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PROFESIONALES

Veterinarios salvan a un gato con un raro tumor en la boca

Un equipo de profesionales veterinarios del Hospital Veterinario del Estado de Nueva York han curado con éxito un ameloblastoma en un gato, un tipo de cáncer poco común en félidos

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Kristen Smith abraza a Jack. Foto: John Joyner/NYC State Veterinary Medicine.

Veterinarios salvan a un gato con un raro tumor en la boca

Un equipo de profesionales veterinarios del Hospital Veterinario del Estado de Nueva York han curado con éxito un ameloblastoma en un gato, un tipo de cáncer poco común en félidos

Redacción - 24-04-2019 - 14:55 H

La Universidad Estatal de Nueva York ha compartido el caso de Jack, un gato que ha sido tratado en el Hospital Veterinario del Estado de Nueva York. La historia de este félido, que gracias a los esfuerzos de los veterinarios y los fondos donados de forma altruista, tiene un final feliz, a pesar de la odisea que tuvo que sufrir.

Kristen Smith, dueña de Jack, recorrió 500 millas para cambiar la vida del gato. La estadounidense tuvo noticias de que un gato de su estado natal necesitaba un hogar, así que se dirigió a Nueva Jersey para traerse consigo a Jack.

“Estaba flaco y de mal humor, pero cuando lo sostuve entre mis brazos, se puso bien”, ha señalado Smith al evocar el primer encuentro con su animal de compañía, cuyo estado de ánimo no es de extrañar, habida cuenta que vivió en una jaula de un veterinario durante un año entero.

Jack tuvo que ser sociabilizado poco a poco, ya que Smith tiene más gatos y también perros. Cuando el gato estaba completamente adaptado y se había acostumbrado a su nueva vida, Smith empezó a notar signos preocupantes.

Justo cuando su vida se había vuelto cómoda, la dueña de Jack se percató de que presentaba enrojecimiento y costras en la comisura de la boca. Además, las costras empezaron a supurar sangre.

La propietaria sospechó que se podría tratar de un problema dental y, como se debe hacer en estas situaciones, Smith decidió llevar a Jack al veterinario En la clínica veterinaria a la que acudió Smith, le efectuaron una biopsia en la encía de la mandíbula inferior izquierda, que determinó que se trataba de un ameloblastoma, un tipo de tumor mandibular muy raro en gatos. Este trastorno genera crecimiento anormal del tejido y, aunque los tumores o quistes resultantes normalmente no son malignos, el crecimiento del tejido puede ser agresivo.

En enero, los veterinarios remitieron a Jack al servicio de oncología del Hospital Veterinario del Estado de Nueva York. Una vez en esta institución, los veterinarios expertos en oncología animal consideraron la posibilidad de que fuese carsinoma de células escamosas, otro tipo de tumor localmente agresivo, que es mucho más común entre los gatos, pero también más peligroso.

Fueron necesarias más pruebas para determinar si el tumor era maligno, así como para comprobar si Jack era un buen candidato para la cirugía, en el caso de que se confirmara el primer diagnóstico.

Entonces, surgió un problema. Smith ya había invertido una gran cantidad de dinero en Jinx, otro de sus gatos que presentaba un diafragma herniado y no sobrevivió. Afortunadamente, fundaciones de empresas del sector de la alimentación animal habían creado fondos para el tratamiento del cáncer en hospitales líderes de Estados Unidos, como es el caso del neoyorkino.

Al final, el tumor resultó no ser un cáncer de células escamosas y gracias a los veterinarios, y a los fondos donados caritativamente, el ameloblastoma fue extirpado quirúrgicamente por el servicio dental del hospital veterinario.

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