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PROFESIONALES

¿Cómo deberían ser las cuarentenas de mascotas por viruela del mono?

Los investigadores del IRTA-CReSA Xavier Abad y Joaquim Segalés dan algunas claves sobre cómo debería ser la cuarentena de animales de compañía expuestos a la viruela del mono

Joaquim Segalés y Xavier Abad, investigadores del IRTA-CReSA.
Joaquim Segalés y Xavier Abad, investigadores del IRTA-CReSA.

¿Cómo deberían ser las cuarentenas de mascotas por viruela del mono?

Los investigadores del IRTA-CReSA Xavier Abad y Joaquim Segalés dan algunas claves sobre cómo debería ser la cuarentena de animales de compañía expuestos a la viruela del mono

Redacción - 26-05-2022 - 14:57 H - min.

Recientemente, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) lanzaba un documento en el que analizaba el riesgo de la crisis sanitaria por el virus de la viruela del mono (VVM), en el que recomendaba que, para evitar el salto del virus de humanos a animales, domésticos y silvestres, deberían aplicarse cuarentenas y realizar pruebas a las mascotas mamíferas expuestas a un “contacto próximo”.

El informe no daba muchos más detalles más allá de que los roedores, más susceptibles, deberían ser, “idealmente”, aislados en instalaciones vigiladas y analizados por PCR, mientras que el resto podrían aislarse en casa si se dan una serie de condiciones, como garantizar el control veterinario y el contacto con visitantes.

Ahora, los investigadores del Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA-CReSA), Xavier Abad y Joaquim Segalés, han analizado el documento, y se hacen algunas preguntas sobre cómo debería ser el control y la cuarentena de estos animales.

“El primer punto por dilucidar sería preguntarse qué es un ‘contacto próximo’. Se habla de ‘instalaciones controladas, cumpliendo con el aislamiento respiratorio (por ejemplo, un laboratorio)’, pero no se indica el nivel de Bioseguridad o el grado de contención que se está pidiendo”, apuntan.

Asimismo, señalan que el concepto “aislamiento respiratorio” también es “bastante engañoso”. “Puede entenderse una referencia a los equipos de protección individual (mascarillas FFP2 que tiene que llevar el personal), pero entonces tendría que decirse ‘protección’.

Respecto a la instalación, apuntan que “se estaría quizás pidiendo una filtración absoluta por unos animales que no se sabe si están infectados, con un virus por el que no se ha descrito transmisión aérea; si aceptan lo que dice el mismo documento del ECDC”.

Los autores recuerdan que, entre los humanos, el virus se puede transmitir por gotitas respiratorias durante el contacto directo y prolongado frente a frente. Además, el VVM se puede transmitir por contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada, contacto de mucosa o piel no intacta con lesiones abiertas o con objetos contaminados por virus, como por ejemplo la ropa o la propia cama.

NO SE RECOMIENDA LA EUTANASIA DE ANIMALES DE COMPAÑÍA

Dicho esto, recuerdan que “no se recomienda en ningún caso, y no hay ninguna razón científico-técnica, eutanasiar a un animal sin síntomas que haya sido contacto próximo de un infectado, si este animal no se puede poner en cuarentena o ser testado”.

“Se considera que la posibilidad de mantenerlo en las máximas condiciones de aislamiento en el domicilio del contacto, en otra habitación, con cuidados (comida, bebida) por parte de otra persona de la unidad familiar, y si es un solo miembro, proveído con guantes y mascarilla FFP2, tendría que ser suficiente”, aseguran.

Respecto a las otras especies de animales de compañía menos fáciles de poner en cuarentena por tamaño y actividad, consideran que “todas las recomendaciones piden pasar antes por el filtro del bienestar animal; en este sentido no parece lógico encerrar a los perros durante semanas en un piso”. “Un tema diferente sería el de los gatos”, indican.

“Otra vez, recordamos que la transmisión es por contacto próximo e intenso; si otro miembro de la familia se puede hacer cargo del cuidado del animal, y el contacto restringe al máximo toda interacción, la probabilidad de infección sería mínima. Más todavía cuando no sabemos si los felinos y los cánidos son susceptibles al VVM, actuando como potenciales vectores”, explican.

En este sentido, insisten en que este virus se transmite por “contacto próximo e intenso, y/o continuado; contacto entre piel infectada y no infectada, mucosas infectadas y no infectadas, microgotas en proximidad (básicamente al expeler saliva); la transmisión por superficies, debido a su mejor persistencia ambiental no se puede descartar y por eso no se debe compartir utensilios, herramientas, o espacios con un infectado sintomático”.

En este caso, para los autores, una desinfección activa de las superficies próximas sería lógico y tendría un claro sentido de interrumpir la transmisión. “La transmisión empezaría con los síntomas, no antes, por lo tanto, hay que trazar una línea entre infectados y contactos, que hasta que no desarrollen ningún síntoma podrían hacer las tareas que después se mencionarán”, señalan.

“Un contacto estrecho que no muestre síntomas podría mantener los cuidados de su animal de compañía siempre que, durante el periodo que se establezca, esté restringido el contacto con el animal a satisfacer sus necesidades básicas (comer, beber, limpieza) y adoptar precauciones (un par de guantes de nitrilo por cada acción, no reciclarlos, una mascarilla FFP2, que si se podría reciclar un número limitado de usos)”, apuntan.

Por último, indican que si se opta por hacer cuarentena de los animales implicados habría que evaluar bien antes cuánto espacio, y qué tipo de espacio, y por cuánto de tiempo, sería necesario que fuera una medida efectiva, y haría falta considerado también la necesidad de hacer, como mínimo un test por semana a los animales, ya sea para soltarlos una vez acabado el plazo, si son negativos o sacrificarlos en caso de que durante la cuarentena dieran positivo, para evitar una posible diseminación de la infección entre los otros individuos en cuarentena.

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