Científicos, veterinarios, legisladores y agricultores debatieron en el Parlamento Europeo el verdadero coste de los brotes de enfermedades animales en la UE, reclamando que el sacrificio masivo deje de ser la respuesta por defecto
Prevención, no sacrificio masivo: Veterinarios piden al Parlamento Europeo un nuevo enfoque ante las crisis de sanidad animal
Científicos, veterinarios, legisladores y agricultores debatieron en el Parlamento Europeo el verdadero coste de los brotes de enfermedades animales en la UE, reclamando que el sacrificio masivo deje de ser la respuesta por defecto
Redacción -
03-07-2026 - 11:49 H -
min.
Detrás de cada brote de enfermedad animal se esconde un coste que rara vez aparece en las estadísticas oficiales: animales sacrificados aun estando sanos, el trabajo de toda una vida destruido en días, protecciones de bienestar que pasan a un segundo plano de la noche a la mañana, y agricultores y veterinarios obligados a ejecutar sacrificios que nunca desearon llevar a cabo.
Así fue el panorama expuesto en un evento del Parlamento Europeo celebrado el 1 de julio, donde científicos, veterinarios, responsables políticos y agricultores analizaron el coste real de los brotes de enfermedades animales en la UE, una semana antes de la presentación de la Estrategia Ganadera de la Comisión Europea, y el mismo día en que Irlanda asumía la Presidencia del Consejo de la UE.
En el evento, coorganizado por la Federación de Veterinarios de Europa (FVE) y Animal Advocacy & Food Transition (AAFT), se expuso que en enfermedades como la gripe aviar, la peste porcina africana, la fiebre aftosa y otras, el sacrificio masivo es la respuesta por defecto y no un verdadero último recurso. Desde octubre de 2020, más de 50 millones de aves han sido sacrificadas en toda Europa únicamente a causa de la IAAP.
Los ponentes describieron cómo animales sanos o vacunados deben ser igualmente sacrificados porque las normas del comercio internacional frecuentemente no aceptan carne procedente de rebaños vacunados, una barrera que los intervinientes calificaron de política, no científica.
Los agricultores relataron haber perdido en cuestión de días rebaños construidos a lo largo de generaciones; los veterinarios describieron haber sufrido insultos e intimidaciones durante la ejecución de los sacrificios, y algunos reportaron depresión, ansiedad y estrés postraumático.
Rob Doyle, en representación de la Presidencia irlandesa recién asumida, reconoció el impacto. “Los brotes de enfermedades generan consecuencias negativas para el bienestar animal, estrés para los agricultores y las comunidades locales, y aumentan la carga de trabajo de los equipos veterinarios”, manifestó. La prevención, afirmó, será un eje central del mandato irlandés. “Para la Presidencia irlandesa, esto significa mantener la prevención y la preparación en el centro de la agenda de sanidad animal”, aseguró.
El ponente principal, el profesor Jonathan Rushton, catedrático de Economía de la Sanidad Animal en la Universidad de Edimburgo, expuso la situación. “Muchas de nuestras respuestas se centran en intentar eliminar al huésped, no al patógeno. Vale la pena estar bien informados”, explicó.
Por su parte, la doctora Valerie Jonckheer-Sheehy, asesora sénior de Caring Vets, lamentó que la legislación europea reconoce que los animales son seres sintientes, pero no aplica a la sanidad animal en ganadería.
“Cuando irrumpe una enfermedad, nuestra ley convierte el sacrificio en la primera respuesta y trata las alternativas como una excepción, no como un camino que deba seguirse. El sacrificio de animales sanos debería ser un auténtico último recurso, plasmado en nuestras leyes, no dejado a la discrecionalidad”, criticó.
Olga Kikou, directora de Defensa Animal y Transición Alimentaria, consideró que la situación no se está abordando de raíz. “Seguimos adelante y luego vuelve a ocurrir. Crisis, sacrificio, nueva crisis. Seguimos dando vueltas porque no estamos abordando lo que lo impulsa: instalaciones superpobladas, densidades de alojamiento intensivas, grandes cantidades de animales en malas condiciones. No se sale de ese ciclo sacrificando más rápido. Se sale dando un paso fuera de él: menos animales en mejores condiciones”, señaló.
Por su parte, Siegfried Moder, presidente de la FVE, señaló que el “coste de la prevención es predecible; el coste de un brote, no”. “Debemos trasladar la inversión de la reacción a la prevención. Invertimos en visitas veterinarias preventivas, bioseguridad y vacunación, incluidas estrategias de vacunación para vivir”, defendió.
La eurodiputada Tilly Metz (Verdes/ALE), coorganizadora del evento, afirmó que se aborda la despoblación como una necesidad técnica, “pero rara vez hablamos con honestidad sobre lo que realmente significa para los animales implicados”.
El doctor Julien Le Tual y Gloria Hylviu, a partir de su experiencia con brotes de dermatosis nodular contagiosa en Francia y brotes de peste de los pequeños rumiantes en Albania, pusieron de relieve las múltiples cargas que conllevan las enfermedades animales. “Todos tuvieron que tomar decisiones y actuar de formas que nadie quería”, apuntó Le Tual. “Detrás de cada animal sacrificado hay un ganadero, un veterinario y una comunidad que intenta recuperarse”, añadió Hylviu.
Desde la FVE afirman que se viven “tiempos sin precedentes, con un número creciente de brotes de enfermedades animales emergentes y reemergente”. “Con el informe de evaluación de la Ley de Sanidad Animal y la publicación de la Estrategia Ganadera de la UE previstos para la próxima semana, este es el momento de actuar en materia de política.
“AAFT y FVE hacen un llamamiento a la Comisión Europea y a la Presidencia irlandesa para que trasladen la inversión del control de enfermedades hacia la prevención, inviertan en el desarrollo de las zonas rurales y integren la vacunación estratégica y el bienestar animal en la estructura de la agricultura europea”, concluyen.