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PROFESIONALES

Veterinarios salvan a perro que tenía un palo de Kebab en el corazón

Un mes después de que un perro engullese el Kebab que iban a tomar sus dueños en una barbacoa, los veterinarios encuentran el palo de dicho alimento clavado en su corazón, que, tras una delicada operación, pudo ser extraído con éxito

Veterinarios salvan a perro que tenía un palo de Kebab en el corazón

Veterinarios salvan a perro que tenía un palo de Kebab en el corazón

Un mes después de que un perro engullese el Kebab que iban a tomar sus dueños en una barbacoa, los veterinarios encuentran el palo de dicho alimento clavado en su corazón, que, tras una delicada operación, pudo ser extraído con éxito

Redacción - 06-03-2019 - 13:08 H

Veterinarios australianos han efectuado con éxito una operación quirúrgica para extraer un palo de Kebab que estaba alojado en el corazón de Boris, un cachorro de boyero de berna de 19 meses de edad. De no ser por la cirugía, el perro hubiese muerte a consecuencia del objeto extraño alojado en su cuerpo.

Todo comenzó a principios de enero, cuando la familia de Boris estaba disfrutando de una barbacoa. Entonces Allison Lonergan, dueña del perro, fue a buscar unos pinchos de pollo a la cocina pero estos habían desaparecido. Lo más probable, aunque Lonergan explicara a la prensa australiana que Boris “nunca roba comida”, es que el perro se comiera los pinchos de pollo.

Un mes después de esa barbacoa, Boris empezó a mostrar un comportamiento anómalo, aletargado, y tras varias visitas al veterinario, Lonergan observó que Boris tosía sangre.

Fue entonces cuando los veterinarios de North Hobart Veterinary Clinic le realizaron una radiografía de tórax y descubrieron donde se hallaba el problema. “El veterinario me dijo que Boris tenía un palo de kebab alojado en su corazón”, relató Lonergan a la radio local ABC.

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    Los veterinarios lograron extraer el objeto extraño pese a que estuviese en una zona de alto riesgo

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    Radiografía en la que se puede apreciar (parte inferior izquierda) el pincho de Kebab

A la propietaria se le explicó que Boris tenía que ser operado o eutanasiado debido a su estado y Lonergan optó por la cirugía.

De esta forma los veterinarios procedieron a intervenir quirúrgicamente a Boris, logrando salvarle la vida, ya que debido a la zona tan delicada en la que se encontraba el palo del Kebab, a unos milímetros de la aorta, cualquier movimiento brusco podría haber provocado la muerte de Boris.

“Asumimos que el pincho se dio la vuelta y subió por la pared del estómago y el diafragma hasta la aurícula izquierda del corazón”, señala Manty Arnott, veterinario de North Hobart Veterinary Hospital.

Finalmente la operación de Boris fue un éxito, aunque Arnott sugiere que se trata de un "evento raro" puesto que el perro no mostró signos hasta tiempo después de ingerir el palo. De igual forma, la travesura de Boris costó a su familia 13.000 dólares en cuidados veterinarios

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