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MASCOTAS

Desarrollan una herramienta para medir la dominancia y la jerarquía de los perros que conviven en hogares

Un grupo de investigadores ha diseñado y validado el Cuestionario de evaluación de rango canino (DRA-Q), que trata de cuantificar la jerarquía entre perros en un hogar

Imagen de una de las pruebas del estudio.
Imagen de una de las pruebas del estudio.

Desarrollan una herramienta para medir la dominancia y la jerarquía de los perros que conviven en hogares

Un grupo de investigadores ha diseñado y validado el Cuestionario de evaluación de rango canino (DRA-Q), que trata de cuantificar la jerarquía entre perros en un hogar

Redacción - 07-03-2024 - 16:07 H - min.

Investigadores del Family Dog Project de la Universidad de Budapest han diseñado una herramienta para investigar la dinámica social de los perros que conviven en ambientes familiares. Sus resultados se han publicado en Animal Cognition.

La dominancia es un término de uso común, especialmente en el caso de los perros, pero tiene un significado diferente en etología, que en psicología humana. De hecho, la utilidad del término, junto con la de rango y jerarquía ha provocado debates en la última década no sólo entre los propietarios y entrenadores de perros, sino también entre los investigadores del comportamiento animal.

Y es que, mientras que en el caso de los seres humanos el término dominancia se considera principalmente un rasgo de personalidad, en etología sólo se entiende como una medida cualitativa de las relaciones sociales.

“Pero incluso si estamos de acuerdo con la definición estricta del término ‘acceso preferencial a recursos limitados’, es fácil ver el problema: los perros de compañía no tienen que competir por los recursos como lo hacen otros animales sociales en la naturaleza, entonces ¿por qué tendrían que competir por los recursos? ¿Se molestan en establecer jerarquías de dominancia?”, apuntan los investigadores.

Investigaciones anteriores sobre grupos de perros han encontrado comportamientos consistentes que se alinean con la dominancia/subordinación, y la estructura del grupo de estos perros se parecía a una jerarquía establecida.

Otros estudios también encontraron que los rangos de los individuos en esta jerarquía tienen asociaciones con sus personalidades y pueden afectar las interacciones sociales además de la competencia directa por recursos.

“Parece que investigar las jerarquías dentro de grupos de perros domésticos tiene aplicaciones en la vida real. Sin embargo, medir las relaciones de dominancia entre perros de que conviven con familias parece más fácil de lo que es en realidad”, admiten los autores.

Los investigadores tradicionalmente se han basado en cuestionarios, porque la observación empírica de perros en sus hogares no sería factible debido a la aparición esporádica de comportamientos relacionados con el rango.

“Las encuestas generalmente se han basado en un puñado de preguntas y pueden servir para tener una idea de cuál es el perro de mayor o menor rango, pero ¿cómo de confiables son en comparación con la realidad?”, se preguntan los investigadores.

VALIDANDO UN CUESTIONARIO DE EVALUACIÓN DEL RANGO CANINO

En este nuevo proyecto, los investigadores desarrollaron primero el Cuestionario de evaluación de rango canino (DRA-Q), que consta de ocho preguntas sobre las interacciones cotidianas de los perros de compañía que cohabitan y que corresponden a tres aspectos diferentes del rango: rango formal basado en señales comunicativas sumisas, rango agonístico basado en interacciones en torno a recursos, y liderazgo/defensa del grupo.

La idea es que cuando los propietarios completan el cuestionario, se asigna una puntuación de clasificación a los perros involucrados en el estudio. Sin embargo, la vieja cuestión seguía sin resolverse: ¿esta clasificación refleja la realidad entre los perros?

Para resolver definitivamente la cuestión, idearon dos experimentos para validar su sistema de puntuación. Luego examinaron cómo los comportamientos de los perros en la ‘Prueba de posesión de juguetes’ y la ‘Prueba de saludo’ podrían asociarse con la puntuación de clasificación derivada del DRA-Q.

En la Prueba de posesión de juguetes, ambos perros fueron liberados al mismo tiempo cuando el investigador lanzó casualmente una pelota o un juguete lleno de comida a unos pocos metros de distancia en seis pruebas.

Es importante destacar que se intentó evitar crear un juego de búsqueda o un escenario de tarea de recuperación, ya que las motivaciones de los perros son diferentes en estos contextos. Los investigadores registraron cuál de los dos perros agarraría primero el objetivo y cuál lo sujetaría al final de la prueba.

En la Prueba del saludo, los propietarios tuvieron que presentar una grabación de vídeo casera sobre un escenario en el que regresan de un breve paseo con uno de sus perros, para después encontrarse con el otro perro, que se quedó en casa. Luego, los investigadores analizaron las posturas y las interacciones de los dos, reuniendo a los perros.

Su principal objetivo era ver si el comportamiento de los perros en ambas pruebas se asociaba consistentementecon sus diferentes posiciones en la jerarquía del hogar, predichas por la puntuación DRA-Q. Los resultados mostraron que el cuestionario evalúa la clasificación de manera significativa.

Así, los perros con puntuaciones más altas en dos de los tres aspectos del rango y puntuaciones generales más altas obtuvieron el juguete con mayor frecuencia, independientemente de su tipo, y lo conservaron hasta el final de la prueba.

Ninguno de los perros mostró agresión durante la prueba de posesión de juguetes, mientras que en el escenario del saludo, los perros con puntuaciones generales más altas mostraron comportamientos menos sumisos, como lamer el hocico del otro perro, y puntuaciones más altas en dos aspectos predijeron comportamientos más dominantes, como colocarse sobre el otro perro.

INTENTAR QUE LA POSICIÓN JERÁRQUICA DE UN PERRO SEA CUANTIFICABLE

“Estos resultados muestran que DRA-Q puede ser una herramienta útil para evaluar las relaciones de rango entre perros de familia que cohabitan, no sólo de forma cualitativa, dominante-subordinada, sino que también hace que la posición jerárquica sea cuantificable, lo que lo hace útil para investigar la dinámica social en ámbitos más amplios, midiendo la firmeza de la jerarquía”, afirma Kata Vékony, estudiante de doctorado y primera autora del estudio.

Se sabe por investigaciones anteriores que los diferentes tipos o aspectos de rango, si bien no eran independientes entre sí, no se superponían por completo. “Nuestros resultados ahora mostraron que lo mismo ocurre con los perros de compañía”, señala el investigador principal Péter Pongrácz.

“Diferentes tipos de rangos podrían ser más relevantes en diferentes contextos, por lo que si bien creemos que el concepto de jerarquías de dominancia en grupos de perros de compañía tiene su lugar en la investigación e interpretación del comportamiento, utilizar dominancia o rango como explicación definitiva en cualquier contexto podría ser más que engañoso”, concluye.

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