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El virus de la fiebre aftosa puede persistir hasta 14 días en el ambiente

Una investigación desvela que hasta 14 días después de retirar el ganado bovino infectado con el virus de la fiebre aftosa, el agente infeccioso puede contagiar a otros animales

Las vacas pueden contaminar el entorno con el virus de la fiebre aftosa incluso antes de desarrollar signos clínicos.
Las vacas pueden contaminar el entorno con el virus de la fiebre aftosa incluso antes de desarrollar signos clínicos.

El virus de la fiebre aftosa puede persistir hasta 14 días en el ambiente

Una investigación desvela que hasta 14 días después de retirar el ganado bovino infectado con el virus de la fiebre aftosa, el agente infeccioso puede contagiar a otros animales

Redacción - 08-09-2020 - 17:30 H

Comprender durante cuánto tiempo puede transmitirse una enfermedad es una piedra angular para la prevención y el control de los brotes, especialmente cuando hay más de una vía de infección, y, ahora, investigadores del Instituto Pirbright y del centro de Investigación Bioveterinaria de la universidad Wageningen han avanzado en el conocimiento a este respecto en el caso de la fiebre aftosa.

Los científicos han demostrado que los entornos contaminados con el virus de la fiebre aftosa podrían infectar a los animales hasta 14 días después de retirar el ganado afectado por la enfermedad, “lo que proporciona pruebas que deberían conducir a métodos más eficaces de contención de los brotes”.

Así, aunque los autores indican que el virus de la fiebre aftosa se propaga por contacto directo entre los animales, el virus también puede “sobrevivir en superficies durante períodos prolongados”. En este sentido, señalan que los animales que se desplazan a zonas contaminadas pueden infectarse incluso después de que el animal originalmente infectado haya sido retirado. “Cuantificar cómo podría afectar esto a la transmisión es esencial para aplicar las medidas de bioseguridad adecuadas”, explican los investigadores.

El estudio, publicado en la revista científica mBio, introdujo a vacas no infectadas en un entorno que vacas infectadas habían ocupado anteriormente y finalmente siete de cada diez animales no infectados desarrollaron signos clínicos del virus de la fiebre aftosa como resultado de la contaminación ambiental.

Así, el equipo estableció que, si bien el virus suele estar presente en las secreciones y excreciones del ganado infectado durante 4-5 días, el agente infeccioso puede persistir en el ambiente hasta 14 días.

Además de establecer los plazos de transmisión, el estudio proporciona datos valiosos sobre la relación entre los niveles de virus en el medio ambiente y la probabilidad de que los animales se infecten. Esto proporciona información a los evaluadores y administradores de riesgos sobre la prontitud con que deben aplicarse los procedimientos de desinfección a fin de reducir el riesgo de transmisión en un entorno contaminado.

LAS VACAS PUEDEN CONTAMINAR EL AMBIENTE ANTES DE PRESENTAR SIGNO CLÍNICOS

Los investigadores también descubrieron que las vacas podían verter el virus en el medio ambiente incluso antes de que presentaran signos clínicos, y que esto podía causar la infección si los animales estaban expuestos a la zona contaminada.

Es importante destacar que el descubrimiento pone de relieve que existe un riesgo de transmisión ambiental incluso antes de que la fiebre aftosa se manifieste clínicamente en el ganado, y que todos los espacios y lugares ocupados por los animales tanto antes como después del desarrollo de los signos clínicos deben descontaminarse para evitar la propagación de la enfermedad.

"Nuestro estudio ilustra la importancia de las restricciones al movimiento de los animales durante los brotes y de la desinfección rigurosa de las áreas donde se han alojado los animales infectados. Nuestros resultados también respaldan la actual Directiva de la UE, que exige 21 días entre la desinfección de un espacio contaminado por la fiebre aftosa y la repoblación con especies susceptibles. Esto, además de otras medidas de control como las restricciones de movimiento y la vacunación, podría ayudar a prevenir la propagación de la fiebre aftosa en los rebaños", explica la autora principal del estudio, Claire Colenutt.

La investigación también se suma a las pruebas de que el muestreo ambiental puede utilizarse para detectar el virus de la fiebre aftosa en los lugares infectados y podría utilizarse para medir la eficacia de los procedimientos de descontaminación.

“La comprensión de la transmisión ambiental es crucial para informar sobre los procedimientos de control eficaces, no sólo para la fiebre aftosa, sino para otras enfermedades en las que la transmisión ambiental forma parte de su propagación, como la tuberculosis bovina, la gripe aviar y los norovirus. También pone de relieve la necesidad de considerar el papel que desempeñan todas las posibles vías de transmisión de patógenos nuevos y emergentes, como el Covid-19”, señalan desde el Instituto Pirbright.

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