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MIÉ, 21/10/2020 | 12:24

ENTREVISTA

Luis Alberto Calvo

Presidente de la Organización Colegial Veterinaria de España

“Ha sido un año duro para los veterinarios, pero creo que vamos a salir reforzados”

“Ha sido un año duro para los veterinarios, pero creo que vamos a salir reforzados”

Luis Alberto Calvo

Presidente de la Organización Colegial Veterinaria de España

“Ha sido un año duro para los veterinarios, pero creo que vamos a salir reforzados”

Francisco Ramón López - 10-07-2020 - 17:20 H

En el verano de 2019 la Organización Colegial Veterinaria Española (OCV) celebraba sus elecciones para renovar la Junta Ejecutiva Permanente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España. La fecha elegida fue el 12 de julio, y el que por entonces era el presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid, Luis Alberto Calvo, se impuso en unos reñidos comicios por 20 votos frente a los 16 de los otros dos aspirantes.

Desde ese momento ha pasado ya un año, en el que Calvo se ha enfrentado a numerosos retos. De hecho, ese mismo verano tuvo que enfrentarse a una epidemia, la de la listeriosis, que se desató en pleno mes de agosto, y por la que convocó su primera rueda de prensa.

Además, en octubre, se llevó a cabo una manifestación veterinaria, algo prácticamente inédito para la profesión, y a finales del año pasado, Calvo celebró su primera Asamblea General de Presidentes, en la que ya adelantó que entre sus prioridades iba a estar el trabajar por el reconocimiento de la profesión veterinaria por parte de la sociedad.

Ese es, de hecho, el punto que más ha defendido el presidente durante la pandemia del coronavirus, en la que el Gobierno ha desoído la petición del sector para colaborar en la gestión de la epidemia, la segunda crisis sanitaria en su primer año de mandato.

Luis Alberto Calvo explica a Animal’s Health cómo ha sido este convulso primer año al mando de la profesión veterinaria, los grandes retos que le ha deparado el cargo, y los proyectos y reivindicaciones que la Organización Colegial prepara para el futuro.

P. Ya ha pasado un año desde que ganaste las elecciones. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que eres el presidente de los veterinarios de España? ¿Cómo es tu día a día en Valladolid?

R. Ha sido un año de muchos avatares. Ahora la vida tiene mucho más ajetreo, la verdad. Yo ya era presidente del Colegio de Valladolid, pero claro, esto no tiene nada que ver, hay muchísima más responsabilidad y requiere muchísima más dedicación.

Trabajo por las mañanas, y por la tarde raro es el día que no tengo que ir a Madrid. Compagino mi labor en clínica con la de veterinario de matadero. Me toca hacer labores de salud pública y luego, por la tarde, ir a Madrid a atender todos los temas del Consejo General. He ejercido la profesión en sus distintas facetas, ya que tengo una clínica veterinaria desde hace 30 años, pero trabajé al principio sobre todo con vacuno, con ovino y con porcino.

Siendo presidente, tienes que estar muy pendiente de la profesión, tienes esa vocación y esa preocupación.

P. Este primer año ha sido muy convulso, de hecho ha habido hasta dos crisis sanitarias, la de la listeriosis y la del coronavirus. ¿Cómo has vivido esta crisis siendo presidente de los veterinarios de España?

R. Pues con mucha preocupación, porque siempre que hay una crisis de este tipo, ya sea la de la listeria o ahora la de Covid-19, normalmente producen mucho nerviosismo a todo el mundo. Lo más importante es conservar la calma y actuar con sentido común.

Luego las crisis se pasan, se lidian, y se puede estar más acertado o menos, pero hay que afrontarlas con seguridad y con tranquilidad, sin parar de trabajar, sin prisa pero sin pausa.

Nosotros desde el primer momento nos hemos dado cuenta que tenemos que trabajar de forma transparente y directa por la profesión, sin que haya mensajes paralelos o dispares; y así lo hemos hecho durante la crisis actual, como hicimos también con la listeriosis.

En cuanto al estrés, es continuo. Pero hay que reflexionar las cosas con sangre fría, todo lo que funciona por impulso funciona mal. Ahora todo el mundo se vuelca en esto, y mañana en otra cosa y se ha olvidado lo anterior.

Nosotros, aunque estemos tratando ahora el Covid-19, no hemos descuidado otros temas que tenemos pendientes. Es verdad que algunos están paralizados por la pandemia pero seguimos trabajando en ellos cada vez que podemos. No se ha olvidado nada. El tema de la formación, por ejemplo, lo hemos potenciado muchísimo con la crisis.

P. Eres el primer presidente de los veterinarios que ha tenido que enfrentarse a una pandemia, ¿qué has aprendido en estos meses? ¿Han cambiado tus prioridades como presidente?

R. Realmente mis prioridades no han cambiado. Con este tipo de situaciones te das cuenta de que muchas de las cosas de las que hablas, porque las conoces desde un punto de visto teórico, al final son totalmente aplicables a la práctica.

Siempre estamos hablando —desde luego yo he incidido muchísimo— de que uno de los principales riesgos de este siglo era una pandemia. Pues ya la hemos tenido.

Pero es que todavía tenemos otros riesgos. Tenemos los peligros ambientales o las amenazas de las enfermedades no transmisibles; está también el tabaquismo, los pacientes crónicos, los trastornos mentales, el alzheimer o enfermedades neurodegenerativas. Pero la más importante es la resistencia a los antibióticos, que es un problema grandísimo de los próximos años y de este siglo, y en el que los veterinarios tenemos mucho que decir.

Nosotros lo sabemos por teoría, la pandemia ya ha venido, pero puede que vengan más. Ahora están hablando de una gripe porcina en China. En fin, que puede haber más, y a enfermedades emergentes estamos expuestos cualquier día. Hay que estar más preparados y ser conscientes de que las crisis suceden, pero lo más importante es que quien tenga la responsabilidad actúe de forma acertada.

Eso es lo que tratamos desde el Consejo General de Colegios Veterinarios de España. Desde el Gobierno debería suceder lo mismo. Hay que trabajar desde todos los frentes: desde el económico, el social y el académico.

P. El Gobierno no ha tenido demasiado en cuenta a los veterinarios en la gestión de la pandemia de coronavirus, y en las conclusiones finales de la comisión de reconstrucción no se menciona a los veterinarios, ¿tiene la profesión un problema de reconocimiento?

R. Yo creo que las conclusiones estarían hechas antes de convocar la mesa, porque es extrañísimo que no se contemplen muchas de las cosas que se han tratado. Nosotros desde el minuto 1 nos pusimos a disposición del Gobierno y de todas las administraciones para lo que pudieran necesitar.

La profesión que mejor sabe gestionar las pandemias es la veterinaria. Luego habrá epidemiólogos o virólogos, pero no como profesión, ellos son especialistas que también los hay en la veterinaria. Pero nosotros, como profesión, estamos preparados precisamente para manejar epidemias.

Los veterinarios, de toda la vida, hemos trabajado con colectividades. En producción tratamos con miles de pacientes a la vez, por eso estamos más acostumbrados a tomar decisiones de prevención.

Por ejemplo, en una granja de cerdos es impensable que nadie entre sin cambiarse de ropa, o incluso sin ducharse muchas veces, y por supuesto sin pasar por un pediluvio. Pero no ahora, a raíz de la pandemia, sino de forma natural.  Yo en un hospital, en la zona de infecciosas, nunca he visto que haya un pediluvio ni que te exijan unas medidas de protección exageradas. Ahora en la pandemia sí que está sucediendo.

Es decir, nosotros estamos preparados de forma natural, no tendríamos que partir de cero. No han contado con nosotros, pues ya lo sentimos, pero si no han contado es porque no han querido, porque nos hemos ofrecido en muchísimas ocasiones.

Es verdad que en algunas comunidades autónomas, como Andalucía o Castilla y León y alguna otra, sí que han contado con nosotros. Lo triste es que disponiendo de un arsenal tan importante desde el punto de vista sanitario y de salud pública como es la veterinaria, a nivel nacional no se haya aprovechado.

Incluso teniendo a profesionales dentro de la Administración. No es que digas: “es que tengo que llamar a profesionales externos, que son profesionales y van a cobrar por ello”, que tampoco pasaría nada, pero en este caso, es que no necesitan hacer eso, porque son profesionales que pertenecen a la propia Administración, a los ministerios de Sanidad y Agricultura, principalmente.

Lo mismo que en el caso de los laboratorios. Nosotros le ofrecimos los laboratorios para hacer pruebas, si luego no se hacen… pues ya no sé por qué, pero yo, desde luego, sí que hubiera sido partidario de haberlos empleado al máximo.

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    "Nos hemos centrado en una medicina asistencial, de los que estaban enfermos del coronavirus, y no era la medida. La medida era centrarse en la prevención"

P. ¿Crees que la profesión saldrá reforzada de la crisis sanitaria del coronavirus a pesar de estos baches?

R. Me conformo con que la sociedad vaya teniendo más conciencia de que existen los veterinarios, y que trabajamos en muchísimos aspectos y con un destino final, que es la salud pública. A través de una forma o de otra, ya sea dedicándonos a la producción primaria, a la medicina asistencial o la seguridad alimentaria, siempre lo hacemos en pro de la salud pública.

Si la sociedad va teniendo conciencia, y por extensión también los políticos yo me doy por satisfecho.

¿Salimos reforzados? Yo sinceramente creo que sí. Ha sido un año duro para los veterinarios, pero creo que vamos a salir reforzados.

Que no se termine contando con la veterinaria en asuntos importantes puede volver a pasar, y si eso sucede, volveremos a reivindicar nuestra presencia, pero no vamos a abandonar.

Yo a lo que aspiro es a que nadie diga que cualquier problema de estos nos hizo cesar en nuestro empeño, al revés, eso nos da más impulso para seguir trabajando por nuestro reconocimiento.

P. ¿Empezará la población tras el coronavirus a conocer, por ejemplo, qué es una zoonosis?

R. Yo creo que hemos transmitido cosas que se han empezado a utilizar. Yo me acuerdo que los primeros que empezamos a hablar de la inmunidad de rebaño fuimos nosotros. Luego ya parece que les daba mucha cosa decir rebaño y empezaron, los políticos sobre todo, a hablar de la inmunidad de grupo, comunitaria y demás.

Concretamente, en las zoonosis hemos puesto mucho empeño en transmitirlo a todo el mundo, y cada vez la gente es mucho más consciente de los animales y del concepto ‘One Health’, que a nosotros nos interesa tanto situar como paradigma y trabajar dentro de ese modelo: la salud de los animales y de las personas, es una salud.

No podemos andar haciendo diferenciaciones. Un animal enfermo es susceptible de contagiar a una persona, y una persona enferma es susceptible de contagiar a un animal. Tenemos que vivir dentro de un medio ambiente que tenemos que mimar porque una de las grandes amenazas de este siglo son los peligros ambientales.

Por lo tanto no se puede estar cada uno por su lado, como da la sensación que ocurre muchas veces y en esta crisis. Nos hemos centrado en una medicina asistencial, de los que estaban enfermos del coronavirus, y no era la medida. La medida era centrarse en la prevención para no llegar a colapsar.

Espero que nos hayamos dado cuenta con esto, o nos tocará pasar por más pandemias para darnos cuenta de una vez. Nosotros, de todas formas, seguiremos ilustrando a quien quiera dejarse ilustrar.

P. ¿Como veterinario has trabajado con grandes animales, cómo afrontaste la muerte del veterinario Jesús Deiros, que murió tras ser golpeado por una vaca mientras realizaba un saneamiento ganadero?

R. Pues con muchísimo disgusto, como siempre que muere cualquier persona, pero especialmente si es un compañero, y encima haciendo su trabajo y pensando que si hubiera habido unas medidas más adecuadas, pues se habría podido evitar, seguramente. Si ese animal está en una manga con una contención suficiente es improbable que este tipo de desgracias puedan pasar. La verdad es que lo hemos vivido con muchísima pena.

Trabajamos con animales muy fuertes, que incluso jugando te pueden matar. Si un animal te golpea, te están golpeando quinientos quilos con muchísima fuerza. Si es un vacuno te puede dar con los cuernos y si es un caballo darte una patada.  Yo he trabajado con vacuno, también algo en équidos, y con porcino y he vivido esta desgracia de cerca.

P. Si tuvieras que quedarte con dos o tres hitos de lo conseguido en este año como presidente, ¿cuáles serían? ¿Cómo calificarías este primer año?

R. Este año ha habido colaboración entre todos los colegios para demostrar que somos una cosa única y que la Organización Colegial Veterinaria está al servicio de todos los colegiados y de toda la sociedad. Vamos por el buen camino y estamos empeñados en demostrar que, efectivamente, la Organización Colegial está ahí.

Ya que la veterinaria es una profesión que requiere estar colegiado, pues que esa colegiación sea realmente un orgullo y que se vea que estamos velando por los intereses reales de los colegiados y en lo que repercute a la sociedad.

Respecto a cómo ha sido el año, desde el punto de vista económico y sanitario ha sido catastrófico, por culpa de la pandemia. En ese sentido no ha sido un año bueno. Quizás en la profesión veterinaria no nos hemos visto tan afectados económicamente como otras profesiones, pero psicológicamente sí que ha sido duro, ha habido mucha incertidumbre y mucho estrés.  

Todavía no sabemos realmente nada del coronavirus. Ni siquiera conocemos el animal intermediario que pudo propiciar el paso desde el murciélago a la especie humana. No es una cosa tan sencilla. Eso produce incertidumbre, produce angustia. Y luego a los otros sanitarios, médicos, enfermeras, auxiliares y demás, también les produce esa misma incertidumbre de no saber cómo tratar una enfermedad.

A nosotros, desde el punto de vista psicológico, sí que nos ha afectado. Espero que la gente se dé cuenta de la labor que hacemos en pro de la salud pública, y que realmente somos imprescindibles.

P. ¿Y qué planes tienes preparados para el futuro próximo una vez superado este primer año?

R. La verdad es que tenemos un ritmo muy establecido, estamos con muchos frentes y se está trabajando en todos ellos. Todos los miembros de la Junta están trabajando duro, aunque yo sea la cara visible y me toque afrontar la gran mayoría de los temas, trabajamos en equipo. Hay que tener constancia de que somos 19 consejos autonómicos. En total somos 52 colegios profesionales, cada uno a su nivel también desempeña una gran labor.

Tenemos temas pendientes, principalmente el tema de la especialización, el acceso a las especialidades sanitarias, el IVA o la figura del veterinario de explotación.

Hay incluso ya una comisión para diseñar una estrategia de negociación o acceso al Ministerio de Sanidad para que podamos entrar la profesión dentro del Sistema Nacional de Salud, como profesionales de pleno derecho.

Hay que recordar que las cosas, cuando se consiguen, son fruto del trabajo de mucho tiempo. Nos queda mucho trabajo por desarrollar, pero lo haremos con mucho gusto.

P. Te erigiste como presidente en julio, y tuviste que volver de vacaciones para dar una rueda de prensa sobre la listeriosis. Lo peor de la pandemia en España parece que ya ha pasado, ¿auguras un verano tranquilo?

R. Lamentablemente no creo que lo peor haya pasado. No puedes estar nunca tranquilo, y menos dedicándote a temas sanitarios. Ahora en verano algún brote de salmonela habrá o alguno de listeriosis, no es nada extraño.

Y eso sin contar con que otros virus, que deberían estar callados, terminen levantando la voz, como la peste porcina africana. Pero vamos, ojalá sea tranquilo el verano, ya por el bien de la sociedad, porque la crisis se va a empezar a notar en breve.

Nos preocupa cómo puede afectar la crisis al sector veterinario. Hay mucha gente que ha perdido su puesto de trabajo o que el que tiene es más inestable. Hay familias enteras que están con todos los miembros inactivos. Y eso pasa en todas las profesiones, no solo en la veterinaria.

Yo creo que no hemos pasado lo peor. Ojalá me equivoque, pero me temo sinceramente que no. Desde el punto de vista sanitario está claro que tenemos más medidas de protección contra el virus, y estamos tomando medidas de prevención que no se habían tomado al principio.

Confinar a todo un país es una medida superextrema que lamentablemente hemos tenido que tomar y ha funcionado, pero no hay que olvidar que si ahora mismo empieza a haber relajación, la situación puede volver a empeorar.

Cuando pasas por la terraza de un bar parece que la gente cree que está en casa y ya no le puede pasar nada. Todo el mundo se quita su mascarilla y charla tranquilamente, sin guardar muchas veces las medidas mínimas de bioseguridad y de precaución que tanto conocemos los veterinarios.

Quien piense desde el punto de vista sanitario que esto ya ha pasado creo que se equivoca; hasta que no tengamos un tratamiento o una vacuna efectiva y acceso a ella no debemos cantar victoria.              

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