MIÉRCOLES, 1 de diciembre 2021, actualizado a las 18:52

MIÉ, 1/12/2021 | 18:52

GANADERÍA  |  PORCINORUMIANTESAVICULTURAEQUINO

Detectan ADN de fiebre Q en el 36% de granjas de rumiantes del norte de España

Un nuevo estudio ha encontrado la presencia de ADN de la bacteria causante de la fiebre Q en muestras de polvo de 98 de 272 granjas de pequeños rumiantes analizadas en Bizkaia

En cada explotación se recogieron 5 muestras de polvo de superficie.
En cada explotación se recogieron 5 muestras de polvo de superficie.

Detectan ADN de fiebre Q en el 36% de granjas de rumiantes del norte de España

Un nuevo estudio ha encontrado la presencia de ADN de la bacteria causante de la fiebre Q en muestras de polvo de 98 de 272 granjas de pequeños rumiantes analizadas en Bizkaia

Redacción - 19-07-2021 - 12:05 H

La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria intracelular gram negativa Coxiella burnetii. Los rumiantes domésticos, en especial el ganado ovino y caprino, son el principal reservorio de la bacteria y fuente de infección para humanos.

Los animales infectados excretan grandes cantidades de bacterias al medio tras el aborto o el parto normal, especialmente a través de la placenta, fluidos fetales, leche y heces, generando aerosoles contaminados con la bacteria que pueden ser inhalados por personas y animales susceptibles. Por ello el periodo de paridera representa el mayor riesgo de infección.

El análisis de muestras medioambientales (polvo, aerosoles) es una herramienta sencilla que permite detectar la presencia de ADN de C. burnetii en las explotaciones afectadas, ayudando así a caracterizar el estatus de infección del rebaño en lo que respecta a la fiebre Q.

Por ello, un nuevo estudio realizado por investigadores españoles ha evaluado la presencia y distribución del ADN de C. burnetii en el polvo recogido en el interior de las instalaciones de 272 rebaños de pequeños rumiantes de Bizkaia.

En el estudio han participado investigadores del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker), de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), del Departamento de Salud del Gobierno Vasco y del Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia.

En cada explotación se recogieron 5 muestras de polvo de superficie y se recopilaron datos sobre el censo de animales, el manejo del rebaño, las características de las instalaciones, así como la ubicación geográfica.

El análisis por PCR en tiempo real de las muestras de polvo detectó la presencia de ADN de C. burnetii en 98 explotaciones (36%), siendo la prevalencia más alta en los rebaños ovinos (38%) o mixtos (36,8%), en comparación con los caprinos (25%).

RELACIONAN GRANJAS POSITIVAS CON BROTES DE FIEBRE Q EN HUMANOS

Se observó una mayor carga bacteriana en las explotaciones mixtas, en comparación con las ovinas. El análisis de los genotipos de C. burnetii se llevó a cabo mediante la técnica Single Nucleotide Polymorphism (SNP) que identificó 5 genotipos diferentes, siendo el SNP-8 el predominante (73%), seguido del SNP-6 (11%), el SNP-2 (9%), el SNP-4 (5%) y el SNP-1 (2%).

La proporción de explotaciones en las que se detectó ADN de C. burnetii varió entre las distintas comarcas agrarias estudiadas, observándose, en determinadas comarcas, una asociación entre una mayor proporción de explotaciones positivas a C. burnetii y brotes recientes de fiebre Q en humanos.

“El muestreo de polvo en explotaciones de rumiantes domésticos, y su análisis con PCR en tiempo real para detectar la presencia de C. burnetii y estimar la carga bacteriana, puede ser una herramienta útil para identificar rebaños y regiones con alta prevalencia, definir acciones prioritarias y supervisar el efecto de las medidas de control”, explican los investigadores.

Asimismo, detallan que si se combina con el genotipado de las cepas y mapas de distribución espacial, puede ayudar a identificar las fuentes de infección de las explotaciones y a rastrear el origen de los brotes humanos.

Y es que, según explican desde Ceva en su página web dedicada específicamente a la fiebre Q, la enfermedad puede transmitirse a humanos por diferentes vías, siendo la más común la aérea, es decir, mediante la inhalación de polvo contaminado, por exposición a tejidos reproductivos (derivados placentarios y fluidos), o a lana u otras secreciones de animales.

También, según detallan en la web de Ceva, se han descrito algunos casos de transmisión por fómites y artrópodos (garrapatas mayormente). Los humanos en riesgo son quellos profesionales que estén en contacto directo e indirecto, como los ganaderos, los veterinarios o el personal de laboratorio.

VOLVER ARRIBA
Uso de Cookies Cerrar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.