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PROFESIONALES

Rabia Melilla: Veterinarios denuncian que la Consejera les menosprecia y entorpece su trabajo

Los veterinarios han remitido un informe al presidente de la ciudad autónoma en el que exponen los problemas que están teniendo con la consejera de Salud Pública en la gestión de los brotes de rabia

Francisca García Maeso, consejera de Salud Pública y Bienestar Animal.
Francisca García Maeso, consejera de Salud Pública y Bienestar Animal.

Rabia Melilla: Veterinarios denuncian que la Consejera les menosprecia y entorpece su trabajo

Los veterinarios han remitido un informe al presidente de la ciudad autónoma en el que exponen los problemas que están teniendo con la consejera de Salud Pública en la gestión de los brotes de rabia

Jorge Jiménez - 07-03-2022 - 16:15 H - min.

El día 2 de marzo, la Unidad de Sanidad Animal y Zoonosis de la Dirección General de Salud Pública y Consumo de Melilla informó de un nuevo caso de rabia en un perro, que supuso el cuarto del 2022 y el octavo de los últimos 5 meses.

Ante estas cifras, la gestión de los brotes de rabia por parte del Gobierno de la ciudad autónoma está siendo criticada por la oposición e incluso por organizaciones veterinarias, que han pedido el cese de la consejera de Salud Pública y Bienestar Animal, Francisca García Maeso.

Asimismo, se apuntó a la existencia de un informe en el que los veterinarios que forman el equipo de la Dirección General de Sanidad y Consumo de Melilla criticaban la actuación de García Maeso ante los brotes de rabia canina, que no han dejado de aumentar en la ciudad.

Animal’s Health ha tenido acceso a ese informe, en el que los veterinarios advierten de los “graves acontecimientos” que se están sucediendo en los últimos meses en relación con la sanidad animal y zoonosis, “con la aparición de un elevado número de casos de rabia”.

El informe fue remitido al presidente de la ciudad autónoma, así como a la Dirección General de Función Pública y Junta de Personal de Melilla, para su conocimiento.

En el documento, los veterinarios aseguran que “han intentado, en todo momento, cumplir fielmente con sus funciones”, pero advierten que se les está continuamente “entorpeciendo” y dilatando en el tiempo su trabajo. Además, denuncian que se les ha menospreciado y amenazado, “poniendo en entredicho su honradez personal y capacidad profesional".

Respecto al problema de la rabia en perros vagabundos, en el documento se explica que en los dos últimos años ya se habían emitido informes sobre el peligro que supone en Melilla —ciudad fronteriza con Marruecos, país donde la rabia es endémica— que perros y gatos asilvestrados deambulen por la ciudad sin control sanitario.

En estos informes, según detallan los veterinarios, se hacían propuestas de cómo debía de organizarse el Servicio de Recogida de Animales, adscrito a la Policía Local. Asimismo, se informó de la necesidad de la contratación de una empresa externa para el control de los animales asilvestrados. “De todos estos informes la consejera ha hecho caso omiso, en base a un malentendido y exacerbado animalismo”, critican los veterinarios en el documento,

EL ORIGEN DEL CONFLICTO ENTRE VETERINARIOS Y CONSEJERA

Según señalan los veterinarios la relación con la consejera comenzó a deteriorarse tras la adjudicación de una subvención para el control de colonias felinas en la ciudad autónoma. De esta manera, aunque el Proyecto de Creación y Control de Colonias Felinas fue en un primer momento “del agrado de la consejera”, cuando se encontraba solo a la espera de la dotación presupuestaria y del personal, la consejera indicó a los veterinarios “que se le otorgase un protagonismo especial a determinada asociación animalista”.

“Ante este trato de favor con una entidad concreta nosotros nos negamos”, aseguran en el texto los veterinarios, que subrayan que “sin informe técnico veterinario” la consejera concedió 24.000 euros de subvención a la asociación en cuestión; un proyecto que no contó con su informe favorable.

Y es que, argumentan que, considerando el problema que tiene Melilla con la rabia, este tipo de proyectos “deben ser muy escrupulosos” con todos los protocolos de lucha contra la enfermedad, siendo, según apuntan, “controlados y liderados por la Administración, no por una empresa privada”. A partir de este momento, según se señala en el documento, las relaciones con la consejera “prácticamente desaparecen”.

El informe señala, además, que más adelante se produjeron algunos “hechos intolerables” en los que tomó parte la consejera. Así, se indica que, durante el actual brote de rabia, los veterinarios tuvieron que realizar una actuación en el domicilio de una ciudadana que alertó que uno de sus perros presentaba agresividad e incluso le había mordido.

Ante este hecho se procedió —según los veterinarios— a retirar tanto al animal sospechoso (que finalmente fue positivo a rabia) como al resto de los animales que tenía la propietaria, trasladándolos al Centro de Acogida y Observación para comprobar sus estados vacunales y “proceder conforme al Plan de Contingencia contra la Rabia”.

Tras la actuación de los veterinarios que, según se asegura, contaba con el respaldo del director general de Salud Pública, la consejera se personó en las dependencias de la Dirección General y “comenzó a recriminar, gritar e insultar” a una de las veterinarias, “siendo testigos todos los empleados públicos presentes en ese momento, incluso el vigilante de seguridad”.

Además, según explican, la consejera cuestionó la presencia de los veterinarios en la actuación e insistió en que: “no entendía para que mierda fuimos los tres veterinarios y que eso no tenía nada que ver con nuestro trabajo y no teníamos que haber ido allí para nada”.

“Al parecer no estaba de acuerdo con que se hubieran retirado estos animales en contacto con el rabioso”, denuncian los veterinarios, que aseguran que la consejera exigió a una de las veterinarias presentes que se procediera a la devolución inmediata de los animales, a lo que la veterinaria se negó.

A lo largo del documento, se acusa a García Maeso de actuar en contra de los técnicos veterinarios, “pretendiendo anular sus actuaciones y llevándolos al ostracismo”. Todo ello, denuncian los veterinarios, está poniendo “en grave riesgo” su salud, tanto psíquica como física, ya que, indican, el aumento de casos de rabia está sobreexponiendo al virus a técnicos y operarios, que deben realizar las muestras para el diagnóstico.

“Además, debido al deterioro del servicio, se está produciendo un grave peligro contra la Salud Pública, que puede conllevar la aparición de casos de rabia humana, lo que incluso se ratifica por la gran preocupación de los ministerios de Agricultura y Sanidad, que han tenido que tomar medidas restrictivas en cuanto al paso de animales por Motril y Granada, siendo incluso posible que, de continuar esta situación, se restrinja el paso de los mismos hasta el resto del territorio nacional”, concluyen los veterinarios en el documento.

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