Las autoridades de la Comunidad Foral de Navarra creen que el aumento de casos de tularemia en lo que va de año puede deberse a la presencia de la enfermedad en roedores silvestres
Navarra advierte de un incremento de casos de tularemia en humanos y apunta a los roedores silvestres
Las autoridades de la Comunidad Foral de Navarra creen que el aumento de casos de tularemia en lo que va de año puede deberse a la presencia de la enfermedad en roedores silvestres
Francisco Ramón López -
18-08-2025 - 12:30 H -
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El último Informe de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha confirmado 11 casos de tularemia en la Comunidad Foral en lo que va de 2025, de los que 7 requirieron hospitalización.
Esto contrasta con 2024, cuando se diagnosticaron 3 casos. En años anteriores solo se habían detectado de forma esporádica, uno en 2021 y otro en 2023. El ISPLN señala que los valles de Ultzama, Larraun e Iza concentran la mayoría de los casos, aunque también se han notificado en otras zonas de Navarra.
Cuatro de los afectados habían tenido contacto con cadáveres de roedores y otros cuatro refirieron picaduras recientes de garrapatas. El informe advierte de que es probable que existan casos no diagnosticados y subraya que el aumento en humanos indica la presencia de la enfermedad en roedores silvestres.
En el conjunto de España, en 2025 se han notificado más de 60 casos de esta zoonosis, producida por la bacteria Francisella tularensis, que infecta principalmente a roedores como ratas, ratones, topillos, conejos silvestres, liebres y ardillas, y en menor medida a otros animales como los cangrejos de río.
El contagio en humanos se produce por contacto con roedores o cangrejos de río, picadura de garrapatas o artrópodos, o inhalación de polvo contaminado por estos animales. No se ha comunicado transmisión entre personas. Dada la baja carga infectiva, el contagio puede ocurrir por exposiciones mínimas.
El periodo de incubación suele ser de 2 a 5 días, aunque puede alcanzar hasta 21. Los síntomas frecuentes son fiebre y adenopatías locales, aunque la enfermedad puede manifestarse también con úlceras en piel o mucosas, conjuntivitis, neumonía o sepsis. El diagnóstico se confirma por cultivo, PCR o serología, y la enfermedad se cura con tratamiento antibiótico adecuado.
El ISPLN recuerda varias medidas preventivas, especialmente dirigidas a cazadores, pescadores, agricultores, ganaderos, excursionistas y personas que frecuentan el medio rural: evitar el contacto con roedores muertos o enfermos, usar guantes y mascarillas al manipularlos, protegerse frente a picaduras de garrapatas, no consumir agua no controlada, no permitir que los niños toquen animales muertos y cocinar adecuadamente la carne de caza, dado que la congelación no inactiva la bacteria.
Asimismo, recomienda acudir al médico si, tras una posible exposición, aparecen síntomas como fiebre, hinchazón de ganglios o úlceras cutáneas.