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Pautas para proteger a los rumiantes del calor de verano en España

Un artículo expone la importancia del Índice de Temperatura y Humedad para evitar el estrés térmico en rumiantes durante el verano

Es importante que los ganaderos tengan en cuenta el Índice de Temperatura y Humedad para evitar el estrés por calor.
Es importante que los ganaderos tengan en cuenta el Índice de Temperatura y Humedad para evitar el estrés por calor.

Pautas para proteger a los rumiantes del calor de verano en España

Un artículo expone la importancia del Índice de Temperatura y Humedad para evitar el estrés térmico en rumiantes durante el verano

Redacción - 24-08-2021 - 10:37 H

La producción de leche rumiantes (vacas, ovejas, cabras) se puede ver afectada por el estrés, especialmente en verano. Por ello, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha dado algunas pautas para proteger a los rumiantes en esta época del año.

La asociación explica que por las peculiaridades de este ganado, no solo les afecta el calor diurno, sino que hay que prestar especial atención al estrés térmico por la noche. “Si las llamadas noches tropicales (en las que la temperatura no baja de los 25ºC) son duras para los humanos, porque no concilias bien el sueño, lo mismo ocurre con los animales. Más aún, los rumiantes como las vacas se resienten especialmente cuando por la noche están sometidos a estrés térmico”, aseguran.

Esta es una de las conclusiones, apuntan, que se desprenden del estudio realizado por Sembralia sobre el ITH (el Índice de Temperatura y Humedad), un indicador que nos muestra el estrés al que va a estar sometido el ganado en unas fechas concretas.

En este sentido, explican que a mayor humedad, la vaca tiene más dificultad en disipar calor con su respiración y sudoración, con lo que hay peligro de que colapse. Así, El ITH marca el sufrimiento de la vaca

Detrás del Índice de Temperatura y Humedad hay una fórmula matemática (ITH = 0,81 x Tª + HR/100 (Tª - 14,4) + 46,4). La fórmula que se utiliza para calcular el índice está diseñada para dar un valor entre 70 y 80. Por lo general las personas se encuentran confortables cuando posee un valor de 70, y casi nadie se siente confortable si el índice posee un valor de 80.

Este número (utilizado para indicar la falta de confort causada por los efectos combinados de la temperatura y la humedad del aire) fue desarrollado en 1959 por Earl C. Thom un investigador de la Oficina de Climatología del US Weather Bureau. Desde entonces, los ganaderos de todo el mundo están pendientes de ese indicador climático, para poder controlar el calor y la humedad en sus fincas.

Desde Asaja aseguran que en Estados Unidos es un marcador que se utiliza frecuentemente, y en España cada vez es más consultado. Y es que en función del ITH se pueden aplicar medidas que reduzcan el sufrimiento de los animales.

Estas medidas son principalmente tres: elementos para disipar el calor (como ventiladores y sombras para que estén protegidas), elementos para que las reses repongan líquidos (pero no solo agua, sino que necesitan también sales minerales) y elementos que refresquen el alimento (para que su sistema digestivo no esté sometido a estrés).

Por lo general, y para que sirva de referencia, los ingenieros agrónomos de Sembralia han determinado que con un índice inferior a 72 el ganado lechero no experimenta estrés. Si el ITH se encuentra entre 72 y 78 el estrés es moderado y ya si los valores del ITH están entre 78 y 88 debemos prestar mucha atención porque estamos ante un estrés grave.

ADITIVOS PARA RUMIANTES EN LA ÉPOCA DE CALOR

La asociación afirma que las ventajas de enriquecer el alimento en épocas de ITH elevado son  conocidas por muchos ganaderos, especialmente porque los beneficios se observan rápidamente. “Esta pequeña inversión en aditivos, de base natural, redunda en la eficiencia del ganado: que come más, come mejor y está más sano”, aseguran.

Así, insisten en que la mejor manera de enfrentar al estrés térmico del rumiante es mediante productos que hagan que las reses estén más sanas, ya que al recuperar electrolitos, los animales están menos cansados. Por eso, acuden  a comer con más frecuencia (se acercan más al comedero, luego la digestión es mejor).

En este sentido, explican que la vitamina E y la niacina estimulan el apetito y mejoran el metabolismo, mientras que al eliminar la acidosis el animal también come más, porque selecciona menos.

Por otro lado,  las levaduras hacen que su digestión sea más rápida (así, el organismo produce menos calor en el proceso), mientras que el aditivo saborizante favorece que sea más atractivo el alimento (en aroma, en color y en sabor).

“En definitiva, debemos procurar bienestar animal a nuestro ganado, y para ello es fundamental no solo conocer el ITH sino que debemos supervisar las condiciones de estrés por calor a las que está expuesto el ganado bovino, y su correlato en la producción lechera y su eficiencia reproductiva”, concluyen.

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