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PROFESIONALES

“El veterinario debería tomar consciencia de que la suya es una profesión de riesgo”

Los veterinarios como el resto de profesionales sanitarios deben de protegerse en el manejo de medicamentos peligrosos como los citotóxicos que se usan en quimioterapia

Laura Aresté, veterinaria y product manager de B. Braun Vetcare.
Laura Aresté, veterinaria y product manager de B. Braun Vetcare.

“El veterinario debería tomar consciencia de que la suya es una profesión de riesgo”

Los veterinarios como el resto de profesionales sanitarios deben de protegerse en el manejo de medicamentos peligrosos como los citotóxicos que se usan en quimioterapia

Francisco Ramón López - 12-07-2019 - 12:59 H

Recientemente, el Diario Oficial de la UE publicaba una Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea para añadir, a la normativa creada para proteger a los trabajadores de los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos y mutágenos, los fármacos peligrosos, incluidos los citotóxicos, que se utilizan principalmente para el tratamiento del cáncer.

Animal's Health ha hablado de este tema, de gran importancia para la clínica veterinaria, con Laura Aresté, veterinaria y product manager de B. Braun Vetcare. Laura apunta, que la quimioterapia es el tratamiento más común en procesos oncológicos en veterinaria (sin tener en cuenta la cirugía) y asegura que la oncología en animales de compañía está en auge debido a la mejora en la medicina preventiva, al aumento de la longevidad de las mascotas y al hecho de que los propietarios, que los consideran uno más de la familia, estén más dispuestos a asumir estos tratamientos.

Los veterinarios deben tener en cuenta que los medicamentos citotóxicos son potencialmente peligrosos y asumir, que en su labor diaria están expuestos a distintos niveles de citotóxicos y, que, por tanto, corren un riego por contacto.

“Lo que los veterinarios tienen que entender es, que al igual que otras profesiones sanitarias, trabajan en una profesión de riesgo por muchos motivos, y uno de ellos es el hecho de tener que utilizar como herramienta de tratamiento la quimioterapia”, afirma Laura.

Aresté, explica que los citotóxicos pueden entrar en el organismo mediante inhalación, inyección accidental, ingesta por contaminación de alimentos, contacto mano-boca y absorción a través de la piel.

Asimismo, señala que “toda persona” presente en la clínica está en riesgo de contaminación, tanto los veterinarios y auxiliares veterinarios, como los propietarios de los pacientes.

Para evitar estos riesgos, aconseja que se sigan protocolos estandarizados como los de la ‘AAHA oncology guidelines for dogs and cats’, que recomienda el uso de equipo de protección que incluye guantes, dos pares de nitrilo, gorro, gafas protectoras, bata y mascarilla con filtro de aerosoles. Además, el equipo de protección personal debe quitarse siguiendo un orden establecido.

Los sistemas cerrados de transferencia (CSTD) son también parte del equipo de protección personal cuando se manipulan citostáticos. Estos sistemas evitan que escapen partículas de medicamentos peligrosos o aerosoles, no transfieren contaminantes al ambiente y bloquean la entrada de componentes microbianos.

Laura, recuerda también, que el propietario de una clínica está “legalmente y éticamente” obligado a formar a su equipo de profesionales en la manipulación de citostáticos y a proveer los elementos necesarios para su protección. La omisión de esta obligación, añade, puede conllevar inhabilitación, multas e incluso penas de cárcel.

“LOS VETERINARIOS ESTÁN ADQUIRIENDO CONSCIENCIA”

La importancia de proteger a los veterinarios de los riesgos a los que se someten en su práctica diaria, cada vez coge más fuerza en el sector. De hecho, la propia Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE) recibía recientemente una subvención para la elaboración y difusión de los manuales de Riesgos Laborales que permitan fijar las mejores prácticas posibles en el ámbito de la prevención y la salud laboral del veterinario.

En cuanto a si los veterinarios están al tanto del riesgo de los medicamentos peligrosos, Aresté considera que sí. “Creo que poco a poco están adquiriendo más consciencia”, afirma, y recuerda que el problema es que en veterinaria, hasta ahora, no había una ley clara al respecto, aunque apunta, haciendo referencia a la normativa europea, que se está avanzando en el proyecto.

El proyecto incluye la redacción de guías de tratamiento donde va a ser obligatorio, tanto en medicina humana como veterinaria, tener los conocimientos suficientes para manejar estos fármacos y que las empresas den formación a sus empleados y les provean de equipos de protección.

“El veterinario tiene que conocer qué recursos existen para protegerse a él mismo y a sus empleados y qué le puede suceder si maneja inadecuadamente este tipo de productos. Tiene que saber que hay herramientas para reducir este riesgo a cero”, insiste Laura.

Además, añade respecto al proyecto de una ley estatal de medicamentos peligrosos que probablemente incluya a veterinarios, que le parece muy bien que se trabaje conjuntamente con el resto de profesiones sanitarias, “porque al final los fármacos que se utilizan son los mismos, y muchas veces incluso con menos medios”.  “La aplicación también es la misma, por lo que aplicar lo que ya se tenga redactado de normativa a veterinarios sería muy sencillo”, concluye.

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