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MASCOTAS

Una guía para el manejo ético de colonias felinas

La Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales ha publicado la Guía de recomendaciones para el manejo ético de las colonias urbanas felinas

Valentina Aybar, presidenta del Grupo de Especialidad de Medicina Felina de Avepa.
Valentina Aybar, presidenta del Grupo de Especialidad de Medicina Felina de Avepa.

Una guía para el manejo ético de colonias felinas

La Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales ha publicado la Guía de recomendaciones para el manejo ético de las colonias urbanas felinas

Redacción - 11-09-2020 - 09:15 H

Los gatos asilvestrados son animales bien adaptados a las características territoriales de los núcleos urbanos. Se asocian en colonias localizadas formadas por la reunión de varias hembras que crían cachorros entre todas proporcionando alimento a todos los individuos, y también por un bajo número de machos con carácter reproductor. Se asientan en territorios en base a la existencia de recursos esenciales para ellos como comida, bebida, y refugios para inclemencias meteorológicas y agresiones externas.

El gato de colonias, denominado feral, no es un animal sin hogar, su hogar es ese territorio. Son gatos sin experiencias previas de contacto con humanos por lo que, ante la presencia de estos, se esconden.

Por ello, el GEMFE, Grupo de Estudio de Medicina Felina de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA), acaba de publicar la ‘Guía de recomendaciones para el manejo ético de las colonias urbanas felinas’.

El documento quiere marcar unas guías generales de actuación frente a estas colonias por parte de los técnicos veterinarios, las cuales deberán adaptarse en cada colonia a las necesidades y herramientas concretas de las que se dispongan.

En este sentido, explica GEMFE, el exceso de recursos ha hecho que el crecimiento de estas colonias sea exponencial. Como consecuencia, se ha generado una preocupación social por la posible problemática higiénico-sanitaria, siendo frecuentes las creencias erróneas de que las colonias de gatos pueden ocasionar un deterioro de las condiciones de salubridad del entorno, riesgos para la salud, riesgos medioambientales para otras especies, y conflictos con la convivencia humana, sobre todo por los ruidos que producen los gatos machos principalmente en épocas de apareamiento, y por el olor a las feromonas que contienen felina, usadas como marcaje territorial por estos machos reproductores.

La gestión ética de las colonias felinas consiste en la captura y control sanitario de gatos ferales, su esterilización, marcaje, y retorno a su colonia de origen.

Los programas CER/CEVR (captura-esterilización-vacunación-retorno) son para GEMFE la base y la mejor herramienta para controlar la población de las colonias urbanas felinas y mantener su salud. En este sentido, apuntan que "son procesos dinámicos que requieren un grado importante de compromiso y dedicación".

Eso sí, una vez implantados permiten mejorar el bienestar de los gatos al disminuir el estrés dentro del grupo; controlar la agresividad entre gatos; bajar la prevalencia de enfermedades infecciosas; y evitar el crecimiento exponencial de la población debido a la presencia de gatos sexualmente activos.

El grupo de Avepa señala que se requieren varias condiciones para tener éxito: una o varias personas responsables de la colonia preferentemente en colaboración con entidades de protección animal existentes en la zona, el apoyo de las administraciones al trabajo de las personas que alimentan a los gatos, la esterilización de todos los gatos de la colonia en el menor tiempo posible, el control estricto del grupo para detectar la aparición de nuevos gatos (perdidos, abandonados etc) y la adopción/acogida de aquellos gatos que sean sociables con humanos o que tengan posibilidades  de socialización.

Los gatos insociables con humanos deben permanecer en la colonia y no deben ser llevados a un refugio. Esta estrategia ha demostrado un descenso importante en las entradas y eutanasias en refugios y centros municipales locales, aseguran.

Además de dedicar espacio al método CER, la guía de AVEPA incluye una serie de apartados adicionales dedicados a la realización de pruebas para detectar los virus de la leucemia felina y de la inmunodeficiencia felina, pautas a la hora de vacunar y desparasitar o alimentación, entre otros.

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