MARTES, 13 de enero 2026

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PROFESIONALES

Los veterinarios se sienten capaces de gestionar las emociones de los clientes, pero no las suyas propias

Una investigación resalta el impacto de las interacciones con los clientes en la carga emocional de los veterinarios y deficiencias en la gestión de las emociones propias.

Los veterinarios percibieron la empatía como la habilidad de inteligencia emocional más relevante para la comunicación con los clientes.
Los veterinarios percibieron la empatía como la habilidad de inteligencia emocional más relevante para la comunicación con los clientes.

Los veterinarios se sienten capaces de gestionar las emociones de los clientes, pero no las suyas propias

Una investigación resalta el impacto de las interacciones con los clientes en la carga emocional de los veterinarios y deficiencias en la gestión de las emociones propias.

Alfonso Neira de Urbina - 26-07-2025 - 19:45 H - min.

La salud mental es un foco de preocupación en la profesión veterinaria. De hecho, diversos estudios han demostrado que los veterinarios tienen niveles más altos de estrés, depresión, burnout e ideación suicida en comparación con la población general.

En este sentido, uno de los factores que contribuyen al estrés laboral y, por ello a la mala salud mental de los veterinarios, es la naturaleza altamente emocional del trabajo de estos profesionales sanitarios. Además, está demostrado que el inicio de la carrera profesional es particularmente difícil.

En este ámbito, la inteligencia emocional (IE) —capacidad de percibir y regular las emociones de uno mismo y en los demás, así como las consecuencias que se extienden desde su manejo— puede ayudar a proteger a los veterinarios de los efectos negativos de su trabajo en su bienestar.

Bajo estas premisas, un estudio, realizado por las facultades de Veterinaria de las universidades de Guelph y de la Isla del Príncipe Eduardo y el Departamento de Psicología de la Universidad de Saskatchewan y que ha contado con el apoyo de la Asociación Canadiense de Medicina Veterinaria y Zoetis, entre otros, ha explorado las experiencias emocionales de veterinarios en el inicio de su carrera en Canadá.

Para llevar a cabo la investigación, realizaron 21 entrevistas individuales por Zoom con veterinarios graduados entre 2016 y 2023. Las grabaciones se transcribieron y analizaron mediante análisis de plantillas.

En cuanto a los resultados, los investigadores identificaron tres temas en el análisis. En primer lugar, las interacciones con los clientes eran una fuente de estrés emocional. “El estrés financiero de los clientes y los comentarios hostiles exacerbaron la angustia emocional de los participantes”, remarcan.

En segundo lugar, la mayoría de los participantes no priorizaban el reconocimiento y la gestión de sus emociones. Los veterinarios indicaron que la falta de recursos y tiempo para procesar sus emociones contribuía a su falta de reconocimiento emocional.

Si bien los participantes valoraban la inteligencia emocional como una habilidad, describieron practicarla solo de forma selectiva. En concreto la empatía fue percibida como la más relevante para la comunicación con los clientes.

DEFICIENCIAS EN LA GESTIÓN DE LAS EMOCIONES PROPIAS DE LOS VETERINARIOS

En general, los resultados destacan el impacto de las interacciones con los clientes en la carga emocional de los veterinarios, sus deficiencias en la gestión de las emociones propias y las oportunidades para iniciar o mejorar la formación en inteligencia emocional.

“Estos hallazgos sugieren la necesidad de explorar maneras de mejorar la formación en inteligencia emocional, específicamente en la gestión de las emociones propias, para mejorar el bienestar mental en la profesión”, subrayan.

Asimismo, los investigadores concluyen que los veterinarios participantes informaron “experimentar con frecuencia situaciones de alta carga emocional en la práctica y confianza para atender las emociones de los clientes, pero no las suyas propias”.

Por último, consideran que una mayor capacitación y aplicación de las habilidades de inteligencia emocional orientadas a la autorreflexión y la autogestión emocional podría ayudar a promover el bienestar de los veterinarios y prevenir resultados adversos para la salud mental. Sin embargo, la capacidad para hacerlo está sujeta a una compleja combinación de factores intrínsecos y sistémicos, como el exceso de trabajo y la falta de capacitación en inteligencia emocional.

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