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Documentan el salto del parvovirus canino tipo 2 a los cerdos

Los análisis genéticos sugieren una propagación del parvovirus canino tipo 2 de la fauna silvestre a los cerdos

Los resultados de la investigación demuestran la propagación del parvovirus canino tipo 2 a los cerdos.
Los resultados de la investigación demuestran la propagación del parvovirus canino tipo 2 a los cerdos.

Documentan el salto del parvovirus canino tipo 2 a los cerdos

Los análisis genéticos sugieren una propagación del parvovirus canino tipo 2 de la fauna silvestre a los cerdos

Redacción - 18-02-2022 - 14:20 H - min.

El parvovirus canino tipo 2 (CPV-2) es una variante del protoparvovirus carnívoro 1, que puede causar una enfermedad grave en carnívoros de muchas especies. Además del CPV-2, que causa enteritis en perros de todas las edades y miocarditis en cachorros, la especie del virus incluye el virus de la panleucopenia felina, que causa enteritis grave y leucopenia en gatos de todas las edades.

El CPV-2 surgió en 1978 y causó una pandemia mundial tras el contagio de un virus similar al de la panleucopenia felina desde la fauna silvestre. La posterior adaptación a los hospedadores caninos condujo a la diversificación genética y antigénica en los subtipos 2a, 2b y 2c. En este sentido, se ha documentado el cambio continuo de hospedador del CPV; y el contagio a la fauna silvestre (incluyendo mofetas, mapaches y coyotes) ha dado lugar tanto a enfermedad clínica e infección asintomática.

Ahora, un nuevo estudio ha documentado el salto interespecies del parvovirus canino tipo 2 a los cerdos, y los análisis genéticos sugieren una propagación desde la fauna salvaje.

Los investigadores explican que en octubre de 2020 se envió un cerdo muerto a la Universidad Estatal de Dakota del Sur (EEUU) para realizar pruebas de diagnóstico. El examen histopatológico reveló enteritis de leve a moderada, hepatitis y edema visceral.

Los investigadores aislaron Escherichia coli hemolítica y no observaron lesiones pulmonares significativas. Aproximadamente 8 meses después, realizaron una secuenciación metagenómica viral en tejido pulmonar archivado para un proyecto de investigación no relacionado y, de forma inesperada, identificaron el CPV-2.

Mediante una PCR, confirmaron que la muestra era positiva para el CPV-2, y utilizaron una PCR para analizar 90 muestras de pulmón porcino archivadas y enviadas para pruebas de diagnóstico de enfermedades respiratorias para CPV-2. De las 90 muestras, 9 (10%) fueron positivas para CPV-2, incluyendo las de la cepa SDS21601.

MUTACIÓN SOLO IDENTIFICADA PREVIAMENTE EN LA FAUNA, PRINCIPALMENTE EN COYOTES

Las muestras se recogieron entre septiembre y noviembre de 2020 en explotaciones porcinas situadas en un radio de 150 millas (unos 241 kilómetros) de Brookings, y el análisis de la proteína de la cápside (VP) 2 del virus SDS21601 encontró un 100% de identidad con el CPV-2 de un coyote muestreado en Montana en 2012. El análisis de las secuencias de aminoácidos de la VP2 identificó una mutación F212I previamente identificada sólo en la fauna silvestre estadounidense, principalmente en los coyotes.

Para investigar más a fondo el alcance de la circulación del CPV-2 entre los cerdos, 8 meses después de la recogida del tejido pulmonar positivo, los investigadores recogieron 20 muestras de suero de cerdas multíparas en la granja donde se originó la cepa SDS21601. De las 20 muestras, 13 (65%) resultaron positivas a los anticuerpos específicos del CPV-2 mediante el ensayo de inhibición de la hemaglutinación. Casi todas las muestras de suero (19 de 20) presentaban títulos de anticuerpos contra el parvovirus porcino 1 (PPV-1), que oscilaban entre 16 y 4.096.

“Este resultado era de esperar, dado que los cerdos de la granja recibieron la vacuna comercial contra el PPV-1 antes del parto. No hubo correlación entre los títulos de inhibición de la hemaglutinación (IH) del CPV-2 y del PPV-1, lo que indica una falta de reactividad cruzada entre los anticuerpos del CPV-2 y del PPV-1 en el ensayo de IH”, explican en el estudio.

Además, para investigar más a fondo la seroprevalencia del CPV-2 en Dakota del Sur, seleccionaron al azar 25 muestras de suero de cerdas no relacionadas recogidas en 5 granjas (5 muestras/granja) y las analizaron. De las 25 muestras, 23 (92%) fueron positivas para el CPV-2. Junto con el 10% de positividad detectado por la PCR cuantitativa, estos resultados sugieren una infección generalizada del CPV-2 en los cerdos de Dakota del Sur, según apuntan.

La mutación F212I presente en ambas cepas del CPV-2 porcino, que anteriormente sólo se había encontrado en la fauna salvaje, sugiere un origen selvático. De las especies en las que se ha identificado la F212I, sólo los coyotes son comunes en las zonas agrícolas del alto Medio Oeste estadounidense y son peridomésticos. “Nuestra hipótesis es que la fuente de infección del CPV-2 porcino son las heces de coyote positivas al CPV-2”, determinan.

“Nuestros resultados demuestran la propagación del CPV-2 a los cerdos. El CPV-2 se ha asociado a una enteritis grave en el pangolín taiwanés insectívoro (Manis pentadactyla pentadactyla), lo que demuestra aún más la propensión del CPV-2 a superar las barreras del huésped”, concluyen los investigadores, quienes señalan que como se desconoce la capacidad del CPV-2 para causar enfermedades en el ganado porcino; sería necesaria una mayor vigilancia, porque esta propagación puede amenazar la salud de las piaras de cerdos.

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