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PROFESIONALES

Condenado a 5 años de prisión por robar en un centro veterinario

La Audiencia de Sevilla ha condenado a cinco años y medio de prisión a un antiguo trabajador de una clínica veterinaria, como autor de un delito de robo con violencia en la misma tras maniatar a uno de los empleados

Condenado a 5 años de prisión por robar en un centro veterinario

Condenado a 5 años de prisión por robar en un centro veterinario

La Audiencia de Sevilla ha condenado a cinco años y medio de prisión a un antiguo trabajador de una clínica veterinaria, como autor de un delito de robo con violencia en la misma tras maniatar a uno de los empleados

Redacción - 19-10-2018 - 12:30 H

La Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla sentencia a 5 años y medio de prisión a J.A.R.V., antiguo trabajador de la clínica veterinaria El podenco andaluz tras hallar muestras de su ADN en las bridas con la que ató al empleado del mismo centro que robó y también en el coche con el que huyó más tarde junto a otro cómplice, D.B.H, quién finalmente ha sido absuelto.

Este robo se produjo el 16 de noviembre del 2017 y por el mismo, el pasado 4 de octubre fueron juzgados J.A.R.V., antiguo trabajador de la clínica veterinaria, y D.B.H. La sentencia, del 10 de octubre, finalmente condena a J.A.R.V. a cinco años y medio de cárcel, siendo la Fiscalía la que pedía seis años como ya informó Animal's Health, como autor de los delitos de robo con intimidación y detención ilegal, así como a indemnizar a los dueños de la clínica con 6.200 euros por el dinero sustraído y 56 euros por los daños causados en el local. Con todo, al empleado maniatado deberá indemnizarle con 1.985 euros por los efectos que le robaron y el daño moral causado al pasar dos horas atado y oculto hasta que alguien acudió a abrir el centro.

Para el tribunal no ha quedado acreditado que en el robo se emplearan armas peligrosas para intimidar a la víctima pero sí aplica el agravante de disfraz, ya que acudieron con el rostro oculto mediante capuchas para evitar ser reconocidos, pese a lo cual, los dueños de la clínica logró identificar a J. A. R. V. por su voz y forma de andar, al tiempo que el empleado maniatado indicó que uno de los atracadores conocía la clínica ya que fue guiando al otro durante el robo.

Y es que, tanto los testimonios oídos en el juicio como los informes periciales de la Policía científica ratificados por sus autores constituyen pruebas "plurales y muy contundentes" de la participación de J.A.R.V. en los hechos.

PRUEBAS INCRIMINATORIAS

En el juicio, el acusado justificó la presencia de su ADN en las bridas con las que fue atado el empleado y en el coche de éste por su trabajo anterior en la clínica, si bien los testigos coincidieron en que ese tipo de bridas no se emplean en el centro y la posible transferencia a la palanca de cambios del vehículo alegada por el enjuiciado resulta "absolutamente inverosímil y contraria a las normas de la lógica científica".

Por el contrario, para el tribunal "no ha quedado suficientemente acreditado" que el otro acusado participara en el robo, ya que "existe un solo indicio, constituido por la presencia de su ADN en una de las bridas utilizadas para atar a la víctima", que justificó por dedicarse a vender estas ataduras, una explicación que para los jueces "no resulta ni ilógica, ni completamente inverosímil".

Finalmente, los dueños de la clínica, al verlo en el juicio, dijeron que no creían que fuera la persona que acompañaba a J.A.R.V. dada su complexión, por lo que en aplicación del principio de presunción de inocencia se ha decretado su absolución. 

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