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PROFESIONALES

Los veterinarios proponen medidas para evitar un segundo confinamiento

El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias aboga por un análisis de peligros en la calle para evitar repuntes y reducir el riesgo de medidas más drásticas; y pide que en su desarrollo participen veterinarios

José Fernández Romojaro, presidente del Sindicato Veterinario Profesional de Asturias
José Fernández Romojaro, presidente del Sindicato Veterinario Profesional de Asturias

Los veterinarios proponen medidas para evitar un segundo confinamiento

El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias aboga por un análisis de peligros en la calle para evitar repuntes y reducir el riesgo de medidas más drásticas; y pide que en su desarrollo participen veterinarios

Redacción - 04-06-2020 - 10:53 H

El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa) explica que aunque vivimos un momento favorable en cuanto a los contagios y fallecidos por Covid-19, “hemos de ser cautos”, pues los positivos proceden en gran parte de las personas infectadas hace 2 o 3 semanas y los fallecidos, incluso de los infectados un mes o mes y medio atrás.

“Si ahora estuviéramos cometiendo graves errores de prevención, el sistema de vigilancia epidemiológica no los detectaría probablemente hasta dentro de 15 o 20 días”, apuntan.

En el momento actual, recién salidos de un duro confinamiento, el virus en circulación o número de casos capaces de infectar deberían ser relativamente escasos. Sin embargo, a medida que pasen las semanas, este virus en circulación podría ir aumentando en base a las personas asintomáticas y a los contagios que tarden en diagnosticarse.

Sivepa apunta que si el sistema de vigilancia epidemiológica se demora en detectar los casos y sus contactos, o se le escapan demasiados asintomáticos, se puede ver sobrepasado y fracasar. “Este escenario es uno de los posibles y el sistema hospitalario podría colapsar de nuevo abocándonos a un segundo confinamiento que difícilmente soportaría la población y la economía. La otra opción en ese caso sería ver con gran angustia un elevado número de fallecidos y un gasto hospitalario inasumible”, apuntan.

“Sin embargo, existen más alternativas que pueden disminuir de forma considerable la probabilidad de que esto ocurra. Quizá estas opciones no se han explorado ni desarrollado lo suficiente debido al desequilibrio del Sistema Sanitario hacia lo asistencial y hospitalario a costa de una Salud Pública debilitada y en ocasiones casi inexistente”, indican.

LAS MISMAS MEDIDAS QUE CON LA GRIPE ESPAÑOLA

Para darse cuenta de lo poco que se ha invertido en el desarrollo de la salud pública, explican que basta reflexionar sobre cómo han evolucionado los tratamientos asistenciales de las enfermedades los últimos 100 años y lo poco que han evolucionado las estrategias de salud pública ante una pandemia.

En el caso de la gripe española de 1918 las medidas tomadas fueron, en esencia, las mismas que contra el Covid-19, suspensión de aglomeraciones, confinamiento, mascarilla, etc. Aunque estas medidas sean básicas y hubiera que tomarlas en un momento crítico ¿no esperaríamos que en más de 100 años se hubieran desarrollado otras estrategias más elaboradas en salud pública que ayudaran a evitar medidas drásticas como un posible segundo confinamiento?

“En realidad algunas de estas medidas sí se han elaborado y los veterinarios las llevamos desarrollando y aplicando décadas. Las medidas de bioseguridad en granjas de producción o las medidas de análisis de peligros y puntos de control críticos (APPCC) en seguridad alimentaria son estrategias utilizadas por el sector veterinario con éxito”, aseguran.  

Con ellas se combaten peligros biológicos en situaciones con muchas variables difíciles de controlar y que pueden poner en riesgo la salud colectiva. Desde Sivepa proponen que se utilice esta experiencia y estrategia para evitar llegar a un punto en el que quizá no quede más remedio que matar moscas a cañonazos con un segundo confinamiento.

CREAR GRUPOS PROFESIONALES PARA IDENTIFICAR PELIGROS

Este sindicato lanzará la propuesta de crear grupos de profesionales que analicen y evalúen a nivel de calle, qué comportamientos conllevan mayor riesgo de contagio y en qué medida se están produciendo (identificación del peligro y la probabilidad de que ocurra) en todos los sectores y actividades, profesionales y ciudadanos.

A día de hoy sólo hay valoraciones subjetivas o parciales de lo que se hace mal o no en prevención ciudadana en el día a día. Este primer paso permitiría identificar y cuantificar, con criterio médico, los fallos reales en prevención y no quedarse en las valoraciones subjetivas.

Es decir, localizar profesionalmente los riesgos concretos (la probabilidad de que un peligro ocurra). Identificados y analizados los riesgos, se establecerían sistemas precisos de control y corrección de los mismos y se comunicarían al sistema de vigilancia epidemiológica, para que ellos orientaran sus investigaciones hacia esos puntos débiles y esto les ayudaría a encontrar los nuevos positivos ocultos.

Haber identificado estos riesgos de infección con precisión permitiría anticipar los brotes combatiendo estos peligros y bajando la probabilidad de contagio, pero lo que es también sumamente importante, en caso de que el sistema de vigilancia epidemiológica se viera superado, al haber identificado estos puntos críticos con antelación, podríamos tomar medidas concretas en actividades o sectores concretos sin necesidad de paralizar toda la economía con un confinamiento.

Así se facilitaría “actuar de forma quirúrgica” y con precisión en la prevención sobre los comportamientos, actividades o prácticas determinadas, que fueran la fuente de contagio, y no nos condenaría, como antes dijimos, a “matar moscas a cañonazos”.

Todo esto ayudaría también en la retroalimentación necesaria entre el sanitario preventivista que trabaja a nivel de calle, como los veterinarios de salud pública, y el sistema de epidemiovigilancia.

Los sanitarios de epidemiovigilancia serían orientados en sus investigaciones por los puntos críticos detectados por el veterinario y, por otra parte, los resultados de la investigación epidemiológica ayudarían al sanitario de calle a confirmar si efectivamente esa debilidad estaba causando o no los contagios esperados, o si la medida correctiva que se aplicó está dando resultado.

CONTAR CON LOS VETERINARIOS

Por tanto, Sivepa señala que hay una herramienta de gran utilidad que es el APPCC que podemos aplicar a la detección de debilidades concretas en la prevención general de Covid-19 y hay un personal con formación médica integral acostumbrado a utilizarla que son los veterinarios. Además, muchas de las actividades de las que mayor riesgo de contagio se sospecha “a priori” ya son controladas habitualmente por la veterinaria de Salud Pública, como es el caso de la hostelería, los supermercados, mataderos, etc.

Lo lógico sería aprovechar todas estas herramientas y la experiencia y formación de este personal lo antes posible para adelantarnos a posibles situaciones adversas. Hay que considerar que en cuestión de pandemias un día es importante, una semana es crucial y un mes de retraso puede hacer que algo sea incontrolable.

“De este modo, si combinamos este sistema de análisis profesional de peligros y reducción de los riesgos con una mayor protección de la población más vulnerable en caso de rebrote, quizá podamos evitar muchos enfermos, muchos muertos y un segundo confinamiento, y podremos avanzar con mayor probabilidad de éxito y más rápido hacia la nueva normalidad e incluso que esa nueva normalidad sea más normal”, concluyen.

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