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La diabetes, una enfermedad en aumento debido al estilo de vida de los gatos

El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que sufren aproximadamente 3 de cada 100 gatos y que va en aumento debido a los hábitos de vida de los felinos

Uno de los factores de riesgo más habituales en gatos es la obesidad.
Uno de los factores de riesgo más habituales en gatos es la obesidad.

La diabetes, una enfermedad en aumento debido al estilo de vida de los gatos

El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que sufren aproximadamente 3 de cada 100 gatos y que va en aumento debido a los hábitos de vida de los felinos

Redacción - 13-11-2023 - 11:42 H - min.

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, creado en 1991 por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de la Diabetes en respuesta a la preocupación por la creciente amenaza para la salud que representa esta enfermedad, que no solo afecta a los humanos, sino también a los gatos.

Según explican desde Boehringer Ingelheim, la diabetes del gato es similar a la diabetes tipo 2 en humanos: su organismo es incapaz de responder eficazmente a la insulina, y aproximadamente 3 de cada 100 gatos sufre diabetes en España, una enfermedad hormonal que va en aumento debido a los hábitos de vida de los felinos, con más esperanza de vida, mejores cuidados veterinarios, vida más sedentaria y con más sobrepeso.

Y es que, recuerdan que 1 de cada 3 gatos tiene sobrepeso y estos tienen 4 veces más probabilidades de sufrir diabetes, en comparación con los que están en su peso recomendado.

A pesar de que los factores de riesgo más habituales son la obesidad, la edad, la raza, otras enfermedades o el uso de determinados medicamentos, prácticamente cualquier felino tiene posibilidades de llegar a padecer diabetes. Alrededor del 70% de los gatos diabéticos son machos.

“La parte positiva de esta patología es que en la mayor parte de los gatos se puede prevenir, y en el caso en que el animal llegue a desarrollarla, puede llegar convertirse en crónica, pero con el tratamiento adecuado se puede proporcionar una calidad de vida óptima al felino y a sus tutores”, indican.

También es importante tener en cuenta que es esencial realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad porque, si no se detecta a tiempo, o no se trata adecuadamente, puede llegar a complicarse provocando enfermedades irreversibles, tales como afectaciones neurológicas, que dificultan la movilidad de miembros posteriores, o la pérdida de la visión, o complicarse de forma muy grave produciendo un estado de coma y la muerte del animal.

La sintomatología que presenta un gato diabético a menudo es muy sutil y puede pasar desapercibida. “En una fase inicial se vuelve menos activo, a lo que seguramente no daremos mucha relevancia, pero debemos prestar atención a otros posibles cambios de rutina que pueden estar indicándonos que algo no va bien”, señalan.

Es importante estar atentos a estos 5 signos que pueden indicar que el gato está enfermo y, en caso de sospecha, acudir al veterinario para un correcto diagnóstico: mayor apetito, aumento de la sed, micciones más abundantes (que provocan tener que cambiar la arena más frecuentemente), pérdida de peso, aun comiendo lo mismo o más cantidad que habitualmente, apatía y cansancio.

CUIDADO DEL GATO DIABÉTICO

Al tratarse de una enfermedad crónica, el gato deberá seguir un plan de tratamiento durante el resto de su vida, consistente en la inyección diaria de insulina, cada 12 horas, y la medición de sus niveles de azúcar en sangre y/o orina, además de revisiones periódicas con el veterinario, para valorar el estado del animal y ajustar el tratamiento, si fuese necesario.

Asimismo, es imprescindible que los gatos diabéticos reciban una alimentación sana y equilibrada y, sobre todo, baja en carbohidratos. El control del peso y el incremento del ejercicio físico son dos de los principales factores que contribuyen a la prevención y el control de la diabetes en el gato.

“Por todo ello, es primordial no olvidar llevar a nuestro gato al veterinario para realizar revisiones periódicas, al menos 2 veces al año, sobre todo si tiene más de 7 años de edad. Solo así podremos realizar una correcta prevención y un tratamiento adecuado para nuestro gato”, destacan desde Boehringer.

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