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PROFESIONALES

Un envase inteligente mejora la seguridad alimentaria del pollo fresco

El envase cuenta con sustancias antimicrobianas para garantizar la seguridad microbiológica frente a la bacteria campylobacter, causante de una de las principales zoonosis alimentarias en Europa

Un envase inteligente mejora la seguridad alimentaria del pollo fresco

Un envase inteligente mejora la seguridad alimentaria del pollo fresco

El envase cuenta con sustancias antimicrobianas para garantizar la seguridad microbiológica frente a la bacteria campylobacter, causante de una de las principales zoonosis alimentarias en Europa

Ángel Espínola - 19-07-2018 - 14:00 H

El consumo de carne de pollo es una de las principales causas de infecciones alimentarias a nivel europeo debido a posibles contaminaciones con la bacteria campylobacter, lo que está considerado como una zoonosis, es decir, una enfermedad que se puede transmitir entre animales y personas.

Para poner freno a las contaminaciones por esta bacteria, recientemente el centro tecnológico ITENE ha creado un envase antimicrobiano especial para garantizar la seguridad microbiológica del mismo frente a la bacteria y al mismo tiempo, otro envase que permite generar una atmósfera modificada para mantener el producto envasado en unas condiciones de frescura idóneas en todo momento.

Según señala el centro, el proyecto, llamado Chickenpack, ha recibido financiación de la Generalitat Valenciana y los Fondos FEDER, contando con una subvención de casi 200.000 euros.

Ambos sistemas aportan, según sus creadores, por un lado, la capacidad de conservar el producto sin necesidad de incorporar una mezcla de gases en el envasado. “El envase genera su propia atmósfera protectora una vez está cerrado. Ello supone una ventaja especialmente en canales de venta al corte de producto fresco, donde es muy habitual el re-envasado sin atmósfera protectora”.

Por otra parte, la reducción de contaminaciones por campylobacter reduce el coste económico de la campilobacteriosis sobre la productividad y los costes de atención sanitaria que ello requiere. Y es que, según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los casos de campilobacteriosis en humanos han aumentado desde el año 2008, llegando a una cifra de casi 250.000 casos confirmados en el año 2016.

Ambas tecnologías, además, servirán para cumplir con los estándares marcados por un reglamento europeo relativo a los criterios microbiológicos aplicables a los productos alimenticios, que entró en vigor el pasado 1 de enero de 2018 y que, en lo que se refiere a campylobacter en canales de pollos de engorde, establece un límite máximo de 1000 unidades formadoras de colonias por gramo de pollo (ufc/g). Dichos criterios de higiene del proceso se irán haciendo más estrictos de manera gradual en el tiempo hasta 2025.

 

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