DOMINGO, 19 de mayo 2024

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PROFESIONALES

La salud mental afecta a la atención veterinaria: “Si estás estresado no eres consciente de todo lo que estás haciendo”

Un nuevo estudio ha evaluado el impacto negativo de la mala salud mental de los veterinarios en las interacciones con sus compañeros, con los clientes y en la toma de decisiones del día a día

Estrés y mala salud mental en veterinaria: “Es un círculo vicioso que se retroalimenta”.
Estrés y mala salud mental en veterinaria: “Es un círculo vicioso que se retroalimenta”.

La salud mental afecta a la atención veterinaria: “Si estás estresado no eres consciente de todo lo que estás haciendo”

Un nuevo estudio ha evaluado el impacto negativo de la mala salud mental de los veterinarios en las interacciones con sus compañeros, con los clientes y en la toma de decisiones del día a día

Jorge Jiménez - 07-02-2023 - 11:19 H - min.

La veterinaria es una profesión gratificante, pero con un nivel alto de exigencia y con una gran cantidad de factores estresantes que pueden afectar a la salud mental de los veterinarios. De hecho, en los últimos tiempos se han realizado muchas investigaciones para analizar el estrés, y los factores de riesgo asociados en el sector.

En este sentido, un nuevo estudio cualitativo de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Guelph, y del Centro de Investigación en Seguridad y Salud Ocupacional de Canada ha tratado de determinar cómo el estrés elevado y la mala salud mental de los veterinarios pueden afectar a la prestación de sus servicios en las clínicas donde trabajan.

Durante la investigación se entrevistó a 25 veterinarios asistentes a una conferencia nacional en Canadá y se analizaron sus respuestas sobre el efecto del estrés en una serie de ámbitos, como las interacciones con compañeros de trabajoclientes, la concentración, la toma de decisiones y la calidad de la atención prestada.

La mayoría de los participantes (80%) eran mujeres y un 76% de los entrevistados trabajaba con pequeños animales. Además, según precisan los investigadores en el estudio, la media de edad de los veterinarios entrevistados fue de 49,7 años.

Respecto al impacto del estrés en la relación con los compañeros de trabajo, los encuestados admitieron que afectaba negativamente al trato con los compañeros. Así, confesaron sentirse más irritables, reconociendo que los auxiliares se “llevan la peor parte”.

“Cuando tienes ansiedad o te sientes agotado, probablemente seas más irritable con la gente, tengas menos paciencia, y como resultado, probablemente puede que no te comportes de forma amable con tus compañeros de trabajo”, señaló uno de los entrevistados.

Otro de los aspectos que resaltaron los encuestados, fue que las situaciones de estrés desembocan en un peor ambiente en la clínica. Por ejemplo, los participantes recordaron haber vivido momentos de tensión cuando un compañero se tomaba “días libres”. También señalaron que esto repercutía en el estado de ánimo.

“Cuando alguien está teniendo un mal día lo puedes sentir y percibes que no están comprometidos al máximo con el trabajo ese día. Es frustrantesientes que te estás quedando atrás y que deberías estar haciendo 14 cosas, cuando solo puedes manejar 10”, apuntó otro de los entrevistados.

¿CÓMO AFECTA EL ESTRÉS DE LOS VETERINARIOS A SU RELACIÓN CON LOS CLIENTES?

En cuanto a otro de los temas abordados en el estudio, el impacto negativo del estrés en la relación con los clientes, los entrevistados reconocieron que sí que influye en la forma en la que hablaban con las personas que acudían a la clínica.

“Si vienes al trabajo estresado, probablemente no seas tan interactivo con tus clientes, es posible que no les expliques con precisión lo que está pasando con su animal y se vayan confundidos. Algo que puede hacer que nunca vuelvan”, señaló uno de los veterinarios del estudio.

No obstante, algunos de los participantes afirmaron que su mala salud mental no tenía por qué tener un efecto negativo en las relaciones con sus clientes. De hecho, confesaron que forzaban una atmósfera alegre con ellos si se sentían estresados, evitando que su situación interna influyera en su trabajo.

“Cuando voy a ver al cliente, me gusta. No dejo que mi situación mental afecte a mi interacción con el cliente, me esfuerzo al máximo para conseguirlo”, destacó uno de los entrevistados.

Asimismo, los encuestados reconocieron que cuando se sentían mentalmente bien trabajaban mejor, comunicando de forma más efectiva, ya que podían “explicar mejor las cosas” o percibían que los clientes estaban entendiendo lo que estaba diciendo.

Por otro lado, otro de los temas sobre el que respondieron los veterinarios en el estudio fue cómo afecta el estrés y la mala salud mental en la concentración. En este asunto, reconocieron que intentar concentrarse cuando tenían ansiedad era “difícil” y “dificultaba su trabajo”.

“En una ocasión tuve ansiedad, era muy difícil concentrarme en cualquier cosa, constantemente sentía que iba a vomitar, y estaba tembloroso. Normalmente no soy una persona que sufra ansiedad, y fue muy difícil para mí lidiar con esa situación”, confesó uno de los veterinarios.

En algunos casos, el problema de concentración se dio en los ratos libres de los veterinarios. “En los días que no puedo controlar mi estrés lo paso mal, pero sobre todo me afecta en los momentos de inactividad, cuando me dedico a mis asuntos personales, noto que tengo problemas para concentrarme”, aseguró uno de los participantes.

También, en varios casos, los veterinarios aseguraron que su falta de concentración afectó a su relación con los clientes. Reconocieron haber cometido errores en su trabajo porque se sintieron “distraídos por las cosas que se les pasaban por la cabeza”.

EL ESTRÉS DIFICULTA LA TOMA DE DECISIONES DE LOS VETERINARIOS

Durante el estudio, los participantes describieron que las situaciones de estrés dificultaron la toma de decisiones en su día a día. Esto llevó a los veterinarios a cuestionarse sus propias decisiones, generándose inseguridad, ya que no se sentían “al 100%”.

“Un círculo vicioso que se retroalimenta”, así fue como los veterinarios del estudio describieron el hecho de cómo la mala salud mental les genera dudas en su trabajo.

A menos que alguien interviniera para ayudar a romper el círculo o para ayudar a solucionar el problema de salud mental, los veterinarios relataron que la situación empeoraba y acababa yendo a más, haciendo que los profesionales cayeran en profundas depresiones.

Por último, los participantes en la investigación abordaron cómo sus problemas de salud mental influyeron en la disminución de la calidad de la atención prestada en la clínica.

Así, expresaron que su mal estado de ánimo resultaba en una incapacidad para “evaluar de forma eficiente a los pacientes”, realizando exámenes breves” y no brindando al animal atención adicional en el caso de que fuera necesaria.

“Si estás estresado no eres consciente de todo lo que estás haciendo. Esto es importante porque si estás haciendo un diagnóstico no puedes ceñirte a unos números, debes tener en cuenta la situación del paciente y la familia, y dónde han estado en la última semana o dos. Tienes que pensar en todas esas cosas como un proceso. Y si estás deprimido no vas a ser capaz de ver los pequeños matices”, señaló uno de los encuestados.

Como conclusión, los autores del estudio advierten que el estrés elevado y/o la salud mental deficiente pueden tener impactos generalizados y de gran alcance en la prestación de atención de algunos veterinarios, incluidos los impactos negativos percibidos en las interacciones con compañeros de trabajo; clientes; concentración reducida; dificultad en la toma de decisiones; y reducción de la calidad de la atención.

“Este estudio también enfatiza que la salud mental puede no ser solo un problema a nivel individual (es decir, veterinario), sino que puede tener impactos en toda la clínica, incluida una comunicación con el cliente potencialmente ineficaz, relaciones tensas con los compañeros y poner en peligro la seguridad del paciente”, señalan.

De esta manera, concluyen que “los resultados de este estudio exigen que se implementen intervenciones y estrategias de bienestar adicionales a nivel clínico/organizacional para salvaguardar la salud mental del personal veterinario y garantizar que los veterinarios”.

EL SECTOR VETERINARIO TRABAJA PARA MEJORAR LA SALUD MENTAL

Aunque estudios como este ponen de relieve el problema existente de salud mental en la profesión veterinaria, lo cierto es que en los últimos tiempos desde el sector de la salud animal se ha trabajado para mejorar en este aspecto.

Prueba de ello es que cada vez hay más iniciativas que persiguen mejorar la salud mental de los veterinarios, situándola en el lugar de relevancia que le corresponde dentro de la profesión, mejorando así la vida de los profesionales veterinarios.

Este hecho lo refleja, por ejemplo, el proyecto HappyVetProject, de Livisto, que ofrece contenido multimedia variado con fórmulas y herramientas de autogestión a medida para la salud mental y el estrés derivado de la profesión clínica.

De hecho, recientemente desde Livisto impulsaron Vet Voices en Directo, con entrevistas a veterinarios influyentes para que den su punto de vista y compartan sus experiencias sobre la salud mental y el 'burnout', para concienciar sobre ello.

La primera invitada fue la experta en medicina felina Belén Montoya, que junto a la Product Manager de Animales de Compañía de Livisto, Carla Gómez, trató de concienciar a los veterinarios de la importancia de detectar problemas como el ‘burnout’ y actuar a tiempo.

Por otro lado, desde Provet Cloud, el software líder de gestión de consultas veterinarias de la compañía Nordhealth, compartieron también recientemente un artículo de la doctora en Veterinaria y experta en contenido educativo y divulgativo Cathy Barnette, para concienciar sobre el estrés moral y explicar su relación con la veterinaria y qué lo provoca.

En su artículo, la experta aconsejaba hablar de los problemas de estrés con el resto del equipo veterinario, con el objetivo de poder emprender “un camino hacia la curación”.

Además, explicaba que el estrés moral también puede aliviarse haciendo que los clientes y el equipo veterinario estén en sintonía, por lo que subrayaba la importancia de una comunicación clara con los clientes, que ayude a trabajar hacia un objetivo común y compartido.

También, recomendaba, por ejemplo, promover medidas para reducir el estrés moral asociado a la eutanasia, considerando la posibilidad de elaborar una política de eutanasia para la consulta veterinaria.

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