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PROFESIONALES

Veterinarios logran resolver un caso clínico poco frecuente gracias a la radiología

Isabel García Real, directora del curso online de interpretación radiológica en pequeños animales de Colvema, analiza el caso clínico de un gato al que se diagnosticó neumoretroperitoneo secundario a una lesión traqueal

Proyección lateral derecha del tórax del gato. Las flechas señalan gas localizado entre las estructuras anatómicas de opacidad tejido blando del mediastino craneal (neumomediastino). Las puntas de flecha señalan el gas retroperitoneal craneal, que fue identificado en esta radiografía y que dio lugar a la realización de la radiografía abdominal.
Proyección lateral derecha del tórax del gato. Las flechas señalan gas localizado entre las estructuras anatómicas de opacidad tejido blando del mediastino craneal (neumomediastino). Las puntas de flecha señalan el gas retroperitoneal craneal, que fue identificado en esta radiografía y que dio lugar a la realización de la radiografía abdominal.

Veterinarios logran resolver un caso clínico poco frecuente gracias a la radiología

Isabel García Real, directora del curso online de interpretación radiológica en pequeños animales de Colvema, analiza el caso clínico de un gato al que se diagnosticó neumoretroperitoneo secundario a una lesión traqueal

Redacción - 23-09-2021 - 10:15 H

La formación de los veterinarios en radiología juega un papel fundamental en situaciones en las que estos profesionales tienen que enfrentarse a casos poco frecuentes que requieren poner en práctica todos sus conocimientos en esta especialidad.

Así lo demuestran casos clínicos complejos como el que recuerda Isabel García Real, profesora de Radiología y Diagnóstico por Imagen de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y directora del curso online de interpretación radiológica en pequeños animales del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (Colvema) que empieza este 8 de octubre y que ya se ha convertido en un referente en la materia.

García Real, explica que al animal, un gato común europeo, macho, de 5 años de edad, se le realizó una endoscopia digestiva superior para el seguimiento diagnóstico de una duodenitis crónica esclerosante, diagnosticada 2 años antes mediante estudio histopatológico.

En la endoscopia el duodeno presentaba zonas de mucosa engrosada y congestiva, de las que se tomaron biopsias. Una vez finalizada la endoscopia, durante el periodo de recuperación anestésica se apreciaron signos de enfisema subcutáneo facial.

Por ello, se procedió a realizar un estudio radiográfico de la cabeza y el cuello, así como del tórax del paciente. En la zona cervical se identificaron áreas de opacidad gas situadas entre tejidos blandos del cuello, lo que confirmó la presencia de enfisema subcutáneo en esta región anatómica.

Proyección lateral derecha de la cabeza y el cuello del gato. Las puntas de flecha señalan gas localizado entre los tejidos blandos del cuello (enfisema subcutáneo)

Asimismo, en la radiografía del tórax se apreciaron bandas de gas entre las estructuras anatómicas localizadas en el mediastino craneal, lo que se corresponde con un neumomediastino.

En esta radiografía, también se detectó presencia de gas en la zona dorsocraneal de la región abdominal, por lo que se obtuvo a continuación la imagen del abdomen completo, en la que se identificó una abundante cantidad de gas en el espacio retroperitoneal del paciente, es decir, un neumoretroperitoneo.

El neumoretroperitoneo es un hallazgo radiográfico poco frecuente, que puede aparecer de forma primaria como consecuencia de heridas penetrantes que causen la entrada de aire del exterior hacia este espacio anatómico por migración de cuerpos extraños, accesos quirúrgicos de la zona (ya sea por laparoscopia o en cirugías de columna) o debido a una rotura o perforación de la vagina o el recto”, indica García Real.

También, señala, puede ser secundario a un neumomediastino, ya que el gas acumulado en el espacio mediastínico puede pasar al cuello a través de la entrada torácica y/o extenderse en sentido caudal hacia el espacio retroperitoneal.

“Puesto que el enfisema subcutáneo, el neumomediastino y el neumoretroperitoneo en el caso que aquí se presenta aparecieron al poco tiempo de llevarse a cabo un procedimiento anestésico, la causa más probable de estos hallazgos es una rotura o perforación traqueal”, indica García Real.

Si ocurre en la parte cervical de la tráquea, señala la experta, se desarrolla primero el enfisema subcutáneo y secundariamente aparece el neumomediastino. Por otro lado, si la lesión se localiza en la tráquea torácica, el gas se acumula primero en el espacio mediastínico y pasa posteriormente al cuello. El paso del gas del mediastino al retroperitoneo es poco frecuente y suele producirse cuando la cantidad acumulada de gas en el espacio mediastínico es muy abundante.

Proyección lateral derecha del abdomen del gato. Las puntas de flecha señalan gas localizado en el espacio retroperitoneal (neumoretroperitoneo)

“Las roturas o perforaciones esofágicas también pueden causar enfisema subcutáneo cervical y neumomediastino, pero la cantidad de gas que sale a estos espacios anatómicos suele ser menor en comparación con una rotura traqueal, por lo que raramente se acompañan de neumoretroperitoneo”, apunta García Real.

No obstante, subraya, en este paciente se contempló esta posibilidad, ya que el procedimiento que se había llevado a cabo bajo anestesia fue una endoscopia digestiva superior, en la que se insufla abundante cantidad de gas en la luz del tracto digestivo.

Para intentar determinar la causa exacta en este paciente, se procedió a reexaminar mediante endoscopia el esófago, en el que no se apreciaron anomalías evidentes, así como la tráquea, detectándose en esta última una pequeña zona de discontinuidad de la pared, suficiente para provocar los hallazgos clínicos y radiográficos del paciente.

Se han descrito causas menos comunes de neumoretroperitoneo asociado a enfisema subcutáneo y neumomediastino en perros, como una perforación laríngea por rotura del cartílago cricoides (Nikhval y col., 2015), lesiones de la cavidad nasal que causen salida de aire hacia planos subcutáneos (Cruz-Arámbulo y col., 2003) o, más recientemente, se ha reportado en un paciente intoxicado con herbicida a base de paraquat (dipiridilio) (Kuo y col., 2021).

Por tanto, concluye García Real, ante la aparición conjunta de hallazgos radiográficos de enfisema subcutáneo, neumomediastino y neumoretroperitoneo, se deben contemplar también estas posibles causas cuando el examen del esófago y la tráquea no evidencien la presencia de perforación o rotura de estos órganos.

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