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La importancia de la experiencia veterinaria en las vacunas contra la gripe humana

La OIE destaca la contribución del sector de la salud animal para la preparación ante pandemias que podrían causar virus con potencial zoonósico como la gripe aviar

Las influenzas animales, como la gripe aviar, comparten similitudes genéticas con los virus de la gripe humana.
Las influenzas animales, como la gripe aviar, comparten similitudes genéticas con los virus de la gripe humana.

La importancia de la experiencia veterinaria en las vacunas contra la gripe humana

La OIE destaca la contribución del sector de la salud animal para la preparación ante pandemias que podrían causar virus con potencial zoonósico como la gripe aviar

Redacción - 15-03-2022 - 16:44 H - min.

Todos los años, generalmente durante el otoño y el invierno, millones de personas en todo el mundo se enferman de gripe, también llamada influenza. Hoy en día, según recuerda la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) en un comunicado publicado este martes 15 de marzo, la vacunación representa uno de los medios más conocidos para proteger a los humanos contra los virus que cada año son responsables de cientos de miles de infecciones de gripe estacional. “Los virus de la gripe, incluidos los de los animales, evolucionan continuamente y las vacunas pueden volverse ineficaces contra ellos”, destacan desde la OIE.

Para seguir siendo eficaces, apunta la OIE, es necesario desarrollar periódicamente nuevas vacunas. Cada seis meses, se reevalúa la composición de las vacunas humanas contra la gripe, con base en los datos recopilados a través de la vigilancia de las cepas de virus que circulan en humanos, pero también en animales, en particular para las cepas que pueden volverse zoonósicas.

Responsable de alrededor de 5 millones de casos de enfermedades graves y de 290.000 a 650.000 muertes humanas en todo el mundo al año, la gripe estacional sigue siendo un importante problema de salud pública. “Estas epidemias anuales son alimentadas por la capacidad de los virus de la gripe para evolucionar continuamente. Sus propiedades pueden cambiar, los virus pueden volverse más transmisibles y las vacunas actuales contra ellos pueden ser menos efectivas”, apunta.

Así, la OIE recuerda que, desde la década de 1940, hace 80 años, la investigación médica ha puesto a disposición una medida eficaz para combatir la gripe: una vacuna anual. La vacunación sigue siendo una de las principales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente para las personas que corren mayor riesgo, y existen muchas razones para ello.

“En primer lugar, recibir una vacuna contra la gripe evita que muchas personas tengan síntomas de influenza, y para aquellos que aún se enferman, generalmente experimentan una enfermedad menos grave. Como ejemplo, en los Estados Unidos de América, durante el período 2019-2020, la vacunación contra la influenza evitó aproximadamente 7,5 millones de casos de influenza. Pero quizás la razón más importante de todas es que vacunarse ayuda a mitigar la propagación de la enfermedad al obtener inmunidad de la población”, explica la OIE.

Dos veces al año, la OIE y sus socios contribuyen a la vigilancia de los virus de la gripe en animales, incluidos los que tienen potencial pandémico para los humanos, mediante la recopilación y el análisis de datos sobre estos virus, como la gripe aviar. Se ayuda a garantizar que, en caso de que estos virus con potencial zoonósico den el salto de los animales a los humanos y provoquen una pandemia, se desarrolle rápidamente la vacuna apropiada con la mejor protección posible.

CONSIDERANDO VIRUS DE GRIPE AVIAR PARA DESARROLLAR VACUNAS HUMANAS

La vacunación efectiva requiere que tanto el sector humano como el animal lleven a cabo una vigilancia significativa y estén atentos a los virus animales con potencial zoonósico, que posiblemente no coincidan con las cepas utilizadas en las vacunas actuales contra la gripe. Cuando se encuentran tales virus, es primordial que se consideren para hacer vacunas prepandémicas. En este sentido, la OMS comparte recomendaciones semestrales sobre la composición actualizada de las vacunas contra la influenza, teniendo en cuenta el conocimiento de la OIE sobre la circulación de los virus de influenza animal.

“Las influenzas animales, como la gripe aviar, comparten similitudes genéticas con los virus de la gripe humana. Debido a su potencial para evolucionar genéticamente y transmitirse a los humanos, los virus de la influenza aviar se consideran un problema de salud pública. La influenza aviar, comúnmente conocida como gripe aviar, y la influenza humana están vinculadas dentro de un sistema complejo”, detalla la OIE.

Su constante evolución exige una importante vigilancia para recopilar los datos necesarios para desarrollar las vacunas. Al establecer estándares internacionales sobre vigilancia, la OIE trabaja con socios globales como la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), así como con sus Laboratorios de Referencia para recopilar información científica sobre los virus de la influenza animal. La OIE también alienta a los países a notificar brotes de influenza aviar y compartir sus datos a través de su Sistema Mundial de Información sobre Sanidad Animal (WAHIS).

“Para garantizar que el impacto y los riesgos para los animales y los humanos se mantengan al mínimo, es vital que el sector de la salud animal tome la iniciativa en el seguimiento de los virus de influenza en los animales, en el análisis de los datos y en el intercambio de esta información con la comunidad internacional”, destaca Gounalan Pavade, coordinador científico de influenza aviar de la OIE.

“En el proceso de desarrollo de vacunas para humanos, la experiencia veterinaria es clave. Como parte de su mandato de larga data, la OIE garantiza la difusión de información científica sobre sanidad animal”, señalan desde la Organización Mundial de Sanidad Animal.

Estos datos se recopilan a través de WAHIS y se complementan con datos genéticos y antigénicos por parte de los laboratorios de referencia de la OIE y los laboratorios nacionales de sanidad animal en países de todo el mundo. Esta contribución internacional permite que la OMS utilice información crucial del sector de la salud animal para determinar y actualizar sus recomendaciones para las vacunas humanas contra los virus de la gripe de interés.

Además, desde 2005, la red científica conjunta OIE-FAO sobre influenza animal (OFFLU) trabaja bilateralmente con expertos de laboratorios nacionales y de referencia en todo el mundo para fomentar la publicación de datos relacionados con las cepas de influenza animal en bases de datos de acceso público. “Sin lugar a duda, analizar e intercambiar datos científicos sobre influenza animal con la comunidad científica en general es crucial para actualizar las vacunas y adaptarlas a los virus de campo en circulación”, señala la OIE.

EL TRABAJO DE LOS VETERINARIOS CONTRA VIRUS ZOONÓSICOS

Asimismo, la organización subraya que el trabajo veterinario no se detiene ahí. Anualmente, la red OFFLU proporciona al Sistema Global de Vigilancia y Respuesta a la Influenza (GISRS) de la OMS -los encargados de recomendar las cepas a utilizar en las vacunas contra la influenza humana- datos moleculares y epidemiológicos para respaldar la selección de la composición de la próxima vacuna para fabricar vacunas humanas. que podría prevenir una pandemia.

Por su parte, Lina Awada, epidemióloga veterinaria de la OIE indica que “la gripe aviar es un ejemplo muy revelador de una enfermedad que puede afectar tanto a humanos como a animales. Considerar juntos la epidemiología y las características de los virus que circulan tanto en animales como en humanos, y cómo los patrones de transmisión pueden verse influenciados por el medio ambiente, es clave para abordar la enfermedad de manera eficiente: esta es la base del enfoque ‘One Health’”.

Durante las últimas décadas, se ha observado la transmisión de virus de la gripe entre diferentes especies. En particular, los humanos se han infectado con la gripe aviar en varias ocasiones, incluido el episodio de preocupación mundial en 2005/2006 cuando el subtipo H5N1 tuvo un pico de propagación a los humanos. Incluso si el riesgo de transmisión de la gripe aviar a los humanos sigue siendo bajo, estas infecciones zoonósicas esporádicas nos recuerdan que persiste la amenaza de una pandemia de gripe.

“En esta era de Covid-19, no podemos bajar la guardia y debemos trabajar hacia la colaboración internacional en el control y la respuesta a enfermedades en todos los sectores. Para prepararse mejor contra una futura pandemia, el mundo debe adoptar un enfoque de ‘One Health’, que considere la salud humana, la salud animal y la salud ambiental como interdependientes”, concluye la OIE.

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