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PROFESIONALES

El veterinario de explotación, figura clave para la sanidad ganadera

Cantabria introducirá esta figura en la campaña de saneamiento ganadero de 2019. Ello permitirá que veterinarios que conocen en profundidad las explotaciones ganaderas se encarguen de realizar las inspecciones obligatorias, y alerten de posibles riesgos a las administraciones

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Jesús Oria, consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación de Cantabria (izquierda) y Juan José Sánchez, presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria (derecha).

El veterinario de explotación, figura clave para la sanidad ganadera

Cantabria introducirá esta figura en la campaña de saneamiento ganadero de 2019. Ello permitirá que veterinarios que conocen en profundidad las explotaciones ganaderas se encarguen de realizar las inspecciones obligatorias, y alerten de posibles riesgos a las administraciones

Ángel Espínola - 21-09-2018 - 14:00 H

Aunque la figura del veterinario de explotación ya venía contemplada en la Ley de Salud Animal de 2003, no ha sido hasta ahora cuando una autonomía, Cantabria, ha comenzado a regularla por primera vez, incluyendo a este veterinario en la campaña de saneamiento ganadero de 2019.

Como explica Juan José Sánchez, presidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria, en declaraciones para Animal’s Health, en la práctica esta figura funciona como un veterinario “de cabecera” de una explotación ganadera determinada, que a su vez también es el encargado de realizar las campañas de saneamiento obligatorias de esa explotación, y transmitir los resultados de las inspecciones a la administración.

“La idea es recuperar de alguna forma esa relación que había antiguamente entre el ganadero y el veterinario titular, que vivía y residía en una zona y conocía bien las explotaciones, para que se convierta en los ojos de la red de alerta sanitaria y salve la distancia que se estaba generando entre el veterinario y las explotaciones”, indica Sánchez.

En los últimos años, era la administración la que contrataba a una empresa para realizar las campañas de saneamiento, por lo que los veterinarios no conocían en profundidad la explotación. “Esto ha sido eficaz para situaciones donde la prevalencia de la enfermedad que se va a analizar es alta. Pero cuando queda la cola de la enfermedad, que es mucho más difícil de reducir, es mejor optar, no por un veterinario que desconoce la zona, sino por un veterinario que puede aportar su presencia permanente en la explotación. Y conoce la misma, los riesgos a los que se enfrenta, la epidemiología de la zona, etc.”, añade el portavoz colegial.

Esta figura, además, también se diferencia de la que trabaja para las agrupaciones de defensa sanitaria ganadera (ADSG), donde un colectivo de ganaderos se une para contratar a un veterinario, ya que en el caso del veterinario de explotación cada ganadero puede elegir individualmente al profesional que va a realizar la campaña obligatoria en su explotación.

Este vínculo entre veterinario y ganadero, sin embargo, no generará problemas a la hora de evitar declarar determinadas enfermedades que puedan mermar la rentabilidad del ganadero, según Sánchez. “Esto es algo arcaico, porque el primer interesado en resolver su problema es el ganadero. De lo que se trata es que cuando haya una reacción positiva de una prueba se estudie hasta tener la certeza absoluta de que es una enfermedad, y se adopten las medidas que se tengan que tomar. Y en este aspecto la experiencia que puede aportar un veterinario que visita la explotación semanalmente es fundamental”, señala.

VALIDADO POR EL COLEGIO DE VETERINARIOS

Para la campaña de 2019, estos veterinarios van a analizar 60.000 cabezas de ganado, una cuarta parte del censo en Cantabria. Como señala el Gobierno autonómico, se subvencionará los gastos veterinarios del ganadero que elija esta opción, mediante un pago unitario de 4,4 euros por cabeza. Si bien, el veterinario propuesto por el ganadero debe ser validado por el Colegio Oficial Veterinario mediante la comprobación de su vínculo profesional con la ganadería, ya que debe haber prescrito un porcentaje mínimo de las recetas veterinarias de la explotación. 

Sánchez augura que, una vez que empiece a funcionar en Cantabria, la figura del veterinario de explotación se extenderá previsiblemente a otras autonomías, porque, en definitiva, “estamos trasladando al sector primario un modelo ha estado siendo exitoso en la industria agroalimentaria desde hace 25 años”, señala el presidente colegial.

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