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MASCOTAS

Las gatas en celo pueden tener más riesgo de contraer infecciones

Los expertos indican que las alteraciones hormonales que sufren las gatas al experimentar el celo las hace más proclives a contraer infecciones en el útero, que a su vez pueden desembocar en su torrente sanguíneo, produciendo así toda clase de enfermedades en el organismo del animal

Las gatas en celo pueden tener más riesgo de contraer infecciones

Las gatas en celo pueden tener más riesgo de contraer infecciones

Los expertos indican que las alteraciones hormonales que sufren las gatas al experimentar el celo las hace más proclives a contraer infecciones en el útero, que a su vez pueden desembocar en su torrente sanguíneo, produciendo así toda clase de enfermedades en el organismo del animal

Javier López Villajos - 20-09-2018 - 11:50 H

El celo de las gatas es un proceso hormonal complejo dado que, al contrario que en el caso de las perras donde el celo surge cada seis meses, este "no deja de repetirse periódicamente durante la época reproductiva hasta que la gata se quede preñada", tal y como detallan los profesionales de Cristina Veterinarios. Con todo, los trastornos hormonales que experimenta la gata durante el celo hacen que también sea más propensa a contraer infecciones en el útero que, de llegar a la sangre, pueden causar un shock en el organismo del animal.

Los profesionales de la clínica veterinaria explican que la "piómetra" es una “enfermedad infecciosa que se caracteriza por la presencia de pus dentro del útero”, es decir, una infección uterina, afectando tanto a las gatas más jóvenes durante la época de celo donde los niveles de la hormona progesterona son más altos como a los ejemplares de avanzada edad.

Los expertos señalan que, si bien las causas pueden ser variadas, suelen estar relacionadas con las alteraciones hormonales puesto que “estos trastornos hormonales hacen que el útero de la gata sea menos resistente a las infecciones, especialmente en la época de celo cuando el cuello del útero se abre y es más sensible”.

Con todo, los profesionales añaden que la temporada de celo en las gatas coincide con las horas de mayor luz, indicando que el mes de septiembre es clave antes de que su celo decaiga durante el otoño e invierno.

SINTOMATOLOGÍA

El problema, señalan los expertos, llega cuando el cuello del útero se cierra después de haber contraído una infección, que suele dar la cara en un plazo estimado de entre tres y seis semanas, generando una gran cantidad de pus que aletarga al animal, provocándole también inapetencia, deshidratación y poliuria o la necesidad excesiva de orinar.

De no tratarse a tiempo, los profesionales indican que “este cuadro infeccioso, considerado como grave, puede causar peritonitis, alteraciones hepáticas, insuficiencia renal o septicemia ya que las toxinas de la infección contraída por el útero acaban liberándose en la sangre”.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Una vez detectado cualquier de los síntomas, los expertos recomiendan acudir de inmediato al veterinario para confirmar, mediante la realización de diferentes pruebas, la presencia de piómetra.

Con este objetivo, los profesionales deben realizar un análisis de sangre para valorar el número de glóbulos blancos y la funcionalidad renal, radiografías del abdomen y ecografías del aparato genital.

Los expertos advierten que es fundamental estabilizar al gato e iniciar un tratamiento de antibióticos si así lo requiriera, valorando la opción de tener que realizar una "ovariohisterectomía" al animal, es decir, la extirpación de los ovarios y el útero que fueron el foco de la infección.

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health, le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

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