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ANIMALADAS

El legado de Koko: La gorila que lloró la muerte de Robin Williams

Koko era capaz de comunicarse con los humanos a través del lenguaje de signos. Conoció al actor Robin Williams en 2001 y lloró su muerte en 2014. La gorila falleció hace unos días

Imagen: Revista People
Imagen: Revista People

El legado de Koko: La gorila que lloró la muerte de Robin Williams

Koko era capaz de comunicarse con los humanos a través del lenguaje de signos. Conoció al actor Robin Williams en 2001 y lloró su muerte en 2014. La gorila falleció hace unos días

Redacción/EFE - 25-06-2018 - 14:00 H

El fallecimiento a los 46 años de edad de Koko, la única gorila que era capaz de comunicarse a través del lenguaje de signos, ha despertado el recuerdo de la relación de este animal con el actor Robin Williams, con quien mantuvo un encuentro en 2001 y por el que llegó incluso a llorar cuando el popular actor murió en 2014.

"Koko llegó a millones de personas como embajadora de todos los gorilas y un icono de comunicación y empatía entre especies. Ella fue amada y será profundamente extrañada", declaró en un comunicado la Fundación Gorila, dedicada a la protección de esta especie y responsable de la seguridad del animal.

Koko, que había nacido en el zoológico de San Francisco el 4 de julio de 1971, tenía un "extraordinario dominio del lenguaje de señas y era la principal embajadora de su especie, en peligro de extinción".

"Su impacto ha sido profundo y lo que ella nos enseñó acerca de la capacidad emocional de los gorilas y sus habilidades cognitivas continuará cambiando el mundo", agregó la fundación.

Desde corta edad, Koko impresionó por su capacidad para aprender el lenguaje de señas y comunicarse con los humanos a través de él. Dentro de un proyecto científico de la Universidad de Stanford, la investigadora Francine "Penny" Patterson junto con la experta en lenguaje de señas June Monroe trabajaron con Koko, que rápidamente aprendió el lenguaje y se comunicaba con ellas.

Así, por ejemplo, la gorila informaba a los visitantes del zoológico (a través del lenguaje para sordos) que no le dieran alimentos. Igualmente icónica fue la foto que se tomó ella misma frente a un espejo para la portada de "National Geographic" cuando la revista publicó una reseña sobre el animal en 1978.

Siete años después, la revista volvió a publicar otro artículo y Koko fue nuevamente la figura de su portada junto con All Ball, un gato que había escogido como regalo de cumpleaños.

La Fundación Gorila anunció que honrará la memoria y "legado" del primate con proyectos en curso que incluyen un santuario para gorilas en Maui, Hawai, la conservación de la vida salvaje en el África o el desarrollo de una aplicación para teléfonos sobre el lenguaje de señas.

 

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