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PROFESIONALES

El auxiliar veterinario, mucho más que un asistente en la clínica

Aunque entre sus principales funciones están las de ayudar al veterinario en cirugías o durante la hospitalización del animal, también realizan labores administrativas o de recepcionistas que en ocasiones se acaban convirtiendo en la tarea principal

El auxiliar veterinario, mucho más que un asistente en la clínica

El auxiliar veterinario, mucho más que un asistente en la clínica

Aunque entre sus principales funciones están las de ayudar al veterinario en cirugías o durante la hospitalización del animal, también realizan labores administrativas o de recepcionistas que en ocasiones se acaban convirtiendo en la tarea principal

Ángel Espínola - 29-05-2018 - 14:00 H

La falta de regulación oficial de la profesión de auxiliar veterinario (ATV) ha generado un desconocimiento generalizado sobre esta figura lo que, en ocasiones, acaba perjudicando a los propios trabajadores, que se ven obligados a centrarse en tareas que no les deberían de corresponder dentro de la clínica veterinaria.

Así, la cualificación reconocida sobre el papel del auxiliar veterinario reseña que su competencia general es la de atender a clientes en centros veterinarios y asistir a la atención clínica de los animales en la consulta, quirófano, hospitalización, radiodiagnóstico y laboratorio de análisis, “cumpliendo normas técnico-sanitarias de calidad y de seguridad e higiene, bajo la supervisión del facultativo”.

Si bien, en la práctica, estas funciones acaban siendo en ocasiones distintas, centrándose en cuestiones administrativas o de recepción. “El trabajo del auxiliar o enfermero veterinario conlleva desde labores como la extracción de sangre, colocación de vías intravenosas, dar medicación, monitorización de anestesia, ayuda en quirófano o realizar curas, hasta labores de recepción, laboratorio y organización de stock”, señala Adrián Pandelet, presidente de la Asociación Andaluza de Enfermeros Veterinarios (Aaevet), en declaraciones para Animal’s Health.

Estas últimas funciones de recepción de clientes o venta de productos sí están reconocidas en la cualificación profesional del auxiliar veterinario. El problema, sin embargo, se da cuando estas tareas se acaban convirtiendo en el trabajo principal del profesional. Como señala María Ramos, coordinadora de la Asociación Nacional para la Homologación de la Enfermería Veterinaria, “hay clínicas que te contratan como auxiliar pero te tienen todo el tiempo en una recepción, y aunque sea una de nuestras funciones hay que tener en cuenta que la profesión engloba mucho más”.

La escasez de regulación del sector y la precariedad laboral que ello genera, provoca también, como indica Pandelet, que en ocasiones “hay que pasar por el aro de hacer de peluquero para poder optar a conseguir un trabajo”.

LABORES CLÍNICAS

Pandelet, sin embargo, considera que la figura del auxiliar o enfermero veterinario “debería estar capacitado para hacer cualquier labor en la clínica siempre y cuando esta no conlleve diagnóstico y cirugía, que son labores para el veterinario”.

De hecho, en Reino Unido, donde trabaja este profesional, las labores diarias pasan por controlar la hospitalización de las mascotas y prepararlas, en su caso, para la cirugía. “Se habla con los propietarios, para explicarles lo que va a pasar, el procedimiento a realizar y los riesgos sobre la anestesia, después de haberlo admitido y una vez en hospital, se le coloca una vía intravenosa, se actualiza el peso y se calcula las dosis de premedicacion y propofol”.

Tras ello, añade, se le induce al animal a la anestesia y se realiza la cirugía. “Si estoy en quirófano me tocará monitorizar al paciente durante su procedimiento quirúrgico o asegurarme de que tiene un entorno seguro y cálido para asegurar su correcta recuperación. Una vez el paciente está lo suficientemente despierto, además, también tendré que llevarlo a que se de un paseo para que orine o defeque, darle agua, comida y llamar a los propietarios para decirles que todo ha salido bien”, indica Pandelet.

Teniendo en cuenta la labor a realizar en la parte clínica y las tareas administrativas que lleva a cabo, María Ramos considera que el auxiliar veterinario acaba siendo un trabajador “multiusos” dentro de las clínicas, por lo que debería constituirse como una figura imprescindible como ayudante del veterinario.

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