La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha recomendado una serie de medidas urgentes frente a los recientes brotes de fiebre aftosa en Europa
La FAO insta a tomar medidas urgentes ante el resurgimiento de la fiebre aftosa en Europa
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha recomendado una serie de medidas urgentes frente a los recientes brotes de fiebre aftosa en Europa
Álvaro Vélez -
05-05-2025 - 09:57 H -
min.
Los recientes brotes de fiebre aftosa en Europa y la introducción de una cepa exótica del virus en el Cercano Oriente han puesto de relieve la urgente necesidad de una detección temprana y de mejorar las medidas de bioseguridad para minimizar los impactos de la enfermedad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Este serotipo es exótico en las regiones del Cercano Oriente y Eurasia occidental, lo que genera gran preocupación por la posible propagación del virus, declaraba la FAO en una alerta.
Por ello, la FAO ha recomendado una serie de medidas urgentes de bioseguridad y una vigilancia reforzada tras la reciente detección del serotipo SAT1 de la fiebre aftosa en Irak y Bahréin.
La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida, como bovinos, cerdos, ovejas, cabras y diversas especies silvestres. Se caracteriza típicamente por fiebre y ampollas en la boca y las patas, acompañadas de cojera. Aunque pocos animales adultos fallecen a causa de la enfermedad, los animales jóvenes pueden morir de insuficiencia cardíaca repentina.
Además, el virus se propaga rápidamente y puede afectar a un gran número de animales, especialmente en países o regiones que habitualmente están libres de la enfermedad o que no utilizan la vacunación con regularidad.
Si bien no representa una amenaza para la salud pública, la fiebre aftosa afecta gravemente la salud y el bienestar animal, la seguridad alimentaria y los medios de vida al reducir la productividad ganadera, incluyendo la disminución de la producción de leche y carne.
Adicionalmente, las pérdidas económicas son considerables, con pérdidas directas de producción global y costos de vacunación en regiones endémicas estimados en 21.000 millones de dólares anuales.
Sin embargo, la verdadera carga económica de la fiebre aftosa es probablemente mucho mayor si se consideran las perturbaciones del comercio internacional y local. Estos impactos pueden tener un efecto devastador en las comunidades rurales y las empresas que dependen de la ganadería.
Recientemente, se detectó el virus de la fiebre aftosa en Europa, que normalmente está libre de la enfermedad y que ahora experimenta su peor brote desde 2001. Alemania detectó un brote en enero de 2025, pero desde entonces ha sido declarada libre de la enfermedad.
Sin embargo, una incursión en Hungría un mes después, con brotes posteriores en Eslovaquia, ha persistido. Como ejemplo del impacto de la fiebre aftosa en el comercio internacional, la FAO apunta que el gobierno del Reino Unido ha prohibido la importación de carne y productos lácteos de países europeos donde se ha detectado el virus, así como de Austria, debido a un brote en la vecina Hungría.
Aunque la fiebre aftosa es endémica en Oriente Próximo, recientemente se ha producido un repunte de brotes causados por un serotipo exótico, probablemente introducido desde África oriental. Hasta la fecha, se han notificado casos en Bahréin, Irak y Kuwait, aunque otros países de Oriente Próximo y Eurasia occidental presentan un alto riesgo de verse afectados.
Desde la FAO advierten que numerosas cepas del virus de la fiebre aftosa siguen circulando en diferentes partes del mundo, y que los recientes brotes tanto en Europa como en Oriente Próximo ponen de relieve el riesgo constante que esta enfermedad supone para los medios de vida, la seguridad alimentaria y el comercio seguro.
Asimismo, subrayan el papel crucial de la FAO en el seguimiento mundial de los virus de la fiebre aftosa, no solo para ayudar a controlarlos donde son endémicos, sino también para compartir rápidamente información sobre riesgos y proteger a los países que habitualmente están libres de la enfermedad.
Ante la amenaza de nuevos brotes, la FAO ha instado a todos los países a mantenerse alerta ante la amenaza actual y ha recalcado la importancia de adoptar una serie de acciones clave, especialmente en los países afectados o en aquellos considerados de alto riesgo de incursión.
Una de las prioridades señaladas es la concientización. La FAO recomienda desplegar campañas informativas dirigidas a agricultores y comunidades rurales para que comprendan la magnitud del riesgo y conozcan las medidas necesarias para proteger su ganado.
La bioseguridad también ocupa un papel central en la estrategia de prevención, ya que esto se puede lograr mediante la separación de los animales enfermos del resto del ganado y su examen por un profesional de la salud animal; evitar la introducción de animales de procedencia desconocida para preservar la salud y la seguridad del ganado en las explotaciones no afectadas; evitar la mezcla de diferentes partidas de ganado durante el transporte y en los mercados; la limpieza y el vaciado exhaustivos de los mercados, vehículos y centros de transporte entre las ventas, con días de descanso; y la prevención del desplazamiento de personas, vehículos y otros materiales potencialmente contaminados con el virus entre explotaciones.
En combinación con medidas rigurosas de vigilancia y bioseguridad, la vacunación puede ser una herramienta muy eficaz para controlar la fiebre aftosa. Sin embargo, es fundamental que las vacunas sean compatibles con las cepas de campo y se administren según las especificaciones del fabricante.
Asimismo, la organización insta a todos los países a revisar sus planes de contingencia. Contar con procedimientos operativos estándar para la vigilancia, la investigación de brotes y la vacunación es esencial para una respuesta rápida y eficaz ante cualquier emergencia.
“Al implementar estas medidas, los países pueden reducir significativamente el riesgo de brotes de fiebre aftosa y proteger sus industrias ganaderas”, resaltan desde la FAO.
A nivel mundial, el Sistema de Prevención de Emergencias para la Sanidad Animal de la FAO desempeña un papel fundamental en la lucha contra la fiebre aftosa, al orientar a los países endémicos en la implementación de la Ruta Progresiva de Control de la Fiebre Aftosa (PCP-FMD), una vía gradual para reducir los riesgos mediante la vigilancia, la prevención y el control.
Estas iniciativas respaldan la Estrategia Mundial de Control de la Fiebre Aftosa, desarrollada en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) en el marco del Marco Mundial para las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (GF-TADs).
La FAO y la Comisión Europea para el Control de la Fiebre Aftosa (EuFMD) también ofrecen apoyo específico a cada país mediante programas de capacitación y desarrollo de capacidades, facilitan la adquisición y distribución de vacunas, rastrean los riesgos mundiales de fiebre aftosa y desarrollan herramientas para mejorar la preparación y el control.
“En tiempos de brotes como estos, la FAO brinda un apoyo crucial de respuesta de emergencia, incluida asistencia técnica y movilización de recursos para los países afectados”, concluyen.
Los recientes brotes de fiebre aftosa en Europa han vuelto a poner en alerta al sector veterinario, provocando la aplicación de medidas urgentes ante la creciente expansión de la enfermedad.
Así, además de las medidas que se han implementado mencionadas por la FAO, diversos países europeos han tomado cartas en el asunto, como el caso de Austria que ha cerrado pasos fronterizos con Eslovaquia y Hungría por miedo a la propagación de la enfermedad animal.
A este respecto, Esteban Turic, CEO de Biogénesis Bagó, en una entrevista concedida a este medio, afirmaba que “la garantía del riesgo cero no la tiene nadie, lamentablemente, ni siquiera los países que son libres con vacunación, porque es un virus que tiene siete serotipos. Entonces, si bien puedes estar libre de los que hayan circulado, el tránsito de las personas y de mercancías, que se ha incrementado en las últimas décadas, hace que a veces aparezcan nuevas cepas en una región”.