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PROFESIONALES

“Las facultades de Veterinaria tienen que estar más en los zoos”

Ricardo Navarro, veterinario de Terra Natura, zoo que colabora con la Universidad de Murcia en un proyecto de bienestar animal, evalúa la importancia que tiene la presencia de las facultades de Veterinaria en los zoológicos

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Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, actualmente colaborando con el zoológico Terra Natura de Murcia.

“Las facultades de Veterinaria tienen que estar más en los zoos”

Ricardo Navarro, veterinario de Terra Natura, zoo que colabora con la Universidad de Murcia en un proyecto de bienestar animal, evalúa la importancia que tiene la presencia de las facultades de Veterinaria en los zoológicos

Jorge Jiménez Rodríguez - 23-04-2019 - 13:30 H

El Zoológico de Terra Natura y la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia anunciaron la realización de un estudio conjunto que tiene marcado como objetivo profundizar en los efectos de las interacciones entre personas y animales de terapia, además de mejorar el bienestar de estos últimos. A este respecto, en declaraciones para Animal’s Health, el veterinario del zoológico, Ricardo Navarro López, explica la importancia de que las facultades se impliquen en los zoos.

“Las facultades de Veterinaria tienen que estar más en los zoos”, señala Navarro, quien destaca la importancia de la formación de los alumnos de los diferentes centros veterinarios de España. En este sentido, el veterinario apunta que no es lo mismo para un estudiante analizar el excremento de un gato, que el de un león, “porque, aunque no deja de ser un gato grande, despierta más ilusión”.

Asimismo, el veterinario señala, por ejemplo, el aspecto sanitario como clave para el correcto funcionamiento de un zoo, y, por lo tanto, que debería “pasar por expertos, por los mejores, y éstos tienen que estar en las facultades”, y aunque en la actualidad zoológicos y facultades de Veterinaria colaboran solo “de cara a la galería”, según Navarro, el veterinario cree que deberían estar “más compenetrados”, ya que ambos tienen “mucha responsabilidad” a la hora de formar y educar a las nuevas generaciones de veterinarios.

Respecto a estos futuros veterinarios, Navarro subraya haber notado un importante y “positivocambio generacional donde cada vez más se deja notar una “vertiente animalista constructiva”. Pero dicho cambio a mejor se ve lastrado por lo que para el veterinario es un problema de recursos, y es que, según indica, “en las clínicas muchas veces no se les hacen todas las pruebas que los veterinarios quisieran a los animales porque el dueño no quiere pagarlas”.

Ante esta situación contrapone el caso de Australia, donde muchas mascotas están aseguradas y cuando van a las clínicas se les hacen las pruebas oportunas, sin escatimar, “porque entra en el seguro”. Además, los veterinarios “se frustran menos” gracias a ello y pueden realizar más pruebas a los animales que les llegan ya que, según indica Navarro, “es muy frustrante poner todos los días únicamente vacunas, antibióticos o antiinflamatorios”.

Por otro lado, para el veterinario hay otra cosa igual de frustrante para el profesional veterinario español, el sueldo, que actualmente es “muy bajo y no da la posibilidad de formarse”, ya que los másteres son “muy caros, además de presenciales”, ni de poder dedicar un año entero a la preparación de unas oposiciones, con lo que, para los veterinarios españoles ocupados, se complica en cierto modo el acceso a una formación superior.

Por último, ante el futuro de los zoológicos, Navarro lo tiene claro, “aquellos que en 10 o 15 años no tengan solo animales para conservación procedentes de centros de recuperación o que no puedan reintroducirse en su medio estarán obsoletos”. En este sentido el veterinario sugiere que quizá en el futuro los zoos no tengan que tener “500 animales, sino 100”, que pertenezcan a programas de conservación que mejoren las condiciones de su especie, o que estén en proyectos de investigación, “siempre con el bienestar por encima de todo”.

Moralmente no podemos permitir zoos que no sean así en pleno siglo XXI, ni que tengan animales en condiciones de maltrato, ni que no se invierta constantemente en la mejora de las instalaciones ni en investigación y bienestar de sus animales, esos zoos no merecerían estar abiertos”, sentencia Navarro.

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    Ricardo Navarro trabajando con un oso

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