

Hay consecuencias psicológicas porque hay cansancio emocional, cuesta llevar a cabo el día a día las consultas. Y supongo que desde el punto de vista de la empresa esto va a tener una influencia por bajas laborales o pérdida de productividad; hay múltiples implicaciones en el día a día de una clínica veterinaria.

P. ¿Hacia dónde creéis que deberían centrarse los esfuerzos en el futuro para mejorar la salud mental de los veterinarios?

R. (Lorena Millán) Yo creo que el pilar básico sería trabajar en la educación, por supuesto. Ya a nivel de sociedad deberíamos de trabajar en la educación emocional desde las escuelas.

Pero, centrándonos en veterinaria, creo que las facultades tendrían que empezar a incluir en sus programas, de alguna manera, este tipo de problemas, es decir, que se enseñe gestión emocional, trato con el cliente, resolución de conflictos, cómo dar malas noticias…

Y después de esto, dar herramientas para que, cuando ya tenemos el problema, que el veterinario sepa dónde y cómo pedir ayuda.

Además, ahora se ha dejado notar un cambio social que se ve en los jóvenes y que implica que quizá la resiliencia y la tolerancia a la frustración no se está trabajando lo suficiente y eso puede fomentar que aparezcan en parte estos problemas de salud mental en los más jóvenes.

R. (Amparo Osca) Yo quiero dejar un mensaje, no sé si optimista, porque hay mucha gente que está sufriendo, pero sí positivo.

La investigación puede resultar un poco fría porque son números, datos, pero la investigación es fundamental para identificar esas variables que nos van a permitir diseñar estrategias, campañas de formación, etc.

El acto de presentación de este estudio es una muestra de lo que se puede hacer concienciando a la sociedad; y a partir de ahí hay muchas acciones, pero insisto, deben ser acciones basadas en la investigación, basadas en datos reales y que permitan identificar quién está mal, en qué grado y qué acciones podemos dedicar a cada uno para que sean realmente efectivas.

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