La Comisión de Normas Biológicas de la Organización Mundial de Sanidad Animal ha anunciado que relanzará una convocatoria global para buscar nuevos candidatos de tuberculina bovina
La OMSA no logra validar un sustituto para la tuberculina bovina de referencia internacional tras una década de ensayos
La Comisión de Normas Biológicas de la Organización Mundial de Sanidad Animal ha anunciado que relanzará una convocatoria global para buscar nuevos candidatos de tuberculina bovina
Redacción -
25-06-2026 - 14:54 H -
min.
La Comisión de Normas Biológicas de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), con el apoyo de un grupo ad hoc de expertos, ha decidido relanzar una convocatoria mundial para buscar nuevos materiales candidatos de tuberculina bovina.
La decisión se produce después de una década de estudios internacionales en los que se ha evaluado la posible sustitución del Estándar Internacional de Tuberculina Bovina. Según ha explicado la OMSA, los candidatos propuestos no cumplen los niveles de potencia requeridos.
El Estándar Internacional de Tuberculina Bovina es un material biológico de referencia derivado de la cepa AN5 de Mycobacterium bovis. Establecido hace casi tres décadas, define una concentración proteica estandarizada que sirve como referencia mundial para evaluar la potencia de la tuberculina.
Este estándar se utiliza en todo el mundo en los programas de control de la tuberculosis bovina para el cribado del ganado. Todas las preparaciones comerciales de tuberculina bovina deben calibrarse frente a esta referencia.
La prueba de la tuberculina se basa en la memoria inmunitaria generada tras una infección. Cuando organismos del complejo Mycobacterium tuberculosis infectan al ganado, el sistema inmunitario del animal desarrolla una respuesta de hipersensibilidad frente a proteínas bacterianas específicas.
La prueba cutánea de la tuberculina aprovecha esta actividad biológica mediante la inyección intradérmica de un derivado proteico purificado, conocido como PPD, y la medición posterior de la respuesta inmunitaria a través del aumento del grosor de la piel.
Esta reacción de hipersensibilidad retardada, que se mide 72 horas después de la inyección, indica una exposición previa a la tuberculosis.
La OMSA recuerda que el estándar actual fue establecido en 1986 y que sus existencias son limitadas desde 2015. Ante esta situación, la Comisión de Normas Biológicas, con el apoyo de un grupo ad hoc de expertos de laboratorios de referencia en tuberculosis de mamíferos, ha coordinado experimentos con múltiples laboratorios, institutos de investigación y fabricantes de tuberculina en distintos continentes para identificar un sustituto adecuado.
En 2017 se preseleccionaron inicialmente dos candidatos. Tras nuevas evaluaciones, solo uno de ellos, el Candidato B, avanzó a los ensayos colaborativos internacionales realizados entre 2018 y 2025.
Sin embargo, los análisis más recientes han confirmado déficits persistentes de potencia. Los niveles registrados, situados entre 18.000 y 19.116 UI/mg, se mantuvieron muy por debajo del mínimo requerido de 32.000 UI/mg.
Además, varios laboratorios confirmaron resultados inconsistentes pese a los ajustes introducidos en los protocolos. La elevada variabilidad de los ensayos y la debilidad de las relaciones dosis-respuesta dificultaron una determinación fiable de la potencia.
Los ensayos finales, realizados en noviembre de 2025, confirmaron que el candidato B no cumple los criterios necesarios para sustituir al Estándar Internacional de Tuberculina Bovina.
La Comisión de Normas Biológicas ha reconocido que el PPD es una sustancia biológica compleja, compuesta por numerosas proteínas específicas y no específicas. En este contexto, ha subrayado que aceptar un estándar internacional de menor potencia comprometería la comparabilidad de la estandarización mundial de la tuberculina entre laboratorios y lotes.
Por ello, la Comisión ha decidido relanzar una convocatoria global para identificar nuevos candidatos de tuberculina.
Asimismo, apoyará el desarrollo de enfoques alternativos para las pruebas basadas en PPD, como las tuberculinas molecularmente definidas, que emplean péptidos específicos y se plantean como una alternativa a largo plazo a los ensayos tradicionales basados en PPD.
No obstante, la OMSA señala que, aunque estas herramientas son prometedoras, las tuberculinas molecularmente definidas requieren una mayor validación en campo en distintos contextos epidemiológicos antes de poder sustituir a los métodos actuales.