MARTES, 18 de agosto 2026

MAR, 18/8/2026

PROFESIONALES

Los veterinarios de Valencia, en alerta tras un caso de virus del Nilo Occidental en humanos en la comunidad

El Consejo Valenciano de Colegios Veterinarios pide a los veterinarios extremar la vigilancia ante la situación epidemiológica de la fiebre del Nilo en la Comunitat Valenciana

Juan Francisco Pérez Llorca, presidente de la Comunidad Valenciana.
Juan Francisco Pérez Llorca, presidente de la Comunidad Valenciana.

Los veterinarios de Valencia, en alerta tras un caso de virus del Nilo Occidental en humanos en la comunidad

El Consejo Valenciano de Colegios Veterinarios pide a los veterinarios extremar la vigilancia ante la situación epidemiológica de la fiebre del Nilo en la Comunitat Valenciana

El Consejo Valenciano de Colegios Veterinarios (CVCV) ha instado a los veterinarios de la Comunitat Valenciana a mantener un elevado nivel de alerta ante la situación epidemiológica de la fiebre del Nilo Occidental, después de que el Servicio de Producción y Sanidad Animal de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca solicitara a principios de julio la colaboración del colectivo veterinario.

En respuesta a esta petición, el CVCV remitió el pasado 6 de julio una circular a todos los colegiados en la que les instaba a "mantener un elevado nivel de alerta en caso de aparición de signos clínicos compatibles con esta enfermedad" en équidos.

En el documento se advertía de que, aunque existe una zona de especial riesgo en la provincia de Alicante, concretamente en la comarca del Campo de Elche, conviene "extremar medidas en todo el territorio de la Comunitat".

La circular se emitió pocos días antes de que se confirmara el primer caso humano del verano en España. El 9 de julio se notificó un caso en la provincia de Alicante y, dos días después, el 11 de julio, se confirmó otro caso en un vecino de un municipio de la provincia de Sevilla.

VIGILANCIA Y NOTIFICACIÓN DE SOSPECHAS

En la circular, el CVCV recomienda a los veterinarios permanecer atentos ante la posible aparición de síntomas compatibles con la fiebre del Nilo Occidental en équidos.

Asimismo, recuerda que cualquier sospecha debe comunicarse a través del enlace de "Notificación de sospecha de enfermedad de declaración obligatoria" relacionado con la sanidad animal, con el objetivo de facilitar la adopción de las medidas de vigilancia y control que correspondan.

El consejo autonómico también insiste en reforzar las medidas de prevención destinadas a reducir la exposición de los animales a los mosquitos vectores, "prestando especial atención a la desinsectación de cuadras, establos y demás instalaciones donde se alojen los équidos, así como a la aplicación del resto de medidas de control de mosquitos que resulten adecuadas en cada explotación, tal y como se establece en el apartado 8.2 del Plan Anual Zoosanitario 2026".

Además, recuerda a los colegiados que la colaboración de los veterinarios clínicos "resulta esencial para la detección precoz de la enfermedad y para minimizar el impacto sanitario de esta infección, sobre todo a la hora de prevenir posibles casos en humana".

PRIMER CASO HUMANO EN LA PROVINCIA DE ALICANTE

El sistema de vigilancia de la enfermedad del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), en su actualización del 9 de julio, informó del primer caso de fiebre del Nilo Occidental en una persona de la provincia de Alicante.

Posteriormente, el 11 de julio, se confirmó un segundo caso humano. En esta ocasión correspondía a una mujer residente en Sevilla que pasaba temporadas en el municipio de Palomares del Río y que, al parecer, presentó los primeros síntomas el pasado 3 de julio.

La fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad zoonósica transmitida principalmente por mosquitos y causada por el virus del Nilo Occidental (VNO), perteneciente al género Flavivirus y a la familia Flaviviridae.

Las aves constituyen el principal reservorio y hospedador amplificador del virus, especialmente las aves silvestres y migratorias, que desempeñan un papel fundamental en su dispersión geográfica.

Por su parte, los caballos y las personas son considerados hospedadores finales o accidentales, ya que normalmente no desarrollan viremias suficientes para perpetuar el ciclo epidemiológico. Además, se han descrito infecciones esporádicas en otras especies, entre ellas perros, gatos, ovejas, alpacas, murciélagos, caimanes, focas y camellos dromedarios.

La transmisión se produce fundamentalmente mediante la picadura de mosquitos infectados, estableciéndose un ciclo mosquito-ave-mosquito que permite el mantenimiento del virus en el medio natural. El periodo de incubación tras la picadura de un mosquito infectado se estima entre 3 y 15 días.

En los caballos, la enfermedad se manifiesta principalmente mediante signos neurológicos derivados de una encefalitis o encefalomielitis vírica. Los animales afectados suelen presentar ataxia de intensidad variable, debilidad, fasciculaciones musculares, alteraciones de nervios craneales y distintos grados de descoordinación que pueden progresar hasta la postración. La fiebre no suele ser un signo constante en esta especie.

Aunque muchas infecciones cursan de forma subclínica, la mortalidad en caballos clínicamente afectados que no están vacunados puede alcanzar aproximadamente un tercio de los casos.

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