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PROFESIONALES

Los fisioterapeutas ahora se quejan de intrusismo en su profesión

Sindicato SATSE, en representación de fisioterapeutas, que desde el sector veterinario han sido acusados de intrusismo, ha reclamado a las administraciones que actúen para combatir el intrusismo de masajistas sin titulación universitaria

Manuel Cascos, presidente de Satse.
Manuel Cascos, presidente de Satse.

Los fisioterapeutas ahora se quejan de intrusismo en su profesión

Sindicato SATSE, en representación de fisioterapeutas, que desde el sector veterinario han sido acusados de intrusismo, ha reclamado a las administraciones que actúen para combatir el intrusismo de masajistas sin titulación universitaria

Redacción - 23-12-2019 - 14:45 H

La pasada semana, a través de un comunicado, el Sindicato de Enfermería SATSE, que también representa a fisioterapeutas, reclamaba a las administraciones públicas, tanto a nivel estatal como autonómico, que actúen con mayor contundencia ante los “persistentes casos de intrusismo profesional que siguen sufriendo los fisioterapeutas y que conllevan un serio riesgo para la salud de los ciudadanos”. El sindicato hace referencia especialmente a los masajistas sin titulación universitaria.

Este llamamiento se produce poco después de que el conflicto de competencias entre fisioterapeutas y veterinarios se recrudeciera a finales de noviembre debido a una demostración de fisioterapia aplicada a animales en la Madrid Horse Week llevada a cabo por profesionales de humana e impulsada por la Asociación Española de Fisioterapia Aplicada en Animales (Aefa).

Durante las jornadas previas y posteriores al evento, numerosas asociaciones del sector veterinario, como la Asociación Española de Veterinarios Especialistas en Rehabilitación y Fisiatría (Aevefi), así como varios colegios, criticaron la insistencia de un sector de la fisioterapia en promocionar su labor en animales, algo que consideran intrusismo, al ser los veterinarios los únicos capacitados legalmente para tratar a animales.

La posición del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España fue la de alinearse con Aefa y pedir “el cese de la confrontación con el colectivo de veterinarios por la fisioterapia animal” y reivindicar la “colaboración entre ambos sectores sanitarios”, defendiendo la legalidad de sus acciones.

LOS FISIOTERAPEUTAS TAMBIÉN SUFREN INTRUSISMO

Por lo que se desprende del comunicado de Satse, parece que, irónicamente, al igual que los veterinarios aseguran sufrir el intrusismo de los fisioterapeutas, los propios profesionales de la fisioterapia lamentan que personas sin titulación ejerzan como fisioterapeutas.

Para evitar esto, el sindicato Satse pide a las administraciones estatales, autonómicas y locales “ser más beligerantes frente al intrusismo profesional que afecta a los fisioterapeutas” e impulsar las actuaciones de control y sanción pertinentes ante lo que supone un “claro fraude” a la sociedad “con repercusiones negativas en la seguridad y salud de las personas”.

Entre otras acciones, desde el Sindicato se incide en la necesidad de que las autoridades autonómicas y locales “sean especialmente estrictas” en los procesos de autorización, inspección y control en todos aquellos centros que ofertan servicios de fisioterapia. Al respecto, recuerdan que solo pueden ser realizados por un fisioterapeuta, como profesional sanitario acreditado por un título universitario.

En este sentido, Satse incide, por ejemplo, en que no es lo mismo ser masajista o fisioterapeuta, ya que el primero, que no es un profesional sanitario, “no puede tratar patologías ni hacer ningún tipo de actuación terapéutica que pueda confundir a la población”.

El Sindicato insiste, utilizando términos similares a los que esgrimen los veterinarios, en “que las garantías que ofrece un fisioterapeuta no son comparables, en modo alguno, a las que puede ofrecer un ‘pseudoprofesional’, apuntando que, en ocasiones, la escasa formación de estas personas puede comprometer gravemente la salud de sus pacientes, al aplicar técnicas o métodos cuyos efectos no sean los más indicados e, incluso, puedan resultar contraproducentes”.

De otro lado, la organización sindical reclama también una mayor contundencia y diligencia a las correspondientes instancias judiciales a la hora de condenar este tipo de prácticas fraudulentas que constituyen un delito de intrusismo laboral, y también, en ocasiones, de falsificación de documento público y apropiación indebida.

“No podemos permitir que en nuestro país sigan ejerciendo ‘pseudoprofesionales’ no cualificados en centros e, incluso, domicilios particulares, que buscan su lucro económico a la hora de realizar actuaciones que pueden llegar a poner en riesgo la salud de las personas”, concluyen.

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