El presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid ha informado sobre los efectos que está teniendo la normativa de medicamentos veterinarios
Los veterinarios denuncian en la Asamblea de Madrid el “grave problema” que está generando el Real Decreto de medicamentos
El presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid ha informado sobre los efectos que está teniendo la normativa de medicamentos veterinarios
Alfonso Neira de Urbina -
24-04-2025 - 12:18 H -
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Este 23 de abril, el presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema), Felipe Vilas, ha comparecido en la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Asamblea de Madrid.
La exposición de Vilas ha tenido como objetivo informar sobre los efectos sobre los profesionales de la salud animal de la Comunidad de Madrid que ha tenido el Real Decreto 666/2023 de medicamentos veterinarios.
Según han destacado desde Colvema, todos los grupos políticos de la Asamblea de Madrid reconocen la “labor extraordinaria” del sector veterinario, subrayando su compromiso esencial con la salud pública y el bienestar animal.
“El próximo sábado se celebra el Día Mundial de la Veterinaria”, ha recordado Vilas, quien ha señalado su agradecimiento por poder “denunciar” en el foro que constituye la Asamblea “el grave problema que está ocasionando la normativa de medicamentos veterinarios, especialmente a través del real decreto 666 de 2023 y el sistema conocido como Presvet”.
Así, el presidente de Colvema ha remarcado que el sistema Presvet “perturba” y “perjudica” a la profesión veterinaria, especialmente en el ámbito de los animales de compañía. “Los veterinarios estamos en un momento crítico en el que nos enfrentamos al dilema de salvar vidas cumpliendo nuestro código deontológico o ser penalizados con sanciones desorbitadas, simplemente por ejercer con responsabilidad”, ha indicado.
Esta situación la ha achacado a una normativa de medicamentos promovida por el Ministerio de Agricultura (MAPA) que “pone en riesgo tanto la salud animal como la salud pública”.
En este dilema, ha afirmado que están todos los veterinarios de España, de todas las especialidades y de todos los sectores: asociaciones profesionales y científicas, empresarios, sindicatos, colegios profesionales y facultades de Veterinaria.
“Nunca la profesión ha estado tan unida en una reivindicación, llegando a constituirse un comité de crisis que reúne a todos los actores del sector”, ha subrayado, destacando que “lamentablemente” se cuenta con la normativa de medicamentos “más restrictiva de Europa”.
Esta normativa, ha incidido, “denigra a una profesión científica” y, lo que en su parecer es aún peor, “pone en riesgo la salud de los animales”. “Los veterinarios somos una profesión sanitaria con muy diversas competencias, tal y como establece la ley, y deberíamos ser aliados fundamentales del Ministerio de Agricultura”, ha lamentado Vilas.
Sin embargo, ha denunciado que el Ministerio ha “optado por una forma de actuar que desprecia abiertamente nuestro trabajo y cuestiona sin fundamento alguno nuestro criterio profesional”, siendo “inaceptable” que se haya aprobado la normativa sin escuchar al sector.
“Desde principios de año venimos solicitando una reunión con el ministro de Agricultura, no hemos recibido respuesta alguna ni se nos ha concedido audiencia”, ha lamentado el presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid, quien ha criticado que para el MAPA “simplemente a día de hoy los veterinarios no existimos”.
En este sentido, ha mencionado que Luis Planas, tal y como recogió Animal’s Health, aseguró en el Senado que apoyaba y valoraba la labor de los veterinarios y que la ley les protegía. “Pues menos mal, señor ministro”, ha ironizado.
Asimismo, Vilas ha recalcado el firme compromiso de los veterinarios con la reducción de los antibióticos y en la lucha contra las multirresistencias, apuntando que este compromiso “no es nuevo ni circunstancial, sino histórico y profesional”.
“Los veterinarios estamos capacitados para luchar contra las resistencias antimicrobianas, dado que nuestra profesión es la principal garante y protectora del concepto ‘One Health’, que engloba la salud humana, animal y ambiental”, ha resaltado el presidente de Colvema.
Por otro lado, ha destacado los grandes avances en la reducción del uso de antimicrobianos en el sector gracias a la concienciación de los veterinarios. Además, ha explicado que el uso de antibióticos en animales de compañía representa menos del 1% del total de la producción farmacéutica de antimicrobianos. “Estamos lejos de ser los responsables principales de la generación de las resistencias”, ha enfatizado.
Igualmente, el presidente del Colegio de Veterinarios ha considerado que la formación de los veterinarios habilita no solo para prescribir medicamentos, sino también para custodiarlos, suministrarlos y aplicarlos en animales, garantizando tratamientos seguros, individualizados y eficaces.
“Como profesión exigimos poder suministrar los medicamentos necesarios para el tratamiento de los animales mientras estén en nuestra custodia”, ha señalado y ha remarcado que esta medida supone un beneficio para el propietario y para el propio animal, “ya que permite adaptar la medicación a sus necesidades concretas”.
Por último, al final de su comparecencia, Vilas ha explicado diversos puntos de la normativa de medicamentos europea y española, y ha recordado que el sistema Presvet, no lo exige el reglamento europeo. “Afirmar que Presvet responde a una exigencia europea supone una interpretación errónea y preocupante del marco normativo europeo”, ha insistido.
Vilas también ha denunciado la “rigidez innecesaria” de la categorización de antibióticos por parte de España y que el país opta por la interpretación más rígida en el seguimiento de las fichas técnicas de los medicamentos.
“Esta normativa no solo nos impone una burocracia desmedida, sino que nos criminaliza injustamente. Hoy los veterinarios nos encontramos indefensos ante una Administración que nos ata de pies y manos con regulaciones absurdas y solo en España”, ha denunciado.
En la misma línea, ha señalado que “esta burocracia descontrolada” les obliga a elegir “entre el cumplimiento ciego de una norma o la responsabilidad de salvar una vida”. “Ninguna ley debería obligar a un sanitario a tomar esa decisión, ni ningún profesional sanitario debería trabajar en contra de su código deontológico”, ha concluido.