Javier Sánchez, veterinario y ganadero de la provincia de Ávila, da su testimonio de cómo se está viviendo el incendio más grande de España en la provincia
Un veterinario y ganadero en el incendio de Ávila: “Ha habido personas que no han dudado en arriesgar su vida para salvar a los animales”
Javier Sánchez, veterinario y ganadero de la provincia de Ávila, da su testimonio de cómo se está viviendo el incendio más grande de España en la provincia
Jorge Jiménez -
28-07-2026 - 14:02 H -
min.
España se está enfrentando a un verano negro, sufriendo el incendio más grande de su historia que deja miles de hectáreas calcinadas en varias provincias como Ávila, que tiene unas 50.000 afectadas; Madrid, con aproximadamente 34.000; y más de 8.000 en Castellón.
La catástrofe es de magnitudes nunca vistas y varios países europeos ya han enviado ayuda a una Administración que no da abasto para apagar unos fuegos que arrasan pueblos y montes de la geografía española.
También, estos días, al igual que en otras catástrofes recientes, como la DANA de Valencia, voluntarios de todas partes de España se han volcado en ayudar en las zonas afectadas.
Ante la falta de medios, los propios ciudadanos de a pie se han lanzado a apagar llamas, armados con retamas, e incluso se han visto por redes sociales actos heroicos de ganaderos y propietarios de animales, que se han jugado su propia vida para salvarlos de morir calcinados y sin escapatoria.
Una triste realidad que se refleja en las palabras del veterinario y ganadero de Ávila, Javier Sánchez, que ha contado a Animal’s Health cómo ha salvado a su ganado de las llamas, que han arrasado su finca entera, gracias a la ayuda de clientes y amigos.
“Ha sido gracias a ellos por lo que he salvado a los animales, no porque nos avisaran de por dónde venía el fuego. Ha sido un abandono total”, lamenta el veterinario, que recuerda cómo la Guardia Civil pedía a los ciudadanos que abandonaran todo y se marcharan.

La finca del veterinario ha sido arrasada por las llamas
Sánchez subraya el valor que ha tenido la gente a la hora de lanzarse a salvar a los animales, fueran suyos o no. “Ha habido personas que no han dudado en arriesgar su vida para salvar a los animales. No te lo puedes imaginar. La gente se ha puesto en riesgo, aunque no fueran suyos los animales, simplemente porque estaban ayudando”.
“A mí me han ayudado clientes de toda la provincia de Ávila, que sabían que estábamos en peligro y, sin prácticamente avisarles, han venido”, recuerda el veterinario, que asegura que toda la zona ha quedado devastada.
En cuanto a las pérdidas de animales, Sánchez apunta que la gente ha estado “bastante espabilada” y muchos han podido salvar a su ganado. Eso sí, adelanta que en el caso de los animales silvestres “ha sido una catástrofe mayúscula, porque el fuego les ha cogido por todas direcciones”.
Sobre su ganado, a pesar de haberlo salvado de morir abrasado, el veterinario señala que los efectos de moverlos de un lado para otro ya se dejan notar. “Se han quedado como si les hubiéramos quitado cien kilos a cada uno”, asegura.
Y es que el estrés del constante movimiento ha pasado factura al rebaño. “Nuestros animales no salen a pastos comunales, los tenemos bastante aislados y ahora los hemos juntado con todas las vacas del pueblo, en la dehesa. Eso para las vacas es tremendo. Aunque hemos intentado darles de comer todo lo que hemos podido, no ha servido de mucho”, detalla con preocupación.
Estos días de catástrofe y estrés, Sánchez confiesa que no ha tenido tiempo para hablar con muchos compañeros veterinarios de la zona para ver qué ha pasado en otras localidades cercanas a la suya.
No obstante, señala que algún compañero que se dedica a los caballos le ha comentado que tiene clientes que han perdido yeguas “asfixiadas y quemadas”, aunque no han podido personarse en el lugar al no poder acceder.

El incendio en Ávila ha arrasado miles de hectáreas, incluida la finca del veterinario y ganadero
Por otro lado, Sánchez critica la falta de medios y ayuda que han recibido estos días. “De momento la Junta está muy predispuesta, han acudido a hacerse la foto con los camiones de forraje, pero esto donde se tiene que ver es de ahora en adelante”, advierte, y reclama que las ayudas se repartan donde realmente se necesiten.
Por último, como siempre que pasan estas catástrofes, se intenta sacar una moraleja de ellas para tratar de que no vuelvan a ocurrir, aunque en este caso no parece tan sencillo esto último, según lamenta el veterinario.
“No se pueden poner tantas trabas para limpiar y gestionar los montes; si esto no se cambia, no hay solución. Esta vez nos ha tocado a nosotros, otro día les tocará a otros. A mí me ha llegado a denunciar el Seprona porque el montón de leña que estábamos intentando quemar en mitad del invierno era más alto de lo que dice la normativa”, se queja Sánchez.
Una normativa que para el veterinario y ganadero no es más que “burocracia absurda”. Además, denuncia la “gran presión” que hay sobre el mundo ganadero con, por ejemplo, los saneamientos.
“Esta presión insostenible lo que hace es que haya menos animales en el campo. En nuestra zona, donde había animales, no se ha quemado tanto, pero donde no los había, está todo arrasado”, explica.
Además, recuerda cómo antaño los montes estaban llenos de ganado, de rebaños de cabras y cómo estas hacían una labor imprescindible. “Por h o por b, por saneamientos y vacíos sanitarios, prohibiciones o por lo que sea, se han cargado todo esto y se ha generado una carga combustible tremenda, que finalmente ha ardido”, subraya con pesar y llama a la necesidad urgente de cambiar de políticas o, si no, advierte: “Esto no tiene solución ninguna”.
