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PROFESIONALES

Veterinarios en plena Filomena: “Tenemos que andar 45 minutos a través de la nieve”

El temporal ocasionado por la borrasca Filomena, que ha puesto en alerta roja a gran parte de España y colapsado Madrid, dificulta la atención a los animales de compañía en los centros veterinarios

Imagen del polígono en el que se encuentra el Hospital Veterinario.
Imagen del polígono en el que se encuentra el Hospital Veterinario.

Veterinarios en plena Filomena: “Tenemos que andar 45 minutos a través de la nieve”

El temporal ocasionado por la borrasca Filomena, que ha puesto en alerta roja a gran parte de España y colapsado Madrid, dificulta la atención a los animales de compañía en los centros veterinarios

Francisco Ramón López - 11-01-2021 - 15:27 H

La gran nevada ocasionada por la borrasca Filomena complica la atención en los hospitales en vistas a una tercera ola del coronavirus; y médicos, enfermeros y resto de personal sanitario hacen esfuerzos para poder seguir atendiendo a los pacientes, incluso doblando turnos o llegando esquiando a sus puestos de trabajo tras recorrer varios kilómetros.

Una situación que también están viviendo los centros veterinarios, que no solo tiene que seguir atendiendo las urgencias que puedan llegar, sino también a todos aquellos animales que permanecen ingresados en sus instalaciones y que necesitan cuidados y supervisión continua.

Y es que los veterinarios llevan en primera primera línea desde el mes de marzo, cuando la pandemia del coronavirus hizo su aparición. Ellos se han convertido en unos héroes invisibles, que en los peores momentos han cedido respiradores para hospitales humanos, han garantizado el suministro de alimentos y han atendido a las mascotas que tanta compañía han aportado a muchas personas y familias en los meses más duros del confinamiento.

Ahora los veterinarios siguen intentando por todos los medios que el desarrollo de su actividad, considerada esencial, se vea perjudicada lo menos posible para poder seguir garantizando la salud de los animales y, por lo tanto, también de las personas.

Un ejemplo de ello es el hospital veterinario Vetsia que lleva desde el viernes con sus accesos cerrados por la acumulación de nieve y de placas de hielo, y está teniendo problemas para mantener su funcionamiento y atender a los animales, especialmente las urgencias.

María Rodríguez, gerente del hospital, explica a Animal’s Health que desde que el viernes el temporal Filomena golpeara España, y especialmente la comunidad de Madrid, la situación es “complicada”, y es prácticamente imposible acceder a las instalaciones, aunque los vecinos de las naves del polígono en el que se encuentra han intentado quitar algo de la nieve con palas y un tractor.

El problema, apunta, es que la principal carretera de acceso al polígono sigue siendo intransitable, y no se ha realizado aún ningún operativo para despejarla. “Para poder acceder hay varias bajadas y ahí es todo placa de hielo”, señala, y advierte que la nieve empieza a convertirse en hielo.

Es por esto por lo que solamente algunos compañeros con vehículos 4x4 y cadenas han podido ir trayendo a personal al hospital. El resto ha tenido que buscar alternativas. “Tenemos que andar 45 minutos a través de la nieve hasta la parada de Metro”, señala la gerente, que apunta que con los clientes ocurre lo mismo.

Rodríguez recuerda que algunos veterinarios que intentaron llegar a casa el viernes se tuvieron que dar la vuelta, y otros se quedaron tirados en la carretera. Fue el sábado, cuando comenzaron a hacer los viajes “campo a través” para llegar a la parada de Metro, la única opción para comunicarse del hospital.

Los veterinarios han tenido que echar mano de equipamiento contra la nieve para ir a su puesto de trabajo, con pantalones de esquí y bastones para superar el trayecto, que señala que se ha hecho en grupos, porque atravesar nieve no deja de ser peligroso, especialmente por la mañana. De hecho, se ha pedido a algunos trabajadores que entraran un poco más tarde para que el sol facilitara el camino.

No obstante, están consiguiendo mantener en funcionamiento el hospital y realizar los turnos necesarios para garantizar la salud de todos los animales. Eso sí, algunos de los animales que ya se podrían haber ido con el alta siguen en el hospital a la espera de que la situación mejore y sus propietarios puedan ir a por ellos.

“NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS UN CENTRO SANITARIO”

“Nosotros también somos un centro sanitario y necesitamos que nos despejen las entradas y las salidas para los propietarios que necesitan venir de urgencia”, señala, y recuerda a las autoridades que en el polígono hay también un hospital, aunque en este caso sea veterinario.

La gerente insiste en el carácter sanitario de todos los veterinarios y sus centros, que cumplen “una labor social”. “No le quitamos ningún mérito a los médicos”, apunta, y asegura que no buscan “protagonismo”; piden que cuando al menos los accesos a los hospitales de humana estén garantizados se “acuerden” de ellos. “No se nos considera sanitarios”, lamenta.

De momento, a los clientes que no están pudiendo atender presencialmente tratan de hacerlo por teléfono, y señala que han recibido algunas llamadas de “desesperación”, pues muchos tampoco podían acceder a ningún otro centro veterinario.

La gerente admite que algunas de las llamadas de urgencia no se han podido atender debidamente por teléfono, algo que afirma que está siendo “muy frustrante”. En estas ocasiones les recomendaban asistir a un centro cercano, pero no en todas las ocasiones tenían todo el equipamiento necesario. A pesar de todo, señala que no les han comunicado ningún desenlace fatal de ningún animal, por el momento.

La gerente recuerda que son un centro de referencia, donde se derivan casos, y que muchos compañeros veterinarios les llamaron también para consultarles. De hecho, incluso han participado en alguna cirugía que han tenido que guiar en remoto en algunas clínicas más accesibles.

Por último, la gerente ha querido agradecer las muestras de solidaridad de la gente de los alrededores, que se acercó con alimentos para los trabajadores que estuvieron aislados en el hospital. Uno de ellos, un cliente, incluso utilizó su trineo y su perro para llevarles los alimentos.

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    Los veterinarios han tenido que echar mano de equipamiento contra la nieve para ir a su puesto de trabajo

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    La principal carretera de acceso al polígono sigue siendo intransitable

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    Algunos veterinarios que intentaron llegar a casa el viernes se tuvieron que dar la vuelta

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