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¿Supone un riesgo la lengua azul para los perros?: Los científicos instan a los veterinarios a estar alerta

Una revisión científica señala que es probable que la infección por el virus de la lengua azul en carnívoros esté infradiagnosticada

El papel de los carnívoros en la epidemiología del VLA permanece inexplorado, lo que plantea, según apuntan, interrogantes sobre su función como reservorios.
El papel de los carnívoros en la epidemiología del VLA permanece inexplorado, lo que plantea, según apuntan, interrogantes sobre su función como reservorios.

¿Supone un riesgo la lengua azul para los perros?: Los científicos instan a los veterinarios a estar alerta

Una revisión científica señala que es probable que la infección por el virus de la lengua azul en carnívoros esté infradiagnosticada

Redacción - 21-05-2025 - 10:09 H - min.

El virus de la lengua azul (VLA), tradicionalmente considerado un patógeno de rumiantes, se ha documentado recientemente en perros, lo que desafía la comprensión convencional de su epidemiología.

Ahora, una revisión publicada recientemente por científicos de la Universidad de Évora sintetiza la evidencia emergente sobre las infecciones por VLA en carnívoros domésticos y silvestres, examinando la dinámica de transmisión, la patogénesis, las manifestaciones clínicas y los desafíos diagnósticos. Los carnívoros pueden infectarse mediante la transmisión vectorial y la ingestión oral de material infectado.

“Si bien algunos carnívoros infectados presentan síntomas subclínicos, otros desarrollan manifestaciones clínicas graves, incluyendo síndromes hemorrágicos. Es probable que la infección por VLA en carnívoros esté infradiagnosticada debido a la escasa concienciación, la inespecificidad de los signos clínicos y la ausencia de protocolos de diagnóstico establecidos para especies no rumiantes”, señalan los investigadores.

El posible papel de los carnívoros en la epidemiología del VLA permanece en gran parte inexplorado, lo que plantea, según apuntan, interrogantes sobre su función como reservorios o huéspedes inactivos.

Además, señalan que los carnívoros pueden contribuir a vías de transmisión alternativas y mecanismos de hibernación que afectan la ecología de la enfermedad. “Los marcos de bioseguridad y los sistemas de vigilancia actuales, centrados principalmente en rumiantes, requieren una expansión para incorporar a los carnívoros en el mantenimiento y la transmisión viral”, indican.

“Los veterinarios deben mantenerse alerta ante presentaciones atípicas de enfermedades transmitidas por vectores conocidas en animales de compañía, particularmente en regiones con circulación activa del virus de la lengua azul”, remarcan los investigadores.

Y es que insisten en que las posibles implicaciones trascienden la sanidad animal y se extienden al ámbito de las políticas de salud pública, donde una evaluación precisa del riesgo depende de un conocimiento exhaustivo de la ecología de la enfermedad.

“La colaboración interdisciplinar entre veterinarios, entomólogos, virólogos y epidemiólogos será esencial para abordar eficazmente estas lagunas de conocimiento. A medida que el cambio climático continúa alterando los patrones de distribución de vectores a nivel mundial, es posible que sea necesario ampliar el alcance de la vigilancia del VLA para incluir especies no rumiantes”, recalcan.

Por ello, abogan por un enfoque más integral de la epidemiología del VLA, que incluya a los carnívoros, que mejorará las estrategias de preparación y respuesta contra las enfermedades transmitidas por vectores emergentes.

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