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MASCOTAS

¿Existe el síndrome de domesticación en los perros de hoy en día?

Una nueva investigación cuestiona que, en las actuales razas de perro, exista el síndrome de domesticación, ya que no ha encontrado que los diferentes rasgos que lo componen presenten dependencia entre sí y cambien conjuntamente

Las razas de perros actuales desafían al síndrome de domesticación.
Las razas de perros actuales desafían al síndrome de domesticación.

¿Existe el síndrome de domesticación en los perros de hoy en día?

Una nueva investigación cuestiona que, en las actuales razas de perro, exista el síndrome de domesticación, ya que no ha encontrado que los diferentes rasgos que lo componen presenten dependencia entre sí y cambien conjuntamente

Redacción - 22-04-2020 - 11:54 H

En una amplia gama de animales domesticados, los mismos rasgos morfológicos, fisiológicos y de comportamiento parecen mantener una codependencia y cambiar juntos de una manera no aleatoria. Por ejemplo, muchos animales domésticos tienen patrones blancos en su pelaje y orejas flexibles, y la mayoría son más dóciles y mansos que sus ancestros salvajes.

Este fenómeno, en el que los rasgos cambian al unísono en las especies domesticadas en comparación con sus ancestros salvajes, se conoce como el síndrome de domesticación. Sin embargo, recientemente la discusión científica sobre el mecanismo, e incluso sobre la existencia de este síndrome, ha aumentado.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo, dirigido por Christina Hansen Wheat, se suma a esta discusión con un estudio publicado en Evolution Letters. Utilizando 78 razas de perros diferentes, la investigadora y su equipo comprobaron si existe evidencia del síndrome de domesticación en perros.

Específicamente, cuantificaron si el aspecto de diferentes razas de perros (orejas caídas, colas rizadas y pigmentación blanca) predice cómo se comportan dichas razas (alegría, sociabilidad, miedo, agresión). Debido a que se ha argumentado que el síndrome de domesticación surge de un mecanismo singular, se esperaba que todos estos rasgos cambiasen conjuntamente dentro de las razas de perros, lo que se conoce como covarianza.

Sin embargo, no se observó dicha covarianza entre estos rasgos, lo que contradice las hipótesis anteriores de que el síndrome de domesticación se origina en un solo mecanismo y, lo más importante, el estudio también cuestiona si actualmente estamos viendo los efectos de la domesticación de la manera correcta.

"Para los perros, el problema es que estamos tratando de inferir lo que sucedió cuando domesticamos la especie hace al menos 15.000 años mirando a los perros que tenemos hoy", explica Hansen Wheat, quien añade que "los perros que tenemos hoy es probable que no sean representativos de los primeros perros que dominaron nuestros antepasados".

Y es que los investigadores explican que los perros actuales se crían para propósitos muy específicos y los requisitos de raza varían drásticamente en términos de apariencia —es decir, morfología— y comportamiento. Esto ha resultado en una variación extrema entre las razas de perros, los investigadores apuntan que, solo hay que comparar un chihuahua, un labrador retriever y un gran danés de pie uno al lado del otro; son muy diferentes. Y si se les lanza un palo para que jueguen, es más probable que una raza responda que otras.

UN AVANCE PARA ENTENDER LOS RASGOS DE LA DOMESTICACIÓN

El equipo destaca que, aunque se pueda considerar que los resultados no son sorpredentes, es la primera vez que se prueba formalmente que no existe esa covarianza entre rasgos, y agrega información valiosa a la discusión sobre el síndrome de domesticación, las expectativas sobre las alteraciones en los animales domesticados y qué rasgos son relevantes para esta discusión.

Así, explican que los perros y otras especies domesticadas han experimentado una amplia selección artificial para crear razas con ciertos rasgos mejorados para un mayor rendimiento de producción, funcionalidad o estética.

"Es probable que estos rasgos de mejora tengan poco que ver con los rasgos que fueron importantes durante las primeras etapas de la domesticación. Desafortunadamente, debido a que la domesticación del perro ocurrió hace tanto tiempo, no tenemos ningún registro de cómo era o se comportaban los primeros perros", señala Hansen Wheat.

En este sentido, señala que es problemático cuando se formulan hipótesis sobre el proceso de domesticación. "Cuando basamos nuestras teorías en los perros que vemos hoy, estamos buscando principalmente rasgos de mejora y no rasgos de domesticación reales. Reconocer e identificar la diferencia entre los rasgos de domesticación y los rasgos de mejora es importante, pero también puede ser un desafío", apunta.

Mirando hacia el futuro, los investigadores ahora se preguntan si la falta de covarianza entre la morfología y el comportamiento en los perros se debe a un desacoplamiento de los rasgos de domesticación, si estos rasgos nunca han covariado, o si es porque se está aplicando una hipótesis del síndrome de domesticación a los rasgos que no son de domesticación, sino rasgos de mejora.

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