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ANIMALADAS

Avalan que la exposición del Guggenheim respeta el bienestar animal

La Asociación para un Trato Ético con los Animales destaca el esfuerzo del museo por garantizar el bienestar de los animales que se muestran en una polémica exposición

Avalan que la exposición del Guggenheim respeta el bienestar animal

Avalan que la exposición del Guggenheim respeta el bienestar animal

La Asociación para un Trato Ético con los Animales destaca el esfuerzo del museo por garantizar el bienestar de los animales que se muestran en una polémica exposición

EFE - 28-05-2018 - 17:00 H

El Museo Guggenheim Bilbao y la Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA) han suscrito un comunicado conjunto en rechazo del maltrato animal y para manifestar su "compromiso ético de evitar dicho sufrimiento en las exposiciones", al tiempo que los animalistas destacan el esfuerzo del centro por garantizar el bienestar de los animales que se han expuesto.

Según han explicado en el comunicado, ambas entidades se reunieron "recientemente" en respuesta a la petición cursada por ATEA en una cita en las oficinas del Museo durante más de dos horas, "y en ella ambas partes intercambiaron argumentos y debatieron sobre sus respectivos puntos de vista en torno a los límites debidos en el uso de los animales en la sociedad en general y en el arte en particular". 

En concreto, "las intervenciones giraron de manera concreta en torno a las dos obras de la exposición Arte y China después de 1989: El teatro del mundo que recientemente han suscitado polémica por mostrar seres vivos", indica el comunicado.

ATEA solicitó formalmente al museo la retirada de dos de las obras exhibidas, debido al maltrato que, a su juicio, implicaba el manejo de animales en tales circunstancias, así como la adopción de un Protocolo de Buenas Prácticas que incluya la no presencia de animales vivos en las obras expuestas en el centro.

TERRARIO CON INSECTOS Y REPTILES VIVOS

El debate giró en torno a las obras "Un caso de estudio de transferencia" (1993), de Xu Bing, un vídeo donde aparece una pareja de cerdos apareándose en una granja; y, por otro, la instalación conformada por "El Puente y El teatro del mundo" (1993), de Huang Yong Ping, consistente en un gran terrario que alberga insectos y reptiles vivos. 

ATEA opinó que “puede deducirse razonablemente que la exposición de animales en tales circunstancias afecta a los animales en general, puesto que refuerza el ideario social sobre dicho colectivo, confiriendo a sus miembros un muy bajo estatuto moral"

Y desde una perspectiva 'individualista' “aquella que prioriza los intereses de cada individuo sobre los de la especie a la que pertenece”, entiende que resulta ontológicamente imposible utilizar de esta forma animales sin que afecte en algún grado a sus intereses más elementales: estrés, manejo físico, traslados, posibles percances, según añadió.

"Al hilo de esta petición, el equipo del Museo expresó su respeto por la opinión de ATEA", aunque aclaró que no la compartía, "puesto que se han extremado las medidas para evitar cualquier tipo de sufrimiento de los seres vivos". 

En este sentido, el Museo notificó a ATEA que, más allá de los límites legales, que lógicamente se cumplen, la institución se rige por su propio Código Ético, que recoge de forma específica: “Si las obras de arte incluyeran animales vivos, se velará por su bienestar”.

ASESORAMIENTO DIARIO DE BIÓLOGOS Y VETERINARIOS

Así, el Guggenheim explicó las medidas concretas adoptadas, con el asesoramiento de expertos biólogos y veterinarios, quienes, además, se encargan a diario de la supervisión, cuidado y alimentación de los insectos y reptiles fuera del horario de apertura al público. 

Además, el Museo consensuó con el artista las condiciones que deberían tener los insectos y reptiles de cara a minimizar su nivel de estrés, mejorando de forma ostensible respecto al proyecto matriz. Algunas de estas medidas son la selección de especies que conviven bien entre sí o la disminución de la densidad de población en los terrarios.

El comunicado conjunto entre los animalistas y el Gugenheim indica que, "aunque ATEA no avala ninguna de las obras objeto de polémica, reconoce que los animales no se devoran entre sí, y que el museo se ha esforzado en ofrecer a los animales el máximo bienestar, dadas las circunstancias". 

"Pero son precisamente esas 'circunstancias' el punto de desencuentro: que se recurra a animales (vivos en este caso) como elemento de la expresión artística", advierten. ATEA reconoce que ambas partes coinciden en un “noventa por ciento”, por cuanto al respeto que merecen los animales en calidad de seres sensibles, "lo cual es, sin duda, una conclusión muy gratificante". 

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