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PROFESIONALES

Pérdida de oportunidad en veterinaria por error en el diagnóstico

Reclaman 12.000 euros a un veterinario por supuesta pérdida de oportunidad, tras diagnosticar erróneamente un tumor maligno, y retrasar así la aplicación de un tratamiento adecuado

El diagnostico tardío favoreció la extensión del tumor en el animal.
El diagnostico tardío favoreció la extensión del tumor en el animal.

Pérdida de oportunidad en veterinaria por error en el diagnóstico

Reclaman 12.000 euros a un veterinario por supuesta pérdida de oportunidad, tras diagnosticar erróneamente un tumor maligno, y retrasar así la aplicación de un tratamiento adecuado

Redacción - 08-10-2020 - 15:04 H

Andrés Santiago, experto en Veterinaria Legal y director del Observatorio Español de Pericia y Seguridad Veterinaria (OEPSEVE), ha explicado a Animal’s Health el caso concreto de un veterinario al que se le reclaman más de 12.000 euros, por supuesta pérdida de oportunidad, tras diagnosticar erróneamente un tumor maligno.

Respecto a la pérdida de oportunidad, Santiago aclara que se trata de un criterio que se fundamenta en los tiempos indicados para el diagnóstico y la aplicación de terapias que se consideren adecuadas desde el punto de vista profesional para evitar la presencia de posibles complicaciones derivadas de la dilatación injustificada de estos tiempos.

“Por poner un ejemplo, imaginemos que nos encontramos ante un caso de cáncer con un 20% de supervivencia a 5 años, no diagnosticarlo a tiempo supone encontrarnos, a los pocos meses, ante un tumor en un estadio superior que tiene una supervivencia del 3%. A ese 17% de posibilidad de mejora es a lo que nos referimos cuando hablamos de la doctrina de la pérdida de oportunidad”, indica el experto.

En el caso concreto que explica Santiago, un propietario acudió con su animal de compañía a la consulta de un veterinario tras detectar una masa en un costado del animal. El tumor se diagnosticó mediante una exploración clínica (palpación) y se concluyó que era benigno sin que se recomendara realizar pruebas diagnósticas adicionales (citología, PAF, biopsia, Radiografía, TAC, etc.) y se trató con antiinflamatorios durante varios meses, observándose un empeoramiento progresivo sin reconsiderar las pruebas complementarias diagnósticas.

Ante esta situación, los propietarios del animal decidieron acudir a otro centro veterinario en busca de una segunda opinión profesional donde realizaron el procedimiento básico recomendado ante la presencia de una patología potencialmente oncológica, con el objetivo de determinar su etiología de forma precisa y pautar la terapia de elección.

EL DIAGNÓSTICO VETERINARIO TARDÍO AGRAVÓ EL TUMOR DEL ANIMAL

De esta manera, en el segundo centro veterinario se realiza una punción por aspiración con aguja fina, un estudio citológico y se completa con una biopsia. Tras esto, se diagnostica un mastocitoma cutáneo en un estadio avanzado y de alto grado realizando pruebas de imagen adicionales que determinan la existencia de metástasis en diversos órganos.

“El diagnóstico y tratamiento precoces durante las primeras etapas de un proceso canceroso permiten mejorar mucho las posibilidades de éxito, por ello debemos actuar de forma rigurosa y precisa, siguiendo las guías de actuación recomendadas ante la presencia de cualquier dolencia de estas características. Como veterinarios, debemos prestar atención a cualquier lesión cutánea que descubramos en nuestros pacientes o, en su caso, animales de compañía”, asegura Santiago.

Y es que, el experto alega que, en este caso particular, la “tardanza injustificada” durante meses para realizar un diagnóstico diferencial adecuado que hubiese permitido alcanzar un diagnóstico definitivo, así como la inexistencia de estudios generales durante los primeros momentos de la atención, puede ser considerado como un “grave error profesional”, que limita la aplicación de tratamientos.

En este caso, Santiago señala que los tratamientos quirúrgicos, pueden llegar a ser curativos, por lo que en este caso, el retraso de un diagnóstico adecuado afectó “enormemente” a la salud y calidad de vida del animal de compañía.

Después de recibir toda la información necesaria de la naturaleza de la patología oncológica, los tratamientos y las posibilidades de mejoría, los propietarios decidieron continuar con el tratamiento del tumor, que consistió en la aplicación de una quimioterapia específica. Además, los propietarios reclamaron al veterinario las posibles consecuencias que se derivaron de la tardanza injustificada del diagnóstico etiológico. 

“La reclamación no responsabilizaba al facultativo del desarrollo de la enfermedad, sino de las consecuencias que se habían generado derivadas de un diagnóstico tardío que había favorecido la extensión del tumor y, consecuencia de ello, la necesidad de realizar tratamientos mucho más extensos, completando la demanda con la carencia de pruebas diagnósticas necesarias como las citológicas, biopsias, etc”, explica Santiago.

Como dato ilustrativo, el experto apunta que se reclamaba al veterinario el gasto mensual que ahora se requiere para garantizar una adecuada calidad de vida de su animal de compañía durante un año, lo que supera un valor de 12.000 euros. No obstante, Santiago indica que hasta el momento, no hay resolución judicial.

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